Cancelar relación

viernes, 4 de diciembre de 2009

I
Cancelar relación
es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".

Zuckerberg debe ser un genio.

II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.

Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.

Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.

La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.

III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.

La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.

IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.

¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?

- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.

- Espero...

- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...

- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.

- Ajá.

- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.

Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.

- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.

- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.

Orlando pareció retornar al mundo real.

- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.

V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.

Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.

Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.

VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.

VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...

Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...

No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.

Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...

La impunidad

martes, 1 de diciembre de 2009

1) Se te nota en la cara que estás molesto. Se te nota en cómo deambulas por la sala, cómo obviás al jefe, cómo desestimás a los tipos de traje. Se nota en tu Warsteiner, como si hubieras elegido deshacerte de tu conciencia, como si desearas golpearla hasta...

2)... que suspendamos toda actividad psíquica gobernada por la razón. ¿Te das cuenta de todo este montaje? Empresarios y domesticadores de hombres. Y probablemente...

1) ... ni notes que estoy acá, sentada a un costado, mirándote, desmembrándote, queriendo un poco que vengas. ¿Tanto te molesto? Se nota, se nota en como deambulas en la sala, cómo me obviás. Entonces yo llamo a Dillan.

2) ¿Cuáles son las chances de que aquel mexicano tome más cerveza que yo? Aposté algo sobre eso, ¿no? "Él va por la quinta, vos por la tercera. Estás atrasado", me dicen. Por otro lado ella siempre se ríe cuando yo digo estupideces del calibre de "perdón, ¿soy el único que acá no conoce al 90% de los asistentes?". Y creo que se ríe de compromiso.

1) Es que somos muy parecidos. Tan parecidos que no nos soportamos, pero nos llamamos la atención.

2) "...a pidió que le lleven a Dillan", me dicen. ¿Y a mi qué?

1) Dicen que desde que dejaste de estudiar estás hecho un pelotudo. Digo que desde... tu bronquitis -y todo lo que hubiera ocurrido-, te siento más lejos. Alguna vez me podrías explicar qué hacíamos en una parada de colectivo, vos esperando a que llegara el mío y viendo cómo pasaban los tuyos. Podrías explicarme por qué...

2) ... resulta que esos tipos prenden puros en las reuniones sociales. Meramente una cuestión de pavoneos, porque no veo que en la oficina ni en el balcón se fumen esas cosas. Ella volvió a reirse. Es estímulo respuesta. Yo digo cualquier estupidés, ella se ríe. Yo me río para no dejarla sola riéndose, y porque además me encanta hacer gala de lo estúpi...

1) ...da. Estupida, seguro. ¿Tanto? Dillan, vos tenés otra percepción. ¿Es tan así? No te rías, te hablo en serio.

3) Pongamos los bemoles en cualquier parte. Menos mal que nos trajeron salmón. Me pregunto si esta gente se dará cuenta de lo snobs que son. Me pregunto cuánto me saldrá fugarme y cuántas personas están pensando esto en este salón ahora. Y vos reite.

1) Me levanto y me voy. Total, creo que vos también te cansaste de mi a esta altura. Estan todos cansados. Debe ser la época del año y la altura de la semana cruzada con la cantidad de alcohol que tengo encima. ¿A vos te pa...

2) ... ella de carne? Jamás oí hablar de eso.

1) Todo ocurrió como si entonces vos me hubieras abrazado y yo me hubiera dejado, aunque de momento me caes mal, muy mal, tan mal, tan beso. Y todos miraran un poco de reojo y entonces nos fueramos para el pasillo del fondo y me siguieras cayendo tremendamente mal, tremenda...

2) ...mente derrapante. No entiendo por qué te juntás con un imbécil como yo. Y lo curioso es que llegues y mi pérdida de tacto sea tal que no encuentre mejor remedio que no contestarte, que hacer caso omiso de lo que me acabás de decir, que quedará en la impunidad, que todos dejarán en la impunidad.

1) Porque me siento así de impune, irreverente, mañana me echan por puta. Como si eso cambiara el curso de la historia, o de lo que vos pienses de mi, o de lo que ellos realmente piensen de mi, o de lo mal que me caes vos.

2) Entonces se ríe de vuelta, mientras le pregunto a Dillan si recuerda dónde dejé el auto (cuanbo debería preguntarde dónde la dejó a ella con su conversación, pues no sé que le dijo, pero es evidente que contribuyó a todo esto).


[Breve interludio comercial:]

Según un estudio del Indec, al menos el 70% de los personajes piensa que Jana desvaría innecesariamente. A continuación se presentan algunas muestras:

Val: La verdad que no lo entiendo. No puedo tener una relación con alguien así. Necesito cierto grado de coherencia y cohesión.

Felipe: Está chapa. Ojo, lo quiero un montón, siempre me hace reir con sus mensajes a las 3/4am. El sábado como lo extrañaba y no mandaba nada, le mandé yo. Nunca contestó.

Day: Definitivamente. Aunque debo admitir que me a arrancado una sonrisa en nueve de cada diez oportunidades.

Oliver: Los mensajes de Jana son al sabado lo que Mateiko al verano.

Daniel: Ni le contesto. Cuando dice esas cosas está clarísimo que está borracho.

Guille: Lo noté. Igual, ese desvarío es en cuanto a mi, llamativo, porque no es lo que dice sino todo lo que no me dice.

Carla: No lo entiendo. Quizás sea que no lo sé apreciar, o que no vivo dentro de semejante nube de pedos. Parece interesante de a ratos, pero en seguida pierdo el hilo.

[Fin del breve interludio comercial]



3) Me parece mal que tenga...

2) ... que esquivar antes...

1) ... que decirte...

2) ... las palabras (las acciones), pero son...

3) ...las cosas así.

2) En cualquier momento acordaremos en algo.

1) ¿Tan mal te caigo?

2) Aquí no ha pasado nada, aquí no hay heridos ni tampoco ha habido ningún choque.

1) (Es mentira que no hay heridos) Procedo a deshacerme de ti. Chau, pero seguiremos estando, no serás quien pensé que eras. Olvidar es solo la forma que tenemos de asimilar ciertas cosas. No pienso dirigirte más la palabra.

Sea lo que sea que esté pasando, se detiene. Jim Bentham podría intervernir de la siguiente forma:

Jim: En ocasiones ocurre -aunque esas ocasiones son denunciadas frecuentemente como una minoría-, que somos exactamente lo que la otra persona quiere. Afortunadamente ocurre que esta coincidencia entre dos personas se da como... iba a decir de una forma conciente, pero no, es más una forma de existencia. Por otro lado, otras tantas veces -denuncuadas como mayoría-, ocurre que las coincidencias son deploradas, sea por distracciones del paisaje o el miedo estar, nuevamente, equivocados. Diremos que una minoría de las veces quedamos impunes, mientras que otras tantas nosotros mismos nos condenamos por no saber "salirnos con la nuestra".

(Jim: Debería escribir "Los impunes II y Los impunes III... sería una serie a definir. Porque la verdad que son todos una manga de... -no llega a entenderse lo último que dice-.)

La nulidad

lunes, 30 de noviembre de 2009

- Cuando digo que voy a dejar el alcohol eso tiene tanta validez como cuando digo que voy a dejar de leer a Foucault. Es sólo cuestión de que te propongas algo para que repentinamente el mundo atente contra vos. Es un hecho, ni se te ocurra dudarlo.

Allen vagaba por Las Heras, por el parque maldito de Las Heras, El Cemic y todas las imitaciones que la noche porteña pueda ofrecer. Se encontraba un tanto perdido. Esthershack lo había llamado para salir. "No tengo ganas de salir", había respondido Allen. Acto seguido tomó las llaves, cruzó la puerta hacia el pasillo y salió a caminar.

- Y la noche está linda. El día estuvo lindo, aunque para nosotros no existen los días soleados.

Allen hablaba con un gato negro que casualmente encontrábase vagabudeando por el parque. Los autos pasaban por la avenida, los transeuntes concurrían a sus dispensers con botellas en la mano y alguna que otra idea sobre lo que es esto de vivir. "So there´s the sober, the drunkies, the druguies and... somwhere else", dijo Allen.

- Mirá, es evidente que nadie sabe a dónde va esto. Quizás vos tengas alguna idea, pero, claramente no vas a compartirla. Ojo, todo bien, sé que no es porque seas canuto, sino porque quién mierda te haría caso. Por favor, decime, somos todos tan tontos para no hacerte caso...

El gato no contestó. Se quedaba al lado de Allen. Ronrroneaba un poco, jugaba. Sería cachorro, seguro. Cuando pasaron un par de quiceañeras riéndose por la vereda de enfrente Allen limitó sus comentarios. Era evidente que él por sobre todos los seres, estaba equivocado.

- Para vos es fácil. No pensás, sólo sentís. Galllagher es un poco así, va más con lo que las cosas son antes que con lo que podamos pensar de ellas. Entonces cuando él se da cuenta de mis pifies me maulla las cosas. El 98% de las veces no le doy bola, pero no porque no aprecie el esfuerzo, sino porque soy un deportista de la nada.

En ese momento Orlando telefoneaba al celular de Jana. El mismo sonaba y sonaba en la mesa del living. Si Allen hubiera reparado en el eolvido lo hubiera disfrutado: "Ah, qué lindo es estar desconectado". Pero no, como se olvidó resulta que no lo disfrutó a conciencia.

- Y decime, ¿vos siempre te encontrás con gente borracha acá, no? Me imagino. La juventud de hoy está perdida, sólo se preguntan por cosas como la internet y no saben quién fue John Lennon, y casi no se les ocurren ideas sobre cómo ser un poco menos coherentes.

- Ahora, vos que sos un pibe de calle, un gato hecho y derecho. ¿Tenés idea de qué quise decir con el "somewhere else"? Lo anoté, pero me olvidé de qué quise decir. Tengo los tres términos: sobrios, ebrios, druguies... ¿El cuarto?

El gato contestó sobándose al brazo de Allen. En ese momento unos pibes pasaron por la vereda, cantando canciones de reggaetón. El gato los miraba, no lograba entender por qué tanto desaforismo.

- Sí. Des aforismo. Digo, porque eso como un aforismo pero con des. El aforismo supone un acuerdo universal, gato. Todos pensamos que eso es así, es un sentido común. Generalmente una frase un tanto vacía. Al que madruga dios lo ayuda, ponele. Pero vamos a Flaubert: El futuro nos tortura, el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente. En fin, pueden ser muchas.

- Pero el desaforismo, como buen contrario, está en la otra vereda. Digamos, no es un acuerdo universal entre los hombres y no hace uso del sentido común. Y allí, mi estimado recién conocido señor gato, tiene uno andante. Es evidente que los muchachos estaban mal situados, pues pasaron de este lado de avenida Las Heras y CLARAMENTE la vereda de los desaforismos es la siguiente, de paso, pasaban por al lado del Mc Donalds y se compraban una hamburguesa.

Aproximadamente cinco minutos después de esa charla con el gato, apareció Oliver caminando en la otra vereda. Allen lo llamó con un "Hey" que Oliver no pudo eludir, y fue como si una fuerza lo hubiera magnetizado para que cruce la avenida.

- Janeiro, ¿qué hacés?

- Nada, charlo con el gato.

- Está linda la noche, ¿y no salís?

- Salí. Efectivamente me encontrás salido, afuera, esta no es mi casa. Más allá de todo, si lo decís por "salir con alguien", me harté. Digo, es evidente que esto no va a niguna parte. No pasa nada.

- Esthershack me dijo que iban a una fiesta en Belgrano. Yo ahora me escabullo para lo de un amigo, pero después en una de esas me uno.

- Genial. Mandales postales. Yo la verdad es que no, hoy no. Un sábado a la noche necesito dormir bien, además a esos les van a escupir la teoría en la cara, hoy no pasa nada.

- ¿Cómo que no pasa nada?

- Me lo dijo el gato. Hoy es la nulidad. Deberías quedarte acá, quizás convencemos al delivery de que nos traigan unas cervezas. Hace un rato pasaron unas pibitas de quince, luego unos pibitos de venite. Nosotros ya tenemos como treinta, nos tenemos que dejar de hacer esas cosas.

Oliver miró al gato como pidiéndole una justificación de todo esto. El gato lo miraba sin ronrronear, quizás la petición le pareciera un tanto inoportuna.

- En verdad, pensaba pasarmela solo, ignorar todo lo que pasara esta noche. Justo apareciste vos caminando por la otra vereda y bueno...

- Podrías no haberme llamado, hubiera seguido caminando.

- No, si ya estaba. Ya me habías reventado la soledad, además, estabas desubicado en esa vereda, debía corregir eso de los desaforismos. Algo parecido hizo el boludo de Bentham. Estuvo desarrollando unas cosas de VC para Facebook y me hinchaba con que las pruebe. Lo mismo con ElectricSkies. Le dije que se fuera bien a la mierda. Me fui.

Probablemente Oliver hubiera respondido lo que Deleuze: "perderá su dedicación en poco tiempo, no te preocupes". Bentham hubiera contestado "Lo sé, pero al menos me ayuda a pasar el rato". El gato no hubiera contestado nada. Oliver no contestaba nada. Allen prosiguió:

- En verdad, nada ocurre nunca. Tengo esa sensación de que nunca pasa nada.

Oliver dijo algo de los martes. Claro, porque solían juntarse los martes en El Imaginario, Los Caminantes, El Mojón. "Escupiendo teoría". Deleuze se hubiera quejado: "Lo que pasa es que a vos todo te ocurre por accidente". "¿Y cómo se supone que tienen que ocurrir las cosas?". "Bueno, tiene que ponerse en juego". El gato no hubiera contestado.

Allen saludaba a Oliver, que retomaba su breve viaje.

- Te llamo en un rato, en una de esas te querés venir.

- Claro.

de haber recordado que no tenía el celular, le hubiera contestado lo mismo. Se quedó con el gato negro hasta aproximadamente las 2 a.m., cuando el gato perdió interés en la conversación y se fue persiguiéndo a otra sombra sobre el pasto, que probablemente fuera otro gato.

El espacio

jueves, 26 de noviembre de 2009

I
"El espacio no es el medio contextual (real o lógico) dentro del cual las cosas están dispuestas, sino el medio gracias al cual es posible la disposición de las cosas. Eso es, en lugar de imaginarlo como una especie de éter en el que estarían inmersas todas las cosas, o concebirlo abstractamente como un carácter que les sería común, debemos pensarlo como el poder universal de sus conexiones" (M. Merleau-Ponty. Fenomenología de la Percepción, EN, p. 277).

II
Inserta en el espacio me sentía justo cuando vos me tacleaste. Verás, hay cierto momento en el que las cosas dejan de ocurrir y entonces me enojo. Y justo cuando nada iba a pasar pasaste vos. Pensé que... dudé totalmente del poder universal de nuestra conexión. ¿Hace cuánto que no nos veíamos las caras? Meses. Te iba a preguntar por...

- Bueno -dijo Allen-, sólo te diré que está bien. Con bastante trabajo, pero bien. Ni tiene tiempo de molestar.

¿Te acordás de esa vez que discutimos sobre nosotros? Ahora bailamos, ahora retornamos a nosotros. Pero... ¿Qué hubiera sido de nosotros si vos me dabas un beso cuando querías darmelo? Ahh ah.

Creo que por un momento pensé que ibas a tirarme los perros, Allen. Y la verdad, no me hubiera gustado retirarme de vos, me hubiera dolido. Es que verás, con un par de salidas así nomás, a poco de conocernos, una se siente yendo hacia ese lugar. Y quizás la época, o quizás que nosotros nos llevamos bien y simplemente debe quedar así.

¿Me hubieras odiado si te hubiera dicho que no? Puf, justo hoy. Te detesto un poco cuando me hacés preguntarme estas cosas que no tienen sentido. Pero el reencuentro es lindo, veo que aprendiste un par de pasos de baile. No te pienso preguntar con quién, son curiosidades que me guardo. A veces pensé en nosotros, y como vos una vez dijiste, nos hubieramos terminado peleando mal. Ninguno de los dos sabe responder bien por qué, pero nos hubieramos separado escandalosamente. ¿Miedos por las debacles anteriores? - ahora damos la vueltita- ¿Para que chocar de forma tan segura? - te has vuelto medio competente - A veces me pregundo de dónde sacamos este tipo de conclusiones, de que no somos el uno para el otro y que amigos es lo mejor.

Te extrañé. Vos me extrañaste. Sí, ya sé que te debo una charla. ¿Domingo? Ok ok, el domingo no. Sugeriría volver a los martes de gloria en los que todo el mundo suponía que nos acostabamos, pero que sólo escuchabamos Pink Floyd y los Beatles, cerveza y psicodelia.

- Martes suena bien, pero el próximo -contestó Allen.

III
Algo así como la bibliografía de la época:

- Justo cuando pensé que tenía que alejarme de Foucault, recibo tres libros en seguidilla. So, nada de vacaciones teóricas che.

- No es casual que todas estas recientes impresiones tengan se me presenten con cierto aire Rayuelesco (sobre todo pensando en el magnifico y crucial capítulo 28). Entonces Jimmy es a Allen lo que Morelli es a Oliveira, ¿?

- Se supone que adeudo lecturas de Palahniuk.

( - Y sólo a modo de decoración sonora: She reaches out to grab his hand / But he must be the world´s most tired man...)

IV
Desde otro ángulo:

"Y el medio aparece por último como un campo de intervención donde, en vez de afectar a los individuos como un conjunto de sujetos de derecho capaces de acciones voluntarias -así sucedía con la soberanía-, en vez de afectarlos como una multiplicidad de organismos, de cuerpos susceptibles de prestaciones, y de prestaciones exigidas como en la disciplina, se tratará de afectar, precisamente, una población. Me refiero a una multiplicidad de individuos que están y sólo existen profundam esencial, biológicamente ligados a una materialidad dentro de la cual existen" (M. Foucault. Seguridad, Territorio, Población, FCE, pp. 41-42).

IV
- ¿Me decís que jamás le tuviste ganas? - Arremetía Paliers, no sin cierto desagrado.

- Ponele. Al principio salimos juntos. Ibamos a un bar que se llamaba Katmandú y queda en Sarmiento y... casi Medrano. Lindo lugar, tienen Warsteiner.

- No entiendo cómo jamás me contaste de esto. Digo, terminó siendo mi novia y resulta que yo jamás supe que estuvo con vos.

Allen levantó levemente la mirada. ¿Por qué se tenía que poner a explicar ahora esto, que encima no era nada? Contestó con un bufido mientras terminaba de cortar el queso. El salamín había sido acomodado por Paliers de una forma incorrecta: en una esquina. Es sabido que debe ir en el centro.

- No entiendo por qué te hacés mambos - dijo Allen-. No pasó nada entre Paula y yo. Salimos, pero como pueden salir dos amigos. Sino de esa forma tendrías que pensar que cada vez que me juntaba con ella hacíamos el amor, y te aseguro que no.

- Sólo opino que deberías habérmelo dicho - contestó Paliers mientras acomodaba el jamón en la tabla-. ¿Te parece bien ella en la cama?

Allen levantó la vista. El proceso de cortado de queso quedó momentaneamente detenido. Y no se comprendía qué parte de la conversación iba mal.

- Estás siendo un tanto pelotudo.

- Estás siendo otro tanto mal amigo.

- Por eso no te preocupes, vos viste que a mi me gusta hacer quilombo y no tuve mejor idea que convencer a Paula de que nos veamos furtivamente. Aunque por así decirlo no me costó tanto, porque a mi me conoció antes que a vos -desafió desafortunadamente Allen.

Repentinamente Paliers estaba al lado de Allen, furioso. Allen sonrió, clavó el cuchillo en la tabla. No sabía si Paliers caería en una interpretación satírica de su sonrisa o pensaría que al fin le revelaba el amorío.

Paliers golpeó en el hombro a Allen.

- Sos un pelotudo - dijo Paliers-. ¿Cómo me decís eso? Si no querías preocuparme, simplemente me hubieras contado. Cuando comenzaba a salir con ella hubiera sido un buen momento, no me hubiera importado, lo hubiera tomado como lo que era. Ahora yo qué sé, me cayó como balde de agua fría.

- No te lo conté para no condicionar la relación. A ver si arrancabas con esto. Digamos que estratégicamente decidí que uno de los elementos que tenía que ser obligadamente inofensivo en el panorama era yo. La regulación de la vida amorosa por un elemento excluido de esa relación amorosa. Fue como una diagramación del espacio, y tengo que decir que cuando los vi besándose la primera vez me pensé como un gran artífice. Ahora heceme el favor y ubicá el salamín en el centro de la tabla.

Paliers obedeció, encerrado en sus propios razonamientos. Al fin y al cabo, era cierto: Paliers y Paula habían sido presentador por el mismo Allen. Allen retomó el cortado de queso. Él era un auténtico fundamentalista del pategrás, queso que debe asistir a todas las picadas.

- Destapá una cerveza, dale que ya esta humedad no se soporta -dijo Allen, a quien le reventaba tener este tipo de problemas por nada.

Convergencia, y lo que venga después

martes, 24 de noviembre de 2009

I
Ah, pero no importa que trates de que la realidad no se agriete. ¿Vos te pensás que por que te manejes así con tus cautelas, nadie puede ponerte en situaciones complicadas? Por favor, a esta altura del partido esa serie de utilerías nos es prescindible...

- La realidad -decía Bob-, es irrefutable. Digamos. Vos ves este chop y yo también lo veo. Y vos escuchás mis palabras porque yo hablo y te miro y vos me percibís.

- Básicamente vamos con algo así -contesté-: claro, nos vemos. Pero dar eso por supuesto me parece una paparuchada, doctor. Porque vos me ves y yo te veo, pero no llevamos la misma mochila de supuestos, porque vos ves un chop y yo veo mi chop, porque está un tanto lleno de cerveza no tan caliente ni tan fría. Por otro lado, creo que si basamos la realidad en chops desvirtuamos la cosa.

- Bueno bueno. Pero la realidad es irrefutable, yo sólo presenté un ejemplo simple.

- ¿La realidad es la sumatoria de experiencias dispares, distintas y que de alguna forma se niegan y confirman las unas a las otras?

- Claro, supongamos que por ejemplo, Day es para mí familia y para vos tu ex. Un mismo referente para dos mundos ciertamente en pura distancia incapaz de evadir la elocuencia.

- Por ese lado quería ir. ¡Los chops no son más que parte del cuadro! De nada nos sirve decir que existen. Nos sirve más ver qué ocurre con ellos, si estamos sentados en la terraza de un bar en plaza Serrano con un amigo, en La Rosadita con una dama o arrojados en cualqiuer otra circunstancia, por ejemplo en Barrancas de Belgrano.

II
La realidad parece un tanto áspera cuando el 60 te hace luces a dos metros del auto. La avenida putea, el bondi putea, yo puteo. Todos puteamos, vosotros puteaís, ellos putean, ella puteará. El auto se encuentra detenido medio cruzado en Juramento, casí en la vía, claramente mal ubicado. El 60 frenó, porque venía lento, iba a doblar para tomar juramento.

Cinco minutos antes yo manejaba por juramento, dirigiéndome a Libertador. Llevaba a Verónica, pues ella vive en Libertador y Olazabal (creo, ya saben, no soy bueno ubicándome). Ella estaba un tanto alegre, yo otro tanto cansado. La sinceridad era que no tenía ganas de alcanzarla hasta la casa, que me quedaba lejos y ahora tenía que volver.

Verónica es así: entre el silencio decide vomitar frases del estilo "¿Y por qué me odiás?". Me da sueño cuando la escucho decir esas cosas ya.

- Siempre me tratás mal - me dijo Veronique casi llegando a las lomas, donde comienza el verde y están esos edificios en los que uno se pregunta quién mierda vive ahí y cuándo heredó ese balcón.

- No te odio -respondí sin ganas-. De hecho vos me tratás mal a mí, yo siempre te resuelvo todo en la oficina.

Risueña y un tanto alcoholizada sonrió. Se arrimó a mi y me abrazó con toda torpeza, casi arrojándose contra mi. Ese movimiento me hizo perder un poco el control del auto de tal forma que quedamos en la mano contraria. Mi breve experiencia con vehículos fuera de control me dice que: no me gustan.

III
- Etapas -le explicaba a Bob-. De eso se trata ¿no? El ser humano es un animal de ritos: navidad, cumpleaños, día del niño, divorcios y bart mitzvas. En este caso, uno que se iba del trabajo, entonces, juntados en El Carnal. Pero ante eventos no menos relevantes, las señales son más sutiles.

- Ajá... - Asintió Bob, mientras extendía el brazo llamando a la moza. Era otra Quilmes Bock.

- ¿Cuántas miradas pueden ocurrir entre dos personas hasta que crucen la primera palabra? Yo diría que uno habla de antes de mover los labios, porque tanta actitud destilada no ocurre de forma gratuita. Sinceramente no tenía demasiadas ganas de hablar con Verónica, pero yo qué sé.

Bob quizás descreyera un tanto de las cuestiones. Es decir, que no tenía ganas de estar con Verónica y que a pesar de eso terminé teniendo una larga charla con ella y hasta la llevé a la casa.

- Simple: estaba medio tomada. Nadie más con auto a la 1am. No la iba a dejar volverse sola.

IV
Había logrado frenar. Creo que el momento en el que la realidad de Verónica y mi realidad coincidieron fue cuando ella miraba con los ojos bien abiertos el 60 parado frente a nosotros. Todo converge en algún punto, ¿no? Probablemente la realidad del señor bondi driver fuera otra, pues se asomó para decir "qué hacés pelotudo" y algunas otras cosas más.

Mi reflejo fue mirar hacia atrás. Claro que había autos atrás, sino hubieramos chocado. Entonces fue aproximadamente en ese instante en que Verónica comenzó a decir varias veces en continuo "perdón perdón perdón". Mientras el bondi driver me miraba con cara enfurecida decidí que la mejor opción era acomodar el coche para cruzar a discresión la barrera y huir hacia Libertador.

- Perdón, perdón, no me di cuenta.

- No te hagás problema, menos mal que el colectivo no iba rápido - contesté forzado a mirarla. Pues no podría no mirarla, porque entonces se va a pensar que la odio y... - ¿Estás bien?

- Sí si, solo me quedé nerviosa.

V
- Ok, esa es la parte crucial - satirizaba Bob-. ¿Qué hará nuestro antihéroe? ¿Reconfortará a la dama? Es difícil, porque vos querés dejarla en su casa e irte, pero sabés que está mal dejarla así nomás, entonces tenés una especie de cruzada dentro tuyo que sabés que va a ganar el caballero. Bah, te conozco, va a ganar el caballero.

- Sí, la dejé en la casa. Le hablé, le dije que no se preocupe, que bueno, que no se dio cuenta. Pero que tenga cuidado, que...

- ¿Y?

- Sólo eso, hablamos un poco más en la puerta de su casa. Seguía diciendo perdón perdón perdón. Me imagino que le habría agarrado vergüenza o no sé cuál es el sentimiento correspondiente. A esa altura nuestras realidades no coincidían más. Luego simplemente entró.

- Linda forma de terminar la semana - rió bob-. Por ejemplo, si siguieras de novio con Daytona y a sabiendas de que Vero al menos tiene algún filito con vos, ¿la hubieras llevado a la casa? Un hecho al que se le suman tres realidades dispares, por no mencionar la mía de mero testigo hipotético.

Dije que sí, que la hubiera llevado lo mismo, pues no tenía importancia. Por otro lado sostuve la hipótesis de que mi estado civil era condición sinequenon de que Verónica hiciera o no ese movimiento en el auto.

- ¿Te parece? Allen, sabés perfectamente que en ocasiones dejamos nuestra coherencia y alguna vez te habrás dado cuenta que estabas haciendo algo que dijiste que no ibas a hacer.

- Claro, definitivamente. Pensamos que tenemos la teoría, y muchas veces vivimos la teoría. Pero jamás podemos totalizar.

Nuevamente Bob se estaba adelantando a mis desarrollos. ¿Si dijera que todo lo que sigue yo lo había pensado en diferido cinco segundos antes? Pero el guacho ya se me había adelantado:

- Lo cual implica que Verónica hubiera sido consecuente en cualquiera de los dos mundos recién bosquejados. Y también, lo cual nos llevaría por ejemplo a poder dar crédito al teorema de Rocío "Yo no suelo hacer estas cosas". Porque perfectamente ella puede adherir a esa teoría pero, al menos en los sucesos conocidos, haber caído en la falla que la derrota.

Puse cara de culo, no sólo por Rocío sino por otras tantas cosas que Bob acababa de tirar por la borda. Puta, me hubiera gustado llevarme el crédito por eso.