pagina 15

viernes, 1 de febrero de 2008

Jugar un poco en tu cintura, mientras vos haces esas contorciones. Si te miro desde la cocina, mientras hago la cena, no es por casualidad. Porque vos, mujer, tenés la culpa de muchas de las cosas que me pasan, te aclaro.

Pasando pasando las hojas casi no me di cuenta que te tengo al lado, que en tu silencio casi me haz dejado sola, pero ahí estás, es una falsa alarma. Detesto las páginas sin vos, porque carecen del color que les da tu mano sobre mi pierna.

Es que no me olvidé de ver lo que hacía, pero decidí que estaba todo listo. Vos seguís cabizbaja, y te pensas que no me di cuenta que no avanzas de la página 15. Eso es una estafa de la cual no puedo salvarte ahora, o mejor dicho ni me interesa.

Domesticar el tiempo a ladrillasos me ha dejado de gustar hace rato, pero ya te previne que soy bastante responsable, aunque vos te reís y dejaste el horno prendido o no. A fuego lento. Tenes todo bajo control, mientras me acaricias el hombro y me diste un beso al costado de la frente.

Pero sin efecto. A veces pareciera que no te das cuenta cómo voy llegando, pareciera que no te diste cuenta que llegué al living, honey. Te tomé la mano, que no hacía honores a sus capacidades motrices y pareciera que recién ahí te diste cuenta de la insinuación, de ese descaro mío de dejar todo ahí y querer apartarte de tus responsabilidades. Dejalas ahí, total van a seguir estando.

Pero a veces te pones molesto querido, de una manera indescriptible. Estoy ocupada y no me saques de la página 15, que es importante, recontra importante, la necesito para darme cuenta que ya no estoy leyendo la página 15 sino que estamos abrazados y se cayó el libro y la comida la dejaste lista pero parece que vamos a comer frío, porque tu mano ya no está en mi pierna (pero está en mi pierna) yo ya no estoy cabizbaja, mi cintura es ahora un poco tu cintura, mi brazo se enredó en tu falta de cordura y nos estrellamos de nuevo.

herida de bala

I
Tirar piedritas al río me parecía un ejercicio interesante. De eso hablamos la otra vez, ¿no Orlando? Pero el tema es que a veces pifiamos fiero, y ni hacemos patito.

Orlando) De repente parece que se te vino una avalancha de ideas. Creo que es un signo de esas inestabilidades que a uno le agarran. A todo esto, me encontré con Ludi...

II
Me tocaron el timbre en una noche de verano y resulta que una voz me pide que baje, una voz tan reconocible pero sorpresiva. Bajar desde el sexto (odio ese ascensor), girar la llave, abrir la puerta para dejarla entrar. Ludi que venía de romper relación con Orlando.

Esto me lo veía venir me lo veía venir me lo veía venir.

¿Y qué hacer? Orlando es mi buen amigo, y luego de mi ruptura Ludi pasó de ser una amiga a ser un personaje más borroso, pues los límites de la vinculación se traducían... no, me es imposible efectuar la traducción.

Ludi) No sé. Perdoname, soy una estúpida. Mirá, no queróa volver a casa, y no encontré a Lisa y... estaba no tan lejos. Mentira. Estaba en Caballito, pero...

Allen) Ok ok, un poquito menos un poquito más. Cálmese señorita, que llegó a tierra amistosa. Orlando es mi amigo, pero los hechos no convierten a ninguno de los dos en enemigo.

Ludi) Tuve que reconstituirme desde mis propios fragmentos, cristales rotos... no sé, me revalso por todas partes, se me escapan las angustias todas juntas en plena avenida Santa Fe, me desoriento en el subte, le pido al kiosquero algo de sinceridad, si realmente hay algo mal conmigo. Me saludan de la otra vereda, pero si levanto la vista no quiero decir la guarangada.

Le traje un poco de jugo de naranja, la abrazé un poco, le dije que todo iba a estar bien. La pobre criatura estaba deshecha, y pienso que el impacto mayor lo dio la negación y la manutensión de una relación...

Como teoría, sostengo que los cristales rotos de Ludi llegaron a cortar a Orlando. Pero es sólo otra de mis teorías ociosas...

Orlando me presta su omnipresencia: intensa, pero despareja. Que hayamos compartido las sábanas no significa que seamos un beso para siempre. No te voy a engañar, pues esto es lo que yo soy. Las malas lenguas dirán varias cosas, y ya he aprendido a que por algo son malas.

Ludi) Enamorarse es un arma de doble filo, pero me harté de cortarme siempre con el mismo lado, tan profundo. ¿De dónde ha salido toda esta sangre? -solemos utilizar la metáfora de la herida de bala-.

Allen) Prefiero no meterme en detalles -dije mirándola directo al lugar del disparo-, este tipo de cosas son complejas. Me gustaría no hechar culpas.

Me di cuenta de que mi discurso, además de egoista, era digno de un imbécil.

Allen) Pero vos, chica, vamos. Te podes quedar a cenar, haré una tarta o algo.

Ludi) ¿No salís hoy? Me voy, no te quiero contrariar.

Allen) No te vas, salvo que lo desees, pero yo así no te dejo. No me molestas, así que quedate.

Ludi) Soy tan estúpida... gracias Allen.

Allen) Podemos ver una peli, charlar sobre el mundo y las cosas que nos pasan, las verdades ajenas que desmienten a las propias y alguna bebida. Podés pasar aquí la noche, pues me acomodaré en el sillón. No me digas que no, que no te pregunté qué opinás. Está en la república de Jana, y la constitución de este depto dice que la invitada duerme en la habitación.

Le arranque una sonrrisita, entre medio de ese llanto mudo que le debía resultar inevitable.

III
Entre mensajes de texto le dije a Orlando de la visita. Me sentí obligado a informarle. Le mandé un "qué mierda pasó?" que quizás le habrá sonado un poco violento, pero no fue la intensión.

Allen) Mirá, salgo a comprar atún para la tarta, quedate un ratín sola.

¿Quién sale a comprar algo un viernes a las diez y media de la noche, con todo cerrado ya? La excusa era tremendamente pelotuda, medida con precisión de hule incrustada en caucho. Todo para recibir el llamado de Orlando a mi celular.

Orlando) ¿Fue para allá?

Allen) Sí. Se queda esta noche. No está bien, pero le di jugo de naranja.

Orlando) El que avisa no es traidor. Dilatar más la catastrofe era sólo aguardar terremoto peor. Creeme que la quiero.

Allen) Explicaciones no. Únicamente te pongo al tanto, no te preocupes. Yo no me meto. Pero no voy a dejar a Ludi sola.

Orlando) Está bien. Te iba a decir de venirte para lo de Bob, pero quedate haciendo soporte técnico. ¿No te desgastan estas situaciones? ¿Por qué no fue con alguna de las chicas?

Allen) Yo qué sé. Uno tampoco piensa tan claramente, no creo que sea de reprochar. Casualmente mis planes para esta noche quedaron desactivados, pues aún no le agarré la mano a los vericuetos de Jan.

Orlando) Ok ok. Pero mañana venís, ¿no?

IV

Lloro como una condenada, debo estar hecha un desastre. La pregunta estúpida que me hago es cómo tendré el pelo. Además de poco atractiva, me siento poco intelectual.

(Ludi, este tipo de hechos no te hace ni menos bonita ni menos lista).

Ustedes si que la hacen bien eh, nos dejan en Pampa y la vía, y entonces una termina dando vueltas sobre sí misma, recordando a la madre que le decía que no le convenía, a la amiga que le susurraba "está mirando a la otra" o un par de helados que son comidos desubicadamente en San Telmo.

(No negaré nuestro arte de romperles el corazón, al menos no por ahora. Cuando estés menos así, y con más ánimos -seguramente después del jugo de naranja, así que tome-, te contesto que ustedes a su vez tienen la manera de cortarnos con sus palabras).

Hagamos como que no

jueves, 31 de enero de 2008

2) ... si me acerco es porque un poco quiero otro poco debo buscar algo aquí, y si, ya lo encontré y vos ahora estás en otra cosa. Pero vi que me sonreiste y yo te sonreí en respuesta porque...

1) ... vi que me habías sonreido. En realidad, debería decirte, te vi que te acercabas, aunque parecía que no te miraba. Te conozco hace tan poco, pero tembló todo un poco, lo suficiente como para que levantara la vista como pude y solamente pude sonreirte, pues sos una dulzura...

2) ... y me caes bien, aunqué...

1) ... estaba convencido de que te caía tan mal. Y tenés fama de ser un poco introvertida, reservada, pero me gusta que me hayas otorgado cierta confianza, que de a momentos temo romper con declaraciones tales como...

2) ... que me gusta tu sonrisa. La llevas bien cuando querés, la lucís con un esplendor que quisiera guardarmelo en una foto, aunque sé que no sería lo mismo. Porque cuando vea de cerca esos labios bien dejaré de apreciar lo brillante de tus mañas...

3) ... para adentrarme un poco más en eso que nos damos nosotros, que nos sorprendió de repente en el piso de abajo cuando hicimos un accidente de eso que se supone que es tan simple como buscar cualquier cosa, irnos un rato, depejar mis ideas en vos. ¿Me vas a extrañar? ... yo

1) ... si, aunque no te das cuenta, por que...

2) Claro que te extrañaré, pues me acostumbré a tomarte de la mano sin que casi ni te des cuenta mientras...

1) ... me doy cuenta que me tomás la mano y quisiera correr los labios un poco más como hicimos la otra vez que nadie nos miraba. Porque, aunque sólo te lo demuestre entretelones, vos sos tan especial. Tiembla todo cuando te veo y viene esa sensación...

3) ... de que besarnos fuese ilegal. ¿Te diste cuenta?

3) ¡Si, claro que me di cuenta!

2) Yo te miro aunque creas que no te miro y...

1) ... para mi que ni me mirás. Y vos a mi me das una ternura, te juro que te lo quería decir pero claro, vos sos tan correcta y pensé que desubicado que soy, y más cuando el otro se reía de que yo te daba la razón en la otra discusión. ¿El otro sabrá que...

2) ... me gustas desubicadamente? Y sigamos hablando de desubicados, no le charles tanto al otro que es medio buche. Ojo con lo que decis, eh. Porque sos muy bonito pero lo bonito no te exime de mandarte macanas, no me mires así...

3) ... bueno esta bien, me callo y nos juntamos otro rato, nos hacemos los que siempre estamos así, que siempre nos movemos juntos. ¿Si te digo que no quiero que te vayas, te vas a asustar? Me entristece no poder declararte todo esto tan abiertamente, espero poder hacerlo pronto, porque sino entro en esos periodos que me pongo mal, ay corazón...

2) ... que desubicados que somos.

1) Si pero no, vení que no terminé contigo...

Orlando) No juegues on fuego.

Allen) Es necesario para los utopistas, intentar no quemarnos con lo que arde. Vio.

Luna) ¿Te estás... otra vez? Aaaa...

Orlando) Es ridículo...

Allen) Si, precisamente, es ridículo de una manera gratificante...

gradaciones

lunes, 28 de enero de 2008

I
- Pero dejate de decir pelotudeces, nada de gorilismos ni de a ver cómo hacemos para contextualizar históricamente semejante...

- ... artimaña, pues sostengo que los engañaron a todos, y me hubieran engañado a mí también, claro, porque no soy ningún iluminado, pero las cosas son como son, fijate la historia salame la puta madre y no me digas que...

- ... chicos, paren!
II
- … ronistas de ahora, estos son una manga de hijos de puta. Porque si no mal recuerdo, el otro tipo luchaba por los ideales de los trabajadores, y consiguió cosas como el aguinaldo y las vacaciones pagas. Estos tipos no tienen ni un cuarto de la politización de la generación del cuarenta, o claro del setenta.

- ¿Pero desde cuando a vos te agarran esos ataques de defenderlo tanto a Juan Domingo? – le contesté a Oliver mientras me servía más cerveza.

- Pará, no me digas que te volviste gorila.

- Gorila no, claro –me defendí-. Esos son unos brutos. Pero el “quetejedi” no era ningún santo. Recordemos que provenía de una estirpe que congénitamente tiene mal el cráneo.

- No soy peronista, pero sí de extracción peronista.

Luna observaba lo que debía ser la conversación más aburrida del mundo, pues de todo el bar, sólo a estos dos seres se les ocurría hablar de tal cosa como el peronismo que…

- … es un fenómeno complejo de explicar, pero sostengo que ese tipo vio una oportunidad histórica.

Luna) Manga de esquizoides…

Lyla venía acercándose, luego de ganarle otra partida de pool a Orlando. Ella había perdido la fe en los dos personajes desde hacía 56 minutos exactos.

Ly) ¿Siguen?

Luna) Sábado a la noche, Ly, sábado a la noche, y yo me junto con estos…

III
Orlando) Viste che, zona norte no te queda tan lejos.

Jan. Contabamos con al inapreciable presencia de Jan esta noche, idealista del arte, pero sobre todo una excelente excusa para dejar la charla sobre Gorilas y militares pseudoprogres (otros mitos nos interesaban desde hace… 35 segundos).

- Ah, pero ustedes los chicos bien cuando una les dice que viven a tras mano del mundo se ponen sensibles – replicó Jan con esa acidez que tanto la caracteriza.

- Perdón - dije al aire-, es que las chicas de recoleta son lo más mersa que he visto.

- Bueno... noté una indirecta, ¿no?

- Se levantó medio buscapleitos - interceptó Luna-. Estamos tratando de domesticarlo, para que sea más amable con los recién llegados, pero cuesta...

- Lo noté, pero no te preocupes, tengo experiencia yo, y sobre todo, acepto nuevos de domesticación.

Luna me miró declarando en completo silencio que "ah mirá vos, me parece que te tienen ganas", a lo que yo le respondí con un "no me mires así" y luego empecé a rebotar las miradas en los ladrillos de la pared que repentimanente estaban más que interesantes en medio de...

- ... este bello lugar, con adornos de colores fluorecentes - describía Orlando-. Perfecto para discutir cuestiones de política y estado, ¿no muchachos?

¿Oliver y yo?

IV

Ly) Está borracho. Usualmente Allen se pone un poco efervecente cuando está con unas gradaciones de más.

Luna) Qué hábito que se buscó este.

Allen) Estoy perfecto.

Oliver) Nah, te haces el guapo.

Intentabamos decidir quién de los dos, Oliver o yo, manejana más precisamente los conceptos sobre peronismo. Optamos por trasladar esa medición de la exactitud a la medición de ciscustancas tales como el contenido de alcohol en la cerveza.

Ly) Hmmm... no tientes a la suerte Oliver.

Oliver) ¿Cuanto?

Jan) A ver...

Ly) Oliver...

Allen) No te preocupes, esto te va a doler más a tí que a mí.

Orlando) Oliver...

Luna) Allen... Es ridícula la comparación. No podemos medir las exactitudes en la cantidad de pedo que tenés encima. Están comparando cualquier cosa.

Jan) Déjenlos, es sólo un juego.

Oliver) Se juega, pero le tenés qe pegar a todas eh. Nada de tongos y de mirá me faltó 0,1.

Allen) No tengo ningún maldito problema. Pero tenés que pagar.

Oliver) 150, pero tenés que decir todas, sin vacilar.

Luna) Allen...

Jan) Epa.

Allen) Jan, sos la escribana, te comento, porque no cuento con ninguno de estos para oficiar.

Jan) Encantada, pero cobro mi labor en especie.

Allen) Pensaba invitarte el martes.

Jan) Iba a decirte eso también... pero ya que insistes...

Entonces quedó establecido que yo debía decir exactamente las gradaciones alcohólicas de las siguientes: Quilmes, Quilmes Bock, Quilmes Stout, Heineken (gran error de oliver pedir este dato), Stella Artois y Warsteiner.

Allen) 4.9, 6.3, 4.8, 5.0, 5.2 y 4.8 respectivamente.

Oliver) Ni en pedo la Stout tiene menos que la Quilmes Cristal.

A chequear con el bartender, que luego de explicadas las implicancias del estudio a realizar, facilitó botellas de las marcas mencionadas para corroborar empíricamente que yo tenía razón en cada uno de los valores, que me había accidentalmente adjudicado una salida con Jan, que Luna no aprobaba el resultado (me adentraré más adelante sobre las evaluaciones lunares), y que no acepto el dinero de Oliver porque no.

off side

sábado, 26 de enero de 2008

I
- Che, creo que acá paramos. Hey...

Abrí los ojos, y efectivamente el micro se había detenido. Era un estacionamiento ámplio, con ganas de recibir autos con familias y amigos, turistas franceses recorriendo sudamérica, en fin, todos fugitivos de lo que somos día a día cada uno en su ciudad. Un parador grande, al que bajamos a cenar.

Me levanté, me estiré, y de mi asiento empezaron a caer latas vacías de cerveza.

- ¿Y vos sos el que tiene problemas para dormir? -reía Feli.

Mientras el Bob, Orlando y Oliver se habían quedado en Brasil, Felipe y yo debíamos retornar a nuestras obligaciones laborales ese lunes. Matilda sea... digo, maldita sea.

II
El viaje: Casi me caigo de un risco directo al mar, estrellamos un auto en plena carretera de jungla, yo me había lesionado la rodilla y debido a una ola de pequeños destrozos lugareños tuvimos que abandonar Guarda. El detonante fue el cono de seguridad vial que terminó en nuestro living, el cual yo recordaba haber tomado prestado, pero había olvidado para qué.

- Seguro fue para señalizar cuando no se puede entrar al baño.

- O tal vez, para las mañanas, porque siempre que nos despertamos esto es una zona de desastre.

- ¿Sabés qué va a pasar cuando vuelvas? ¿Vos decís que ella te espera, o algo?

- Che, hay abejas en todo el living.

Mientras yo trataba de limpiar la zona, las abejas se precipitaban sobre el tacho de basura y el gran balde de caipirinha que había hecho Feli. Orlando aún dormía, y Bob miraba apático desde su cama. La noche anterior habíamos tenido visitas, una salida a la playa nocturna, fogón, guitarra y dance.

- Me imagino que hablaremos. Aunque ya no trabajemos juntos, no creo que quede todo ahí.

III
Meri me miraba fijamente. Había decidido largar todo, y aunque hacía fuerza para no llorar, estoy seguro que al despedirnos y dar la vuelta a la esquina, el resto fue llanto. Yo me iba esa madrugada de viaje, y había optado por salir, estar en casa a las cinco, y luego ir a Retiro. Entonces salí con Meri.

Fue en Plaza Serrano, tierra de buena cerveza, ambiente agradable y picadas con mucho queso. Al recapitular la charla (que July, la cerveza, Soda Stereo, comida y comida, los jefes conflictivos, etc), tengo esa sensación de ser yo muy poco divertido.

Cuando salimos del cantobar, ya se hacían las cinco, y llegó el epílogo:

- Allen, sabés que siento cosas por vos. Y sé que a vos no te pasa lo mismo. Es difícil decírtelo, pero esta es la última vez que nos vemos. Me voy, y no me verás cuando vuelvas.

Si mi oratoria es mala, la misma se vuelve pésima en momentos donde las palabras son cruciales. Y contesté como ese imbécil que puedo llegar a ser:

- Entiendo lo que decís. Pensé que eso ya había pasado, que las cosas estaban más ordenadas. Pero me equivoco una ves más. Me ha pasado, y creo no puedo hacer nada para evitar que te vayas.

- Me voy, y me voy porque sos mi historia de amor fallida, que renguea hasta el día de hoy. Sé que me voy a arrepentir, que voy a querer volver, pero no. Esta vez no. Voy a extrañar tus cuentos sobre Gallagher, los desvaríos con tus amigos, que me lleves a casa porque estoy medio borracha, que pases un rato a casa, y ni hablar de tus imitaciones de mi jefe y tu ex jefe. Pero a esta altura, todo eso sinceramente me hace mal.

Y eso fue verdaderamente lo último que supe de ella.