Los Racionalistas [The Rationals]

martes, 1 de junio de 2010

Intro: Se trata de dos fragmentos de una obra mayor que he mencionado en diferentes oportunidades. Debido a mi mal hábito de nombrar las cosas en inglés, es probable que sea más fácil dar con ella por el título en ese idioma, aunque en verdad debería llevarlo en castellano.

Se me ocurrió retomar especificamente estos dos actos. El primero de ellos, debido al breve diálogo -casi un monólogo en verdad - que contiene entre Winslow, Martin y Jim. El segundo acto retoma una frase que me gusta utilizar usualmente, y que es el "leitmotiv" de todo: "sólo la libertad es tiempo real".

Lo único nuevo es la asignación de personajes involucrados, que es la siguiente:


Allen Jana as: Jim Bentham

Bob as: Winslow Taylor

Oliver Hestond as: Guy Debord

Miguel as: Thomas Hobbes

Daniel Wright as: Martin Heidegger


Acto 16:
El escenario no deberá tener absolutamente nada en él. Podrá tratarse de un galpón, sótano, fábrica abandonada, lo que sea mientras cumpla con las siguientes características: el lugar debe parecer desocupado -no abandonado-, con poca luz. Se trata de un espacio que está fuera del espacio, de un no lugar, una habitación a la que los personajes han concurrido para justamente no estar en ningún lado.

Se prenden las luces lentamente. Martin y Hobbes tienen agarrado de los hombros a Bentham, quien tiene las manos atadas detrás y luce golpeado y cansado. Bentham se encuentra a la derecha del escenario, fumando con aire de sobervia.

Taylor: Cada día me convenzo más de que el miedo, el terror, es el gran problema del hombre. Eso lo dijiste vos mismo, Jim. Lo desconocido, el azar, esa especie de libertad dictadora que nos tiene a su merced. ¿Pensaste cómo intentamos exorcisarlo? Siempre control, ¿verdad? El poder de la observación fue algo que siempre defendiste, Jim. Ideaste todo tipo de mecanismos, de dispositivos de ordenamiento y seguimiento. Está en tu carácter, en tu ser arraigado. Es lo que sos. No un maniático, sino un tipo riguroso y centrado. O al menos eras...

Bentham está devastado. De su boca cae un hilo de sangre.

Taylor: Y, ¿sabés qué, Jim? No te entiendo. ¿Tan poco te cuesta torcer el timón? Pará, reformulo: ¿Tanto te cuesta llevar las cosas a sus últimas concecuencias? ¿Tan fanático de la "rectificación" te has vuelto?

Martin: En definitiva si no podés atenerte a tus principios, no sos nadie, Jimmy.

Bentham levanta levemente la cabeza hacia Martin. Este lo observa con un gesto satírico de benevolencia.

Taylor: Nuestras acciones nos definen, Jim. El problema con vos es que justamente carecés de personalidad, no te gusta sentirte encerrado en nomenclaturas, le escapás a las definiciones todo el tiempo. ¡Lotería! ¡Es imposible! ¿No te das cuenta de que justamente la identidad es lo que permanece en los cambios?

Bentham -con voz tenue-: ¿No se trataría más de un juego, en lugar de polaridades en estáticas? El problema de nosotros los racionalistas es que nos peleamos por el poder. No por la verdad, que si es algo, es muchas cosas. Sino por el poder.

Taylor: ¿Racionalista? ¿Vos? No lo creo. Definitivamente no has seguido los patrones de tu propio programa. ¿Quién desecha su propia obra? Eres un aniquilador.

Martin: Simplemente no se puede trabajar con gente que no ama lo que hace. jamás sentiste verdadero afecto por lo que hacías. Quien le escapa a lo que es no es de fiar: no tiene principios.

Taylor y Thomas asienten.

Martin: Perdiste la cabeza, Jimmy. Tus ideas se acercan más a la mística que a la ciencia, Jimmy. Deberías haberte dado cuenta de todo esto Jimmy, podrías haberte salvado si te lo hubieras propuesto. Ohm, Jimmy...

Las luces repentinamente se apagan.


Acto 12:
No hay luz. En la primera parte únicamente se escucharán las voces de Bentham y Debord, que hablarán desde la oscuridad. Se encuentran a la intemperie, al momento de subir levemente las luces podrá verse algo de vegetación y tierra.

Jim y Guy hacen ruido, se escucha que atan algo, como si estuvieran desembalando una caja grande.

Bentham: Me encanta esto.

Debord: ¿Invadir ilegalmente propiedad privada para el sabotaje?

Bentham: No, no. Hablo conceptualmente: ya estamos en el punto de no retorno. Si nos agarran estamos fritos. Es la fatalidad, estamos entregados al destino y estamos jugando como si nada importara.

Las luces comienzan a prenderse, pero quedarán tenues. La imagen será borrosa, pues no debe entenderse precisamente qué estan desembalando los personajes, sino únicamente ubicar el lugar. Bentham arroja una cinta ce embalar por el aire, que da en una rama. Se escucha el ruido de los árboles.

Debord: Pará estúpido, no hagás quilombo.

Bentham: Plenamente. Impunemente. ¿No se tratará de lo mismo? Sólo la libertad es tiempo real... "La libertad es el precio de la seguridad", ¿cómo era la cita?

Bentham se para y camina unos pasos. Se detiene para mirar afuera del escenario, hacia la izquierda.

Debord: Listo. Hay que dejarlo así a mitad de camino. Ellos harán el resto, no creo que se den cuenta de nada hasta que estén al horno.

Bentham sigue mirando, no ha escuchado a Guy. Entonces este se le acerca por detrás, lo toma del brazo.

Debord: ¿Vamos? Seguro que aparecen en no menos de una hora.

Ambos salen por la derecha del escenario. Las luces se van nuevamente.

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Outro: En definitiva, no se trata más que de un reordenamiento de las problemáticas que ya han aparecido en diferentes episodios, puestas en otra correlación no más coherente, pero si más "hilada". Se supone que debería facilitar ver el "big picture".

De levante

lunes, 31 de mayo de 2010

I
- Gracias.

Él le tendió las medialunas, mientras ella se sentaba con su café de media mañana, en el salón de profesores.

- ¿Cómo andás? - dijo él -. Estos niños te tienen bastante atareada me parece, siempre revisandoles la tarea. ¿Cuándo les tomás examen?

Jackie sonrió. Él la buscaba desde hacía rato, era un muchacho muy atento que usualmente la acompañaba cuando ella se sentaba un rato entre clases a descansar y beberse su cafeina. De a ratos le resultaba un poco denso. Él ya le había avanzado en tres oportunidades, pero siempre se las había arreglado ella para escabullirse.

- ¿Vas a ir a la fiesta de los chicos un rato?

Jackie se imaginó en el colegio de noche, en una fiesta rodeada de chicos de quinto año. Son chicos muy buenos, algo quilomberos de a ratos pero es la edad. La imagen no la convenció.

- No lo sé.

- Yo tengo que venir a supervisar el asunto. El año pasado armaron un lío de aquellos en al de fin de año, llenaron de plasticola las cerraduras y le pusieron a Alberto "monigote puto" en toda la pared del laboratorio.

- Monigote... - rió Jackie, mientras mojaba una medialuna en su café-. Pobre Alberto, es ortiva pero es buen tipo.

- En una de esas podés pasarte un rato así tengo con quién charlar, además de Agueda y Osvaldo, que me aburren un poco. Necesito algo de compañía joven.

- Em. Gracias, pero no creo. Bah, ¿puedo venir con alguien? Aunque no creo que logre convencer a Jim de que venga a una fiesta de secundario, además de la cantidad de cargadas que me van a hacer los chicos.

- ¿Jim?

Jackie no tentendía por qué ese tipo era tan insistente y precisaba que fuera tan explícita en su "no". Lo peor es que el tipo ya sabía que ella no estaba sola, pero resulta que ahora sabía el nombre. Justo los dos aparecieron al mismo tiempo, pero a Jackie le gustó antes la torpeza de Bentham que lo encarador de este otro muchacho.

II
- Es que vos me odiás.

- ¿¿Ah?? - dije descolocado.

- Eso. Me tratás mal, siempre a los demás los ayudas y a mi me contestas mal.

- Para nada, fijate que con todos soy igual de mal tipo. Pierre, Geraldine, con quien sea. Ahora, que me llames cincuenta veces por día con porque no querés aprender a resolver tus problemitas con el Flash rompe las pelotas, claro.

- Bueno, está bien. Si te ponés así dejá no me ayudés más. Y perdón eh.

Me fastidia tener estas conversaciones con ella. Son innecesarias. Lo peor es que nos llevamos bien, aunque ella siempre es muy arisca, no te saluda ni el día de tu cumpleaños. Según lo expresado por Guy en otro tiempo y espacio:

- Sencillo: está con vos. Entonces te provoca. Hacen eso.

- Claro, sé que hacen eso. Pero bueno, ya en su momento no pasó nada, que la corte. Tendría que pasármela hablando de Jackie en la oficina a ver si así se le cura.

- ¿Qué? Quizás con eso agraves todo, porque le va a dar bronca.

- ¿Bronca? O se da cuenta de que no estoy disponible.

- Yo igual a tu compañera le hubiera dado, total no tenías compromisos.

Eso: estoy involucrado en conversaciones que no me interesa tener. Guy se caga de risa, mientras la otra se queja de que no la ayudo. Y Jackie probablemente tenga a todo quinto B atrás de ella. En fin, la puta madre.

Mientras desde el otro lado de la oficina trabaja ella, que en algún momento podría haber sido una aventura pero por cierta inmaniobrabilidad mía, no. Y justo cuando debería haber pasado, mi alejamiento fue fatal. Quizás sea eso lo que le jodió.

III
- Hola - saludó Bentham-. ¿Cómo le va profe?

- ¡Aló! - dijo Jackie-. Ahora sos profe vos. Ojo con levantarte alumnas.

- ¿Yo? No me levanto ni a la mañana. De alguna forma te tengo engañada a vos, así que me hago el sota. Vos debés tener levante en el colegio.

Jackie pensó que Bentham no sabía acerca de su compañero de trabajo. A Jim lo recorrió una especie de risa caradurística, ¿era verdad que no había nada que contar? Deberíamos reducir todo a un chiste y ya.

- Uh, tengo un compañero de trabajo que está denso, corazón - dijo Jackie.

- Ok, contame. Y yo te cuento de mi compañerita.

Jackie miró seria.

- Nada nada, vos contá primero. Pero no te preocupes que no es en serio. Yo igual no me pongo celoso, lo juro.

Indy

miércoles, 26 de mayo de 2010

- Dale, es mi ídolo.

- Mmm, pero no me convence.

- Daleeeeeee. Hace mucho que no veo ninguna, la primera es buenísima.

- Seguro que no me va a gustar - dijo ella.

- ¿Como no te va a gustar? Es el arqueólogo más cool del mundo. Es un aventurero muy sabiondo, ese tipo enseña historia y además es el protagonista.

Jackie miró con cara extrañada.

- ¿El arqueólogo más cool del mundo e?... - contestó.

- Cuando sea grande quiero ser como Indiana Jones.

- Igual, parece la típica película pro yankee donde ellos son los buenos y salvan al mundo de los nazis.

- Sí. Y en la cuatro Indy se la pasa diciendo "Commies", por los rusos. Es genial. Podemos personarlo, es un personaje excelente. Además es coherente con el momento histórico en que se sitúa.

Jackie no estaba convencida. ¿un viernes a la noche de Indiana Jones? Ella prefería ver La Naranja Mecánica pero yo dije haberla visto oooootra vez hacía tres semanas.

Le pintó negociar. Para mi tenía todo planeado desde el vamos:

- Bueno, vemos Indiana ok. Pero la próxima vemos algo que yo diga. Suponete, podríamos ver El Imaginario Mundo Del Dr. Parnassus. Ya que no me acompañaste a ver Alicia. Sos un tipo anti cuando querés eh. Ahora está Robbin Hood.

Puse cara seria. Corté todo humor que pudiera estar teniendo la conversación, toda irrelevancia.

- Bueno bueno, tengo una confesión a tal fin ponele. Espero no te caiga mal.

La sonrisa de su cara fue bajando, como si se enfriara todo.

- No veo Lost, jamás lo vi y no me interesa que haya terminado - dije.

- pfff, ¡pensé que era algo serio salamín! - me empujó -. Yo tampoco, apenas sé de qué se trata, creo que es una remake de La Isla de Gilligan. Somos antis entonces, pero te voy a llevar al cine aunque te resistas, ahora me debés.

Yo estaba emocionado nomás porque ibamos a ver Indy.

¿Cuándo pensabas decírmelo?

jueves, 20 de mayo de 2010

I
- ¿Y cuándo pensabas decírmelo? - dije.

II
Ella me dijo que dale, que fuera, que era una fiesta de su colegio y que iban a ir las amigas y quería que yo las conociera. "Así conocés a las chicas". Argumentó que podía invitar a mis amigos, que le dijera a Jorge y Gilles que habría chicas solteras, que sus amigas eran todas lindas y sólo dos tenían novio, además dijo algo así como:

- Dale, vos porteñito, salite de capital un poco, hay vida después de la General Paz-

- General Paz. ¿No es contradictorio? Un general que se llame Paz? Yo la verdad es que no comprendo, o sea, evidentemente en su nombre ese muchacho portaba otra vocación, no la de general.

- Tonto. Dale.

Arribé a casa de Jackie a eso de las diez de la noche, luego de un viaje en colectivo que pocas veces hago porque generalmente viene ella para casa. Justamente eso fue un argumento para que yo esta vez tuviera que moverme un poco para su lado, que tuviera que irme para el bajo, Avenida Libertador, Pelliza, Maipú y toda esa geografía que ya no frecuento tanto. Así que le dije a Jackie que contara conmigo

Jorge recibió la invitación con alegría. Gilles rápidamente improvisó cómo deshacerse de sus compromisos. Sorpresivamente Guy se prendió, como vive cerca fuimos juntos a cruzar la frontera de la capital con esa cosa lejana que es provincia. La conversación en el colectivo fue:

- Es que dijo que quiere que conozca a las amigas.

- Bien - dijo Guy-. Eso significa que está con vos, bien bien.

Reí.

- Posta. Si quiere que vayas para presentarte es que está todo bien. Más allá de que no hayan formalizado nada, significa que sos "presentable". Es un tema, en cualquier momento te presenta a los viejos.

- Es el tema. En algunas cosas se comporta como si fuera una novia, pero cuando hablamos del tema pareciera que se frikea, que le da miedo. Parece que le metieron los cuernos unas cuantas veces y yo estoy pagando la factura de eso.

- Mmmm, llamativo - observó Guy-. Tenés que luchar contra su complejo de inseguridad.

- El otro día me preguntó si Antonella y yo fuimos novios.

- ¡Apá!

- Sí sí, pregunta peligrosa, porque es un ni. No fuimos novios pero en fin, alguna cosa pasó. Y ahora nada lo juro.

Esta vez se rió Guy.

- Más allá de nuestros comentarios, es gracioso como ahora te defendés automáticamente del nombre de Antonella. ¿Cenaron el otro día?

- Sep. Pero dejate de joder. Con Jackie es como si en la práctica fueramos novios, pero al momento de ponerle esa etiqueta le diera miedo. Pero que ni se me ocurra siquiera mirar a otra eh. Es una especie de contrato de exclusividad undercover el que tenemos.

- He escuchado del asunto. ¿Ella no anda con nadie más?

- No creo, no está en su carácter. Está bien que es popular, pero no da con el target. Es hasta tosca de a ratos, tendría que ser demasiado buena actríz para montar algo así.

Nos bajamos en Libertador y Corrientes, para caminar dos cuadras y dar con el departamento de la señorita Rousseau. Ella nos recibió.

- Hi sunshine. Hola señor Debord, sea bienvenido a mi humilde morada. Sé que se siente lejos de casa, pero haga de esta morada su morada. Tengo una amiga que creo que es para vos.

Jackie estaba muy espléndida, muy radiante, su personalidad se exteriorizaba más que nunca. Al rato cayeron los dos provincianos de Jorge y Gillles.

- Me costó un Perú borrarme de la cena de aniversario de mis suegros, pero todo sea por el rockanrol - comentó Gilles.

III
San Isidro. Sí, ya lo sé, Sunshine. No te gusta juntarte "con esta gente", pero vamos, es divertido. El barman le tira onda a Jorge, es un cago de rida. Mi amiga Emily dice que tu amigo es lindo, avispalo un poco.

Ahora bien, vos te hacés el sota pero viniste bestidito para la ocasión. Me gusta como te queda la vamisa negra con la remera roja, está bueno el contraste. La primera vez que te vi vestido así me la quiero olvidar, claro, pero ahora todo bien. ¿Me vas a ayudar a convencer al DJ de que pase Un Poco de Amor Francés? Así bailamos un rock n roll.

No. Es cualquiera eso que decís, la Stout no es cerveza de mina. Y yo no soy una mina, las anteriores serán minas, pero yo no soy "tu mina". Te hago enojar y entonces te abrazo mientras bailamos y me gusta arrinconarte, y a vos te encanta sacarme de la pista, llevarme por ahí y que nos demos besos.

Jorge es un tipo macanudo, aunque tengo que opinar que debería agilizar sus trámites. Además, está hablando con mi amiga equivocada, porque la que le tiró onda es la otra. Todos están aquí, gente que no veo hace mil quinientos años, que no sé nada. Eramos tan jóvenes, ahora tenemos todos treinta.

Sos muy gracioso cuando bailás reggaetón. Pero bien, o sea, te hacés el payaso, pero no te movés tan mal. Te enseño a dar la vuelta, te enseño a cruzar los brazos por arriba y girar, pero vos me senseñás a quedar en cada accidente cara a cara, demasiado cerca como para...

- Hola, ¿qué hacés? - saludé.

- ¿Cómo andás tanto tiempo? - dijo Justine -. Y hola vos, mirá dónde te vengo a encontrar.

¿Justine conoce a Jimmy?

- ¿Cómo le va, arquitecta? - dijo él-. Aquí Jackie me estaba enseñando a bailar, porque la verdad que mis habilidades no existen al respecto.

- Claro, veo que nada a cambiado en este tiempo - le contestó Justine.

- ¿Ustedes dos se conocen? - dije.

- Pues claro - dijo Justine -. Si el vivía por Olivos y además supo frecuentar el bar del socio de Pepe. Licenciado Jim Bentham. Bienvenido a nuestra fiesta del Florida, siéntase como a gusto por favor. Y trate de no iniciar la paranoia en el loca, no vaya a ser que terminemos en un poco gracioso simulacro de incendio.

Jim sonrió. Comentamos dos o tres detalles más. Luego Justine se retiró.

- ¿Así que conocés a Frischmann? - pregunté- Qué pequeño es el mundo. Ella era de otro curso, algo traté con ella de pequeña, pero no demasiado. Digamos que ella es más de la onda artística, de dibujo y pintura. Y yo me dediqué a letras y leer y escribir.

Jim puso cara rara. Noté que no sólo saludó a Jim, sino que conocía a Jorge y a Gilles, con los que se quedó hablando más tiempo y riendo tendido. Pensé que era solo para dejarnos solos, pero no era solo eso:

- Digamos. Justine y yo salimos juntos, debo decirte - dijo Jim -. Fue hace años ya. De hecho me la encontré el otro día en el recibimiento de Jorge.

- ¿Y cuándo pensabas decírmelo? - dije.

- Que Jorge se había recibido o que Justine y yo tenemos una historia?

Estúpido.

- Bueno, te lo estoy diciendo. Justamente porque no tengo nada que ocultar, es una cosa del pasado. Justine efectivamente como dijiste, es bastante diferente a vos.

IV
Al otro día, hablando con Guy:

- Creo que está enojada, o molesta al menos. Desde que se lo dije esa noche fue como que se alejó, me trató con distancia. No sé si le molestó enterarse de esa forma o que simplemente yo hubiera estado con una conocida de ella.

- Sea como sea - dijo Guy -, evidentemente tiene celos.

- No por favor, ya para celos estaba Bella. Ella odiaba que me pudiera encontrar con Justine o cualquier referencia a Male. No le gustaba siquiera que las viera entre amigos. ¿Jackie también?

- Imaginate que Jackie no quiera que veas ni a Justine ni a Male ni a Bella. Vas acumulando prohibiciones.

- Quiero creer que Bella era excesiva, que Jackie no me va a decir que no les puedo siquiera hablar.

- Eso es tu culpa che, no aceptes esas condiciones.

- No las acepté. Aquí estoy pues. Pero Jackie, no me lo esperaba de ella, sobre todo con su dificultad con ciertas etiquetas y nomenclaturas.

- Women! Jim, relax. Seguro se le pasa.

- Sep. Igual Justine es una bomba de tiempo, vaya a saber lo que le dice. "Hola Jackie, mirá, Bentham blablero blabla".

- Dejalo che. Ya está. Jackie está con vos, aunque le cueste decirlo con todas las letras, pero cuando te fuiste al baño una de las amigas le preguntó si eras el novio, y ella dijo que sí.

- La puta, ¿y cuándo pensabas decírmelo? - dije rabioso.

Vereda / Habitación

[Breve ejercicio de redacción pedido por la profe:]

Soy tan poco observador que no noté que hay un auto oxidado estacionado frente a casa desde hace tres años. También tardé en darme cuenta que el almacén de la esquina, apodado "La Mugrecita", cerró. Las estrella del cielo son apenas visibles, debido al smog de la ciudad. Se pueden ver algunas, pero no me sé los nombres y mucho menos las constelaciones a las que pertenecen.

Las hojas se acumulan en las veredas, porque ahora es otoño y entonces todo luce como un tapizado de diferentes matices de marrón. Hojas por doquier, la plena expresión del caos de la vida sin un orden racional.

Creo que noté que ella ya no dejaba su Ford K estacionado en la vereda de en frente como un mes después de que habíamos dejado de salir. Pero eso no significa que sea un tipo desatento, eh, pues conservé sus desodorantes femeninos en la repisa de mi habitación como seis meses, esa habitación que tiene estrellas fluorescentes en el techo que forman constelaciones que yo inventé. Las cuatro estrellas en línea son la defensa de Racing en el 78.

En la pared tengo la foto de un Chevy Corvette rojo modelo 1957, impacable. Nada que ver con la chatarra oxidada que está frente a casa. Y acá todo es limpio, no como en el almacen de la esquina. Las hojas están perfectamente ordenadas en la biblioteca: Autor por autor, Merleau en la esquina opuesta de Sartre, Chejov y Dostoievsky vecinos. Rayuela cambia de lugar de vez en cuando, y cuando ella se llevó el Ford K creo que se quedó con mi copia de Todos Los Fuegos El Fuego.