Por favor, agarrame de la mano. Qué divertidas las luces azules, las luces violetas, las filas y filas de bolas disco. Agarrame la mano, ayudame a esquivar las mesas, que sino mi risa se va a notar más. ¿Se darán cuenta todos que mi estado es...?
Entonces yo apoyo mi cabeza en to brazo, mientras me agarrás, mientras me llevás al baño de mujeres, pero en la puerta de digo "pará que vos acá no podés entrar". Y entonces voy, pero prometeme que me vas a esperar.
¿Tanto me estoy tardando, que preguntás desde afuera si estoy bien? No necesito que se anden fijanto, simplemente que me ayudes a caminar. Que me ayudes a quedarme con vos, a que lleguemos nuevamente al salón, a los sillones, a la pista de baile donde dimos vueltas durante diez cancones al menos, donde me tomabas del brazo y nos divertiamos, donde me abrazabas de vez en cuando, donde...
Menos mal que me esperaste. Menos mal que ahora tomo tu brazo y voy saludando a los mozos, y cuando pasa Xavier ni se ofrece a ayudarte conmigo, a arrastrarme hasta un asiento. ¿Tan obvio es todo? ¿Tan obvia te resulto? ¿Cuán obvio sos vos?
Las fiestas de casamiento son un buen lugar para conocer gente, pero vos y yo no necesitamos conocer a nadie más, nos conocemos a nosotros. Y por favor, quedate que no tengo donde apoyar mi espalda, donde... dejame descansar un poco en vos. ¿Hace cuánto que no estás tomando vos?
Me gustaba cuando bailabamos, cuando hacíamos lío, cuando el licor de melón no me había pateado la cabeza de tal manera y vos te quejabas de que tomabas el peor destornillador del mundo: vodka malo con Fanta.
Y dimos vueltas y vueltas y aparecimos en las fotos con la novia, y vos insistías en seguir presentándote como "Arquitecto Bentham, mucho gusto". Los dos bailamos mal en una de esas, pero no nos importaba. Y entre los abrazos me hubiera gustado darnos un beso. Pero eso, con vos pasa eso, una distancia que podés explicar pero jamás justificar del todo.
¿Y si estamos un rato juntos? Ahora estás sentado mi lado, yo reposo sobre tu brazo, para no caerme. Me abrazás. Me gustaría dejarme llevar con vos al menos una vez. Me gustaría que cuando te hablo en lugar de acercar tu oído acercaras tus labios. Pero no, sos un cabeza dura, un tipo al que no entiendo.
Siento tu que tu corazón va más rápido. ¿En quién pensas? ¿Es por mi? Me encantaría que me dijeras algo, pero vos sos un muchacho extraño. Te alejás. Vos decís que al principio no le caes bien a nadie, pero cuando uno te conoce la verdad es que caes bien, y hacés esto. Cuando una se acerca, te alejas.
Y las luces siguen destellando. Y aunque no me tenés que llevar más esquivando las mesas de los invitados, para llegar al baño tambaleando, aún así, sigo agarrando tu mano. Y nos miran como si fueramos la pareja perfecta, como si la novia fuera a arrojar el ramo y cayera sobre nosotros. Estoy borracha, ¿qué estoy pensando?
Me dijiste que tengo olor a licor de melón. Te confesé algo que no tenía que ver con nada, que no sabía de quién era la foto de la banda que tenés en tu living. Me dijiste que ya sabías que no sabía. Me acordé de tu póster de los Ángeles de Charlie también, y te dije que si tuviera que ser una de ellas sería la rubia.
¿Y todo para? Todo para nuevamente hablar mucho con vos, pasarla muy bien, bailar, todo para que sigamos siendo la misma insignificancia de siempre, no vaya a ser que algo nuevo asome en el panorama: dos ex compañeros de trabajo.
Y mañana te vas a levantar nuevamente con el corazón latiendo a mil, sin saber por qué. Tu cabeza te va a doler todo el día, porque no tomaste precisamente poco. Y cuando llame tu novia le vas a contar y nuevamente van a tener una discusión sobre el tema de que vos vayas al hospital.
Bentham in mute
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Las cruzadas
I
- Ah, le dije a mis amigas que vengan para acá - dijo Debord-. ¿Todo bien?
Y qué mierda le iba a decir... Ya las invitaste, caen en una hora, no no, no hay problema.
- Son buena onda, las conocí en el sur hace dos años. Nada del otro mundo, pero después vamos a la fiesta.
II
Me resulta inverosímil cómo terminé en tu casa. ¿Crees en el destino? No puede ser, vos mismo alguna vez me hablaste de casualidades demasiado casuales, con eso de las ambulancias y blablero.
Nos cruzamos, y ahora una amiga nos dice que vamos a la casa de un amigo de un amigo que resultás ser vos, St. Bentham. Finalmente conozco dónde vivís. Y ya sé que van a estar mirando los atributos de Solange, pero... Te ves tan divertido, aunque digas que tenés un humor un tanto degradado.
Me gusta tu lámpara de lava, me da curiosidad tu guitarra eléctrica, si me guiara por la larga charla que vamos a tener toda la noche diría que terminamos juntos voy y yo, que nos damos otra oportunidad.
III
Dejenmé cuestionar algo del sr. Bentham: no entiendo qué sujeto se la pasa hablando con una mujer para no hacer nada. Yo lo quiero mucho, y Betina es una chica bastante linda. Pero la verdad que no lo entendimos. Los mirábamos en casa de Jim y se llevaban de maravilla, hasta Gilles dijo:
- Che, mirá que se llevan bien ustedes eh.
- Es que fuimos compañeros de trabajo- contestó con una sonrisa Betina Brecht.
Ahí nos enteramos de que la excesiva onda de Brecht con Bentham venía de antes.
Y nos quedamos un buen rato en lo del señor, escuchando a los Beatles. Y esa Solange preguntó qué estaba sonando, cosa que se le perdonaba porque estaba más buena que comer con la mano. El tema era que se la disputaban Bataille y Deleuze, aunque como el segundo tiene novia el primero -al menos en mi opinión- tenía legítimo derecho.
No ganó ninguno, claro está. Yo me dediqué a la tercera chica, mi amiga Alicia. Con ella ya había quedado mal cuando le dije "estás flaca" y me respondió "¿me estás diciendo que antes estaba gorda?". Se trata de un sencillo problema de construcción de oración che...
Y le pregunté a Jim qué onda con Betina. Me contó algunas cosas, me despejó que no había pasado nada, y me aclaró que su pelea con Rousseau no implicaba que iba a hacer cualquiera. Y que además no le gustaban las rubias. O sea: una respuesta bastante pelotuda.
IV
Me hiciste tentar con lo de las entrevistas:
- Nadie entiende qué mierda buscan los psicólogos laborales con esas preguntas - dijiste -. Te preguntan: "¿te gusta el azul?", mientas te toman la entrevista en una habitación azul, con muebles azules y la entrevistadora está vestida de azul. Y uno contesta: "no, me va más el celeste".
Me reí cinco minutos seguidos. Dijiste que no era tan bueno tu chiste, y quizás fuera el daikiri, pero no podía parar.
Tu amigo Gilles bailaba con Solange. Todos miraban a Solange, siempre es así. Y te invité a bailar y en verdad no tenías demasiadas ganas, pero recordé que a veces empujándote un poco aceptás. Esperé estratégicamente a un rockanrol de Los Redondos.
- Menos mal que pararon con el reggaetón - dijiste-.
Mientas me sorprendías con alguna que otra vueltita, me preguntaba hacía cuántas horas que hablábamos.
V
Creo que reboté con todas. Creo que en serio, le tiré tiros a todas la mujeres de la fiesta. Nada. Un fracaso. Entonces esta Solange largó a Deleuze y se vino para donde estaba: la barra, degustando un Smirnoff con vodka.
- ¿Qué hacés solo?
¿Qué se supone que debe contestar uno a eso? Lo frontean así, la cosa no resiste demasiado análisis. Pero dije que no la iba a sacar a bailar, que ya Gilles había estado en esa movida. Me propuse hacer gala de mi simpatía y mi ocurrencia:
- Mirá ese plano de evacuación. Preciso uno para mi casa me parece.
- ¿Un plano de evacuación para tu casa? - dijo extrañada.
- Sí, indicaría: punto de reunión: el living. Una flechita indicaría el camino a la cocina y la heladera, para sacar los alcoholes. Porque en caso de un incendio, si dejás los alcoholes, peor porque son inflamables, ¿no?
La piba era menos tonta de lo que creí, porque se rio. Y así conseguí su teléfono.
VI
- Yo creo que estás para más... - te dije.
- Mmm, ¿hace falta hablar de trabajo un sábado a la noche?
Era lo que más compartíamos, pero tenías razón. Hay que innovar en los temas. Me preguntaste cómo me estaba yendo en la facultad, cuando planeaba recibirme. Por más que el tema no me apasionaba te seguí la onda. Te recordé que al haberte recibido en Comunicación te consideraba un modelo a seguir. Me dijiste que no te tirara tantas flores.
Te dije que estabas flaco. Me convidaste de tu cerveza y me dijiste que el tema era que ya no comías. "Estás lindo", dije achinando los ojos. Me arrepentí, porque me salió casi como si lo dijera una madre.
Nos quedamos charlando en una esquina. Solange ahora había pasado a tu amigo Jorge, mientras Bataille y Debord no perdían tiempo. Alicia, ¿qué era de Alicia? Ni que la hubiera llamado, vino a nosotros. Me dio la sensación de que los dos queríamos que se fuera.
- ¿Qué les pareció la bailarina? La verdad que me dio verguenza ajena a mi.
Tu cara de poco interés era mortal. Fuimos a comprar otra cerveza mientras vos ibas a hablar un poco con tus amigos, Guy y Gilles. Cuando volvimos se reían de algo, pensé que habían hecho un comentarion de nosotras. Y para generar conversación:
- ¿Qué? todavía no estamos tan borrachas - dijo Alicia.
Yo tenía sueño y en un momento me tomé el atrevimiento de posar mi cabeza sobre tu brazo.
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Frases pocon copadas
Las frases no van acompañadas de gestos y tonos: Son esos gestos y tonos, embebidos en una situación, en un despliegue de posibilidades que hay abierto y que condenan o salvan, según la ocasión. Por eso todo texto debe leerse con la tonalidad adecuada, que su espíritu invoca.
Sobre el tema, una lista de frases poco copadas sería la siguiente:
"Creo que siento cosas por vos": Es una de esas frases de resignación. Y del otro lado, la verdad es que uno no sabe qué hacer. ¿Como decirle que no? Uno quiere no herir a la otra persona, pero llegué a la conclusión de que es imposible...
"Te estimo": pésima frase para decirle a tu ex cuando están peleados pero con ganas de al menos llevarse bien, y ella está con la tristeza más grande del mundo en el pasillo del segundo piso de la facultad. "Te estimo" lo dice mi viejo, me contesta. Y claro, tiene razón, qué estúpido que soy.
"Tu ex novia está embarazada": creo que siempre es una frase polémica. El tema es que suena peor cuando lo dice tu actual, porque es una especie de testeo de "a ver cuánto te importa y qué expresión te genera". Y uno no sabe para donde ir: ni fu, ni fa, que bien, cómo está, mirá vos, cualquier cosa.
"Me encantaría que vengas a mi cumple": Puro contexto esta, pues es otra verdadera cagada emitida por alguna ex. ¿Es necesario enviar un mensaje especialmente a mi? Porque uno empieza a preguntarse qué nivel de relevancia tiene uno entonces, con qué se encontrará, o cómo no tiene ganas de cruzarse con el actual novio de la susodicha.
"Lo que tuvimos fue maravilloso": como pocas, poco copada. Sobre todo para ser enviada por mensaje de texto luego de que ella se sube a un taxi, pero previamente te encaja un beso más largo que toda la saga de StarWars.
"¿Qué pensás?": sencilla. Pero la odio, porque intenta desarmarlo a uno.
"Perdón, ¿podemos hablar?": Es polémica, pero en algún momento debe surgir irrefutablemente. El tema es el clima previo de hablamos, no hablamos, querrá hablar, no digo nada, me mira y dice la miro y digo. Y lo gracioso es la irrefutable apertura: ese "perdón" tímido pero ganador.
"Quizás ella quiere volver con vos": una de amigos. Te la dicen cuando descubriste algo de tu ex y empezás a dar vueltas, y entonces intervienen del exterior para llamarte la atención sobre por qué estás dando vueltas tanto sobre una persona que ya no es parte de tu vida. Y peor, para decirte que en una de esas a la otra persona le pasa lo mismo.
"Te odio": Aparece en momentos irremables, de un nivel crítico sin precedentes. Es una de esas frases que no tiene respuesta, que lo único que puede hacer uno es quedarse callado, dar un poco de tiempo como si a la otra persona a los dos minutos se le fuera a pasar.
"No sé lo que quiero": gran obra maestra de los penales convertidos en frases. Creo es una real cagada decirla, pero peor es recibirla. Y peor peor de lo más peor, es que sea la verdad pero ni tangan las bolas de decirla.
"Tengo miedo": Contrapartida de la anterior. Es medio una cagada, pero opino que guarda una honestidad tan brutal, tan desnuda, que a uno le provocan unas ganas explosivas de aliviar ese temor. Es imposible no dar cabida a esta, aunque sea en un mal momento. Es de esas que lo cambian todo instantáneamente. Hay que tener huevos para decir esta.
"Todavía seguís enamorado de...": dicha por un amigo o amiga, cuando uno termina una relación pero en lugar de estar liberado, está condenado. Entonces se toman el trabajo de recordarte a ese amor de facultad, de secundario o lo que sea, y vos decís "mierda, no me la recuerdes".
"Vengo de una relación heavy": esta es genial escucharla cuando comenzás a salir, porque te da la pauta de que no vas a pasar de una o dos citas más. Pero el tema es que a veces uno guarda la ilusión, como si pudiera cambiar ese destino.
"Estoy interesada en alguien más": una de esas que intenta no ser una cagada pero jamás podrá evitarlo. Una de esas que a uno lo llama al silencio total y entonces la otra persona se siente para el ojete y no sabe cómo hacer para remontar la situación.
"Dale, salgamos. ¿Le aviso a los chicos?": harto penal para cuando estás queriendo empezar a salir. Es un claro indicador de que "está todo bien pero no salimos ni en pedo los dos solos". Aún así, a no ser tan malos: es políticamente correcta.
"¿Te va fulanita?": Detrás de esa simple frase en verdad hay una arquitectura indagatoria de alta complejidad, en donde la otra piba la mandó a la amiga a preguntar qué onda. Y de cagada un tercero puede terminar metido en una relación de dos, además de varios ruidos comunicacionales.
Esto es un stock de frases, limitado, lo sé. Hay varias más, lo sé. Las aquí presentes están explicadas de una forma esquemática e imprecisa. Sepan disculpar.
Publicado por T. en 11:27 0 comentarios
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hábitos
- ¿No tomás lo suficiente ya?
- Es sólo para degustar, para disfrutar el momento.
- ¿Y si lo disfrutamos sin un botella verde? - dijo ella retirando la Heineken de la mesa.
- ¡Es fin de semana!
- Justamente, podemos estar sin me parece. Sería el verdadero intento.
- Hagamos un jueguito: yo no tomo en tooooda la semana si querés.
- Epa. Eso quiero verlo.
- ... Y vos no fumás en toda la semana.
Silencio breve.
- ¡Es injusto! - exclamó ella-. No es lo mismo, yo ya estoy acostumbrada che.
- Same rules. Estoy seguro de que perdés.
- Bueno bueno, ya que te hacés el malo, vas a ver. Perdés antes que yo seguro. Me fumo el último y arrancamos.
- Y dale, ¡yo me tomo la última y arrancamos entonces! - riéndome dije.
- ¡Pero no es lo mismo!
- Mirá Jackie-o, fumate tu último. Así y todo te gano.
A la mañana siguiente no se aguantó su café sin puchos. Gané.
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Me verás volver
I
Me hablás y no sé exactamente cómo lográs aliviarme. Me siento mal, pero cuando vos me decís que va a estar todo bien, te creo. Tenés una forma de presentarme el balance de bueno/malo de una forma muy... no sé cómo llamarla, cálida, dulce o como quieras. Y te creo.
Si mi vieja me dice "no te preocupes, ya te va a salir algo", no le creo. Si mi mejor amiga me dice "bueno, es cuestión de tiempo, va a salir algo", no le creo. Si mi hermana me dice "no te preocupes, algo aparecerá", no puedo creerle. Ahora, vos venís y me decís "tranqui, que vas a estar bien. Vas a encontrar algo para vos y vas a estar contenta"... te creo! Te creo y me hacés sonreir.
Vos decís que sos malo reconfortando a la gente, que no sos capaz de aliviar a nadie. Y yo tengo q desmentirte, corazón. Tengo que decirte que me levantaste el ánimo siempre. Un misterio es cómo lo lográs, como aunque estés con tus "malos humores", te las arreglás.
Y me encanta cuando me traes la barra de Cadbury de yogurt de frutilla. Me hace sentir segura. Así es fácil volver.
II
- Hello - dijo ella al otro lado del teléfono-. No te quise llamar antes, a ver con qué humorcito tuyo me encontraba de mañana...
- Hola - contesté con la cabeza totalmente detonada.
- ¿Y vos que querías venir a buscar en ese estado? - dijo ella-. ¿Qué hiciste anoche?
- Salimos con Bataille y Guy, comimos el mexicano más caro del mundo, pero buenisimo. Luego creo que anduvimos por... Bangalore. Y había dos por uno.
Ella se rio. Con voz resfriada me contó del kayak y que el Wilkenny estaba como lo había dejado. Le dije que me alegraba que hubiera vuelto, aunque sé que ella prefería quedarse.
III
Recopilo un poco la información: tengo un carácter de mierda, tiendo a ser bastante inconexo con las cosas que digo y además duermo poco, lo cual acentúa todo esto.
La verdad que, tengo que decir, por más que vos digas que no tenés paciencia, soy testigo de todo lo contrario. Para mi que trabajar con chicos te armó del temple justo para que no te enojes si aún no fui al hospital. Todo esto antes de que vuelvas. je.
IV
- Sos de Buenos Aires, ¿de dónde?
El micro ya había salido, no había retorno. Volvía a la ciudad, al trabajo, maldita sea.
- De Olivos - contestó ella, mientras veía alejarse la terminal de omnibus.
- ¿Por donde anduviste? ¿Bariloche y algo más?
- El Bolsón, dos días - contestó ella mientas descubría que en la bandejita le tocaba pollo con una crema rara.
Mientras continuaba investigando su cena, su compañero de asiento la interrogaba sobre sus quehaceres cotidianos: era maestra, tenia veintinueve años, vivía en Olivos. Muchacho macanudo, pero ella no estaba de humor. Por su acento cantado, el pibe era de Córdoba.
Él le habló de que estudiaba música, guitarra. Se dedicaba a dar clases y visitaba al hermano que vive en Buenos Aires dos veces al año. Porque el hermano era abogado y estaba de feria.
- ¿Viajaste sola?
- Sí.
- Uh, de habernos conocido antes, te mostraba todo. Hace un año que vivo acá en el sur. Quizás me puedas mostrar algo de Buenos Aires.
Va a Buenos Aires dos veces al año, tiene al hermano ahí. Pero solicita un tour... ajá.
- Mmm, sí, claro, cómo no - contestó ella, con su característica bondad imposible de ser sometida, siquiera por el reinado del mal humor que tenía encima.
El cordobés se las arreglaba bastante bien para sacar tema, aunque ella creyera por momentos que los motivos de charla se habían agotado, aunque surgieran algunos silencios momentaneos.
Hubo parada en Neuquén, para estirar las piernas en medio del frío polar de las plataformas y los bondis manejados por choferes probablemente pasados de sueño. Ahí ella compró una botella de Araucana.
- Aa, esa es buenísima - le dijo él-. Es una excelente cerveza. ¿Te gustan a vos las vervezas raras? Está la Oxpron, es negra.
- Es para mi novio. Esa que decís seguro le gustaría, le encanta la cerveza Bock. A la vuelta me encuentro con él.
De ahí en más ella decidió mostrarse arisca, tanto que cuando le pidio el mail le dio de mala gana uno que no era. El muchacho también redujo el volumen de parloteo.
Dicen que ella tiene facilidad para relacionarse. Es solicitada, sin querer o buscar nada. No es extrovertida, sino algo así como Something About Mary...
Publicado por T. en 18:38 0 comentarios
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