(a) utopista

jueves, 24 de enero de 2008

I
Simplemente me adornaste con palabras que hacían juego conmigo, de tal manera que el cosquilleo en mi estómago me hacía sonreir tentada todo el tiempo. Y yo te notaba tan nervioso de a ratos, tan dócil y tan tierno. ¿Dormías, o te hacías el sota?

Entonces Day se levantó y fue a buscar un poco de agua. Las noches de verano le sentaban bastante mal, y sabía que era cuestión de tiempo para que Allen se levantará sediento y gracias a su insomnio.

- Cuatro de la mañana y no me puedo dormir.

Yo jamás me dormí. Ella pensaba que estaba durmiendo, pero no, sólo logré cerrar los ojos y dejar volar mis ideas un poco más lejos. Si no mal recuerdo, cuando esto ocurrió ella estaba realmente enamorada de mi, se lo notaba en los ojos, y en esa compulsión a llamarnos todo el tiempo. A veces creo que ella era una autopista donde yo iba, tan rápido o lento como quería.

Cuando llegó con el vaso de agua yo la esperaba con los ojos abiertos. Ella dejó el vaso y me miró. Me imagino que veria mi silueta, mis contornos, mis límites físicos. Se acostó, me abrazo, nos reencontramos, luego ella arrojó su cuerpo suavemente sobre el mío...

II
Fue, si no me falla la memoria, tres meses después que Day terminó su relación con Allen. Básicamente, Day era una mujer bastante seriecita, le gustaba tomar su desayuno a las 7.33 am, envolvía los regalos siempre en ese papel celeste con moños blancos y dominaba como nadie el arte de la parcelación de artículos del hogar en estanterías, cajoneras y escaparates.

Allen tenía algo de eso, pero su historia lo había vuelto saboteador de sus propias precisiones, un artífice que se empeño en dedicarse a atentar contra las estructuras que él mismo había forjado para sí. Es sabido que padece una ciclotimia aguda, tiene el hábito de hablar solo para plantearse sus propias ideas y de analizar todas las decantaciones posibles que un hecho equis puede tener.

Encantos eran los de antes, pues otra vez me encargué de hecharlo a perder. Y todavía no entiendo cómo. Tanto que nos gustaba corretear en los brazos del otro, o cómo no te dabas cuenta cuando yo te miraba mientras mirabas tele y no te dabas cuenta de cómo yo te miraba mientras no te dabas cuenta. O cuando te olvidabas tu mochila por salir tan apurada y entonces estabas de mal humor y yo me aparecía, te la traía, y entonces terminabamos en Plaza Francia eligiendo al pájaro más pintón.

- El colorado.

- Pero la cotorra me gusta más.

III
- ¿Te acordás que al principio no me querías? Decías que era muy yupi yo, que mi sobervia te molestaba.

- Lo de sobervia lo agregaste vos, yo jamás dije eso. Pero si, me acuerdo. Es que, corazón, no sos bueno para las presentaciones. Sos muy arisco, y después te la pasas haciendo chistes todo el tiempo. Pero sos inteligente y bonito (beso).

No tardó en llegar el cataclismo. Que la hacía llorar, que yo no era un tipo serio, que ella necesitaba que me estuviera más. Corazón, siempre estuve, estuve ahí todo el tiempo. ¿Pero recién ahora te enterás que soy un dibujito animado?

Day) ¡Pero bastante malo!

Fue hace tanto ya. Era increible, pues ahora que lo recuerdo, era imposible que nosotros funcionaramos. Puedo decir que había inmadurez de ambos, que quizás obviabamos cosas, los problemas. Day y yo jamás resolvimos un pleito, sólo nos hacíamos los que nos olvidabamos las cosas, y entonces...

Orlando) Tu problema es que sos un utopista. Un maltido utopista.

Allen) Maldito utopista, ese título me gusta. Siento que me da status. Pero Orlando, me es imposible, pues no encuentro sino excusa para meterme en semejante problema de polleras.

Orlando) Vení, yo te digo que este finde salimos y detonamos todo. No te preocupes. Pero te pido una cosa: deshacete de tus sentimientos un rato, necesitas ir para otro lado. Si siempre girás para la derecha, ahora girá para la izquierda nene. Vivi un poco más al día, dejá las utopías

Allen) "Si siempre girás a la derecha, ahora girá para la izquierda". Me gusta la figura retórica...

Las armas secretas

lunes, 21 de enero de 2008

I
- Esto no lo ensayé nunca, te aclaro. Ensayé cómo decirtelo, ensayé cómo sorprenderte, incluso ensayé por escrito al menos 44 maneras para decirte algo por el estilo de esto. Siento que hay algo que compartimos, Allen. Y bueno, cuando terminaste con...

- Recuerdo esa época donde mirabas siempre para abajo. Siempre cabisbaja, como si las respuestas de la vida se te hubieran caído al piso, todas desparramadas y seguro que algunas se habían ido por la alcantarilla de una calle sin nombre. Y...

Lisa besó a Allen, en otro movimiento revolucionario, tomó su cabeza, lo dominó sobre la cama otra vez más. Quien lo hubiera dicho, ella llevaba las riendas, su explosión superaba claramente a la de Jana, en intensidad y en imprevisibilidad.

- ¿Desde hace cuanto?

- Meses, días, años... la vida vale lo mismo para mí. Te cuento Allen: una vez me enteré que ibas a visitar a Mili en el internado, todas las semanas. No sé, me estrujó el corazón. Porque yo quería ir y por alguna idiotez mía no me animaba. Y quería...

II
Si. Todo se había iniciado en el barco. De baile en baile, ella se quedaba sentada ahí. Estaba ahí, mirando el piso, y yo de vez en cuando chequeaba que estuviera bien. No lo dije nunca, pero me venía a la cabeza la imagen de que se tirara por la borda. La fiesta estaba muy bien, pero yo empezaba a perder mi paciencia.

Y entonces se acercó él. Me preguntó cómo andaba, y las estupideces que suelen preguntar varios. Yo le dije:

Lisa) Salgo pensando que algo nuevo va a pasar. Pero jamás pasa nada. Está todo ahí - señaló la gente bailando en el salón del barco -, pero...

Allen) A veces uno tiene que generar sus propias revoluciones. Sé que vos crees que soy un energúmeno, que hago estupideces sin sentido, que los enanitos de jardín en una bañadera llena de espuma es una imbecilidad. Pero tiene que ver con la creación eso... cuestionable, siempre, pero prefiero ser un imbécil a un espectador.

Lisa sentía que las cosas se iban un poquito más allá, que su mano estaba en la pierna de Allen. También sentía que le gustaban sus ojos, e intentaba ser menos cobarde, menos escurridisa. "Huir de mi misma. ¿Cómo me he acostumbrado a semejante tenebrosidad?".

Orlando se distraía con la chica cualquiera de la que sabía perfectamente que no le interesaba el teléfono, ni si vivía en Barrio Norte, ni si estudiaba antropología o le gustaba irse a Pinamar en verano. Pero llegó a ver que Lisa estaba mirando a Allen que la veía de vez en cuando mientras sus labios parecían morderse un poco más de lo esperado, un poco dando vueltas alrrededor de toda la situación.

Ludi miraba a Orlando que estaba con la otra. Lo odio lo odio lo odio. Si, ya la vi a Lisa. Ya me contó. Le dije que cualquier cosa, la iban a buscar...

III
Me temblaba todo. Él se habia dado cuenta creo, porque mi mano era un sismógrafo marcando todo tipo de terremotros. No sé, me olvidé. Me olvidé de todos, pero lo más importante, me olvidé de mi, me incendié. Ese era mi terror. ¿Qué había de mí si yo misma me olvidaba de mí, si estallaba en llamas?

Cuando levanté la vista para mirarla, Lisa estaba ahí, tremendamente cerca, con sus ojos clavados en los míos, diciéndome que...

... ya que vos no pensás hacer nada, lo hago yo. Y todos estos miedos, Allen, son cosas que estoy quebrando ahora. Porque si vos sos un pragmático yo me vuelvo más pragmática. Conozco tus riesgos, conozco lo que le hiciste a Meri, pero sinceramente me siento con tantas ganas de cortarme.

Peor que cortarme es ni siquiera cortarme. Y confundirnos un poco más no nos va a hacer mal. No. Esta vez no, ahora te lo digo porque antes no te lo dije.

Lisa) Tenía ganas de darte un beso.

Mi incapacidad de reflexión me lleva un poco más allá de mi misma, me vuelve tan intrascendental como suelo ser, pero de una manera tan... Si te tomo del brazo es para que vengas, para que me acompañer a cubierta, para huir de los especímenes raros, y de Orlando que reparte su atención entre nosotros y su chica de la noche, y a la pobre Ludi hoy le toca.

Y si nos encontramos de nuevo yo sé que vamos a volver a ocurrir.

IV
- ¿Somos otro accidente, Allen? Tan fácil nos es chocar...
Abrí los ojos y ahí estaba ella. Me miraba. Para sorpresa mía sonrió, pues pensé que entre sus armas secretas habría escondido esas ganas de que me fuera. Pero no. Me besó, me pasó la mano por el pelo. Me pidió que me diera vuelta, que quería estar en mi espalda. Ese hábito repetido... No le dije que no me gusta eso de la espalda, simplemente me di vuelta, a mirar otra de mis improvisaciones, pero sobre todo, reconociendo una mejor improvisadora que yo.

No tengo manera de decirtelo sin...

sábado, 19 de enero de 2008

(Luna cobrará, otra vez, el rol de relatora omnisciente, pero ausente en todas las escenas.)

I
Orlando) Es que verás, Jana, en síntesis, la película trata sobre los riesgos. Y no me digas que no, pues es bien evidente.

Allen) Si, claro. Siempre. Lo que yo quiero es leer un poco más allá de eso. Lo de los riesgos es un planteo explícito, sostiene toda la película. La vida de Amelie esta relatada sobre ese hilo de su cobardía. Pero Estaba pensando en las piedras...

II
July) ¿Por qué lo hiciste? Sabías que te iba a descubrir, y me abriste otra vez la herida Allen. Dijimos que no, que no valía la pena sostener más esto.

¿Saben lo que pasa cuando invitás a tu ex chica a cenar, le concinas, le comprás su helado preferido, te vestis super, dejás la casa hecha una pinturita, la pasas a buscar y la tomás por sorpresa? Bueno, basado en el 100% de las pruebas que he hecho (una vez), puedo decir que se va reverendamente todo al carajo, pues claro, ya no vale.

July) No tengo manera de decirtelo sin...

Luna) La segunda vez que se proponen alejarse. Esta vez será la buena. Lo que no implica que Allen deje de aparecer en la vida de July, y que July deje de aparecer en la vida de Allen.

Allen) Olvidemos la parafernalia, el poder de decisión. También olvidemos las imitaciones baratas, las veces que nos quedamos juntos esperando que dieran las doce y entonces cumplieras años. Vamos, olvidemos la historia...

Creo que me di vuelta, que ella lloraba, y que... creo que me confundí de personaje...

Luna) Esta confusión es claramente una mentira. Los cambios de papeles estuvieron siempre claros, y fueron intensionales.

III
Allen) Colecciona piedras a lo largo de la película, ¿lo notaste? Un claro ejercicio de recolección. Amelie va juntando piedras, y no sabemos para qué.

Orlando) ¿Te parece relevante? ¿Notaste que el gato siempre aparece en figura de fantasma expectador?

Gallagher justo apareció en escena, para tomar nota de lo que se opinaba sobre su especie.

Orlando) No me vangas con tus cosas vos, la única ventaja que tenés es que tomás leche en vez de cerveza.

Gallagher maulló un quejido. No le vengan con esos inventos al gato, que si bien no se pone en pedo, ve las cosas con mayor claridad que nosotros. Es un hecho, no nos desprendamos de lo demostrado, manejémonos con hipótesis válidas y sostenibles por favor.

Allen) El gato sostiene con ella la ficción.

IV
Luna) Sabrán, queridos lectores, que no es bueno dejar asuntos pendientes con ningún amor.
Allen) Sos demasiado racionalista. Pero a mi me gustaba perseguirte tanto con eso. Lo digo sinceramente, tu vida es una planilla de excel, una grilla perfectamente calculada...

Day) Bárbaro lo que decís. No sé qué te pasó, pero estos cuatro años no te hicieron efecto. Seguís pensando en boludeces, Allen. ¿Seguís viviendo de utopías, de sueños? ¿Pensás despertar?

Allen) No cambiaste nada. Sos un calco de lo que eras. Sabía que ibas a decir eso. ¿La tragedia de lo insostenible? Vamos Day, sabés perfectamente que la incoherencia nos sostuvo a los dos en su momento.

Nota mental: no volver a encontrarme con mis ex.

Day) Sos un disparate, mirá. Vos también vivís a la medida de la planillita. Pero veo que también te dedicaste a perderte, a disolverte y distraerte de lo esencial. No te olvides que vos sos tu vida Allen, y que si tirás todo por la borda te estás tidando a vos mismo. Basta de montajes Allen.

Luna) Ambos personajes se hubieran dado un beso en este preciso instante.

V
Allen) Recolecta piedras, que son las mismas piedras que se dedica a arrojar al río antes de encontrarse realmente con Nino. Amelie realiza un ejercicio de distensión, descargando lo que ha ido recolectando a lo largo de la historia.

Orlando) Puede ser. No lo había pensado.

Gallagher maulló aprobación. Era obvio que Allen había dado en el clavo.

Allen) Piedras de diferentes situaciones de ella, momentos de su historia. Que luego hacen patito en el río. Y justo cuando se deshace de ellos, los tiene todos juntos cuando se encuentra con Nino.

VI
2) ¿Vos te das cuenta que no nos hablamos mas?

1) Es obvio. No te miro, pero mi vista periférica te registra. No te siento, pero te respiro en el espesor del aire. Tengo esa sensación de que tenés miedo.

2) No es miedo. Pero de alguna manera sí lo es. A dolor lograste este abismo entre nosotros, Allen.

1) A claro, me olvidé que soy el único culpable...

Luna) Nos topamos, hacia el final del relato, con la omisión que únicamente enlazada con el traspapelaje de personajes tiene sentido. Es increible lo que logra la falta de comunicación, ¿no?

El Óscar a la mejor irrelevancia

jueves, 17 de enero de 2008

I

Lo intentamos decir un par de veces pero no nos salía. El problema con Day era que no confiaba en mí, que me instaba una y otra vez a ponerme a prueba. Yo ni enterado que esta noche era la entrega de premios de la Academia.

Day) No, amor. No entendés. Se juntan con Orlando y yo lo conozco a ese, es un pirata. Se sube al Perla Negra y se los quiere llevar a ustedes.

Allen) Supongamos que sí, que nos subimos al Perla Negra y entonces iniciamos esa cruzada que tanto temés. ¿No te das cuenta, que si bien yo puedo ser bastante... poco lúcido, digamos, no hago esas cosas?

Entiendo y a la vez no entiendo. No voy a negar las molestias de cuando Oliver mira a Day, o le tiende el brazo por la cintura. Pero confiaba en la chica lo suficiente. Oliver lo hacía de buscapleitos nomás, de brabucón.

Yo me serví más cerveza. Le ofrecí a Day, pero claro, ella no quería eso de mí. Felipe se sirvió sólo, porque él prefiere esa "magia del self service".

Felipe) Yo me subo al Perla Negra nomás, y me voy visitar labios ajenos.

Day miró a felipe, luego me miró a mí, diciendo (aunque no dijo nada) "estos son tus amigos". A eso yo repliqué con un reboleo de ojos que terminaron clavándose en Felipe con el grito (que no grite nada, claro) de "ayudame un poco, pelotudo".

Volvió Orlando del baño. Mientras se acercaba, Day veía cómo se ponía el parche y un loro se le posaba en el hombro. Resulta que yo no hago, pero me toca pagar los platos que no se rompieron eh.

Entonces Felipe hizo declaraciones para la cadena nacional:

Felipe) Day, quedate tranqui. Este se porta demasiado bien. La otra vez, cualquiera de nosotros hubiera terminado con la rubia esa. Pero la mina se emperró con Allen, y se le tiró nomás. Él la hizo rebotar como pelota de basket.

Los ojos de Day reclamaron una explicación inmediata. No importaba que yo hubiera hecho honor a nuestro contrato de exclusividad, pero si que me hubiera guardado la pequeña anéctoda...

II


Rubia) Parecés un chico inteligente... bla bla bla bla bla bla bla bla

Allen) Hm. Te lo agradezco, pero no.

El bar-bolichón de la noche había convocado. Los chops se saludaban unos a otros, el humo de todos los cigarrillos de Buenos Aires parecía inundar el lugar. Orlando, Bob y Felipe miraban la escena anonadados. La rubia le había pasado por atrás de Allen, y con una sonrisa le había dicho algo al oído...

Allen) No me acuerdo qué dijo...

Felipe) Andaaaaaaaaaa.... ¡Vamos! Si le respondiste.

Bob) No entiendo. Vos sos el más anti de todos, y a vos te da bola la rubia. Y encima la mandas a freir espárragos.

Allen ensayó una defensa estúpida: "no me gustan las rubias". Y rianse, bastardos. Rianse nomás.

Venía mirando ella. Pero mirar no es delito. Pasó una vez y sonrió. Yo creo que tendría 18, linda de cara, pero esa actitud de mellevopuestoalmundo me da por el quinto forro.

Orlando) Bueno, yo voy y le explico que Jana tiene problemas de múltiples personalidades. Y por las dudas le digo que te gustan los hombres.

Allen) Whatever...

Orlando se la agarró nomás. Felipe creía que no le había dado bola primero a él porque había estado mirando demasiado para la mesa esa de las tres, la morocha, la castaña y la de rulos. Afinad la puntería, muchacho.

Allen sostenía que este tipo de anomalías eran un requisito del sistema, y que el derecho a la puteada no se lo sacaba nadie porque sino se ponía a insultar ahí nomás. Bob es Bob, tiró tiró hasta que a las cinco de la matina no se acuerda quién era la que tenía enfrente, pero estaba seguro que el vodka con Speed se lo había invitado él.

Allen, vestite de frac, que viene la entrega de premios.

III

Day) ¿Y cuándo me lo pensabas decir?

A ver, vamos a recapitular. De lo primero que me declaro automáticamente culpable es, efectivamente de no haberlo dicho. Pero señor juez, comprenda que no fue por malicia. Day se pone así, yo sólo quería ahorrarle la migraña.

No seamos tan así. Yo me siento bien de haber esquivado la tentasión. Pero no pude esquivar la sonsera...

Y Felipe me hizo acreedor de este nuevo Óscar. Ante todo, quiero agradecer a la Academía, a mi equipo de producción: Orlando, Bob, esto no sería posible sin ustedes. Gracias a los televidentes, sean más videntes y menos tele. Sus risas son mi mejor recompensa. En fin... gracias por venir.

meet the parents

martes, 15 de enero de 2008

Day) Cariño, ¿podrías dejar de hacer el ridículo otra vez?

Allen) Es que resulta tremendamente divertido ver sus caras de horror. Lo único que estoy haciendo es hablando con el mundo, comunicando mi no razón de ser...

Day) Si, pero están mis padres, Allen. Te lo pido por favor...

Allen se guardó esas ganas de ser él.

Day) Yo te quiero, si, disculpame si sueno dura. Pero, mis viejos siempre me decían que no, a mi papá nunca le cayeron bien mis novios. Y vos, podés ser tan educado. Sólo necesito domesticarte un poco, porque a veces te vas de mambo.

Allen) Hola señor papá de Day.

Stan) Hola, vos debés ser... .... Allen.

Allen) El mismo. Es un placer conocerlo, Day siempre me dice que cuando haga algo mal, usted me lo hará saber.

Stan) Ah, te ha advertido de mi mal carácter. Me parece perfecto.

Allen) El mal carácter, señor Stan, es algo que usted y yo compartimos.

Day) Mentira. Aunque tenés tus vueltas.

Stan) Me dijo mi hija que trabajas en...

Allen) Precisamente. Aunque usualmente tomo trabajos en mi tiempo libre. No sea cosa de volverme un vago cualquiera.

Stan) Siempre y cuando no desatiendas a mi linda Daiana. Ella es lo más importante para mi, y entonces, por ende, lo es para ti.

Allen) Clarísimo...

Day) Se porta re bien. ¿No que te portás re bien? Y es un tipo responsable. Es re atento, a veces me hace acordar a vos. Porque siempre me decías que haga esto, que lo otro, que lo de más acá.

Stan) No dejes que ella lleve las riendas, joven. No es un signo de fortaleza. No me convencen ese tipo de actitudes.

Allen) Clarísimo...