Fotos

miércoles, 9 de marzo de 2011

Supongo que al volver de Gaena todo había cambiado, o estaba cambiando. La idea de que Jackie se fuera a Venecia a visitar a vaya a saber qué tano me había golpeado un poco. Pero había sido la patada inicial para que saliera con Claire, lo cual fue realmente divertido.

Había dicho que me iba a retirar del rubro educación, pero cuando le pregunté su ocupación a esta chica, me contestó: "Kindergarden teacher".

Just when I thought I was out, they pull me back in...

Entonces, era de noche y estabamos llegando al Coliseo.

- Well, this is dangerous - dijo, mientras intentaba calcular después de qué auto podríamos cruzar.

El tránsito en Roma es terrible. Nos costó bastante poco a Claire y a mi estar en plena calle, pisando la línea divisoria de carriles, y los autos y colectivos que nos pasaban un tanto cerca. Todo indicaba que estabamos jugando al Frogger humano.

Lo mejor era cómo Claire se sonreía.

Destrás nuestro, pasó un colectivo de la línea 75 que nos tocó bocina y algo habrá dicho. Todo eso nos causó gracia, porque llevabamos como cinco minutos sin poder avanzar. Siempre aparecía una moto, algunos autos, colectivos, incluso el tram.

- You may take this as a training course. In Argentina it´s like this - expliqué-. But don´t worry, I will tell you just when we can cro...

No terminé de decir nada que Claire se había mandado a cruzar el resto de la avenida. La perseguí, como si no quisiera que hiciera locuras sin mi. Las luces de los autos que se aproximaban volvieron nuestros cuerpos un destello que cruzaba la noche.

- Oh, this is beautiful... - dijo ella, cuando logramos aproximarnos al Coliseo -. I love this place at night.

Sacó su camara y comenzó una ráfaga fotográfica de cada detalle que pudera conservar. Yo procuré alejarme un poco, para obtener un encuadre que me permitiera sacar de una vez a todo el Coliseo.

De ahí, llevé a Claire a la Plaza Navona. Después de la aventura del cruce de la avenida, decidí llevarla de la mano. Mientras ella, como buena maestra, me enseñaba la mejor forma de doblar el mapa para no tener que abrirlo. Porque era enorme.

- Yes teacher - le decía yo.

Conté la historia de Bernini, quien hizo la fuente de los cuatro ríos. Se trata de una especie de obelisco, sostenido por cuatro figuras de marmol que simbolizan los cuatro grandes ríos de la tierra conocidos hacia mediados del siglo XVII: el Nilo, Danubio, el Río de la Plata y Ganges.

Uno de los cuatro ríos, el Río de la Plata, es una figura de rostro espantado, que alza la mano para cubrirse de la iglesia Sant Agnese, construida por Borromini, como si esta fuera a caerse. Se supone que esto simboliza la rivalidad entre los dos artistas.

Ella, muchacha con su boina turquesa -que le quedaba diez puntos- y abrigo marrón claro, sacaba fotos a lo loco. Era raro que me estuviera escuchando, ya que había alegado antes que no le gustaba la historia. Pero sin embargo, prestaba atención, y fotografiaba lo que le iba señalando.

Le sacó fotos a la parte superior de la iglesia varias veces, para obtener una buena imagen de la Virgen María. También tiene fotos de los animales de la fuente y de cada uno de los dioses de los cuatro ríos.

En una de esas, se acercó a mi, y le sacó una foto a nuestras sombras sobre los adoquines. Eramos dos siluetas hermosas sobre la noche. De ahí a chocar hubo solo un fotograma. Me abrazó, y me di cuenta cuánto precisaba ese confort.

Quizás me besó para que me calle. No lo sé... Sonrió y sacó algunas fotos más.

- You hungry? - dije en algún momento.

Afirmativo. Y cuando comenzamos a caminar por las callecitas que salían de la Piazza, varios promotores nos tiraban onda. Pasta, hasta uno me ofreció carne dinamarquesa "tan buena como la argentina". Me reí. Claire ni escuchaba a los tipos, miraba la carta y buscaba. Me decía:

- Mmm, the soup here is eight Euros... That´s expensive.

La cita más cara del mundo. Claro, pero menos mal que me había financiado Debord.

Y tanta vuelta, para...

- Mmm, do you know where´s the Mc Donnalds? - Sonrió.

Cerca de la Fontana Di Trevi. Tuve que sacar el mapa. Ella me dijo que no lo había guardado lo suficientemente bien, y que por eso ahora estaba abriéndolo todo. Eran solo unos cinco minutos de caminata. El tema era no perderse.

- Let´s go that way - Dijo Claire, apuntando.

Decía ella que su dedo nunca se equivocaba. Comprobé, de hecho, que había que ir exactamente en la dirección opuesta a la sugerida por su índice. Ella se puso mal y tuve que reconfortarla, pero era todo una excusa a esa altura.

Claire demostró tener problemas con la geografía. Eso sólo asentuó nuestra mutua afinidad, una especie de sincronía que habíamos logrado. Me tomó del brazo y comenzamos a caminar. De a momentos quería sacar fotos. Y así la salida más cara del mundo terminó siendo un McCombo.

Apuntes sobre la verdadera localización del David

I
Entonces el desorden debe ser una percepción. O algo así como un nuevo orden por descifrar. Onfray dijo eso. Pensé que era Borges, pero es Onfray quien lo dijo. Y quizás después de dar algunas vueltas, llegué a la conclusión de que sí, hice quilombo.

Jackie tiene razón, armé lío. Aún así, se equivoca al no admitir que ella también hizo lío. Y los dos enliamos el asunto. Todo esto me cuesta tiempo, viste. No soy un tipo lúcido, siempre me percato de las cosas demasiado tarde. Es un deelay que tengo, pues bailo lento, a destiempo.

Lo estúpido fue que yo me había dicho a mi mismo, con mucha convicción, que Jackie ya era parte de mi pasado. Lo único que tuvo que hacer ella para desbaratarme fue aparecer, y terminamos coordinando encontrarnos en otro continente. Ese es mi diploma de imbécil, che.

Pero Jackie tiene esa capacidad de elucubrar grandes ideas así nomás. Es muy inteligente, tremendamente inteligente. Es como su hubiera disparado un revisionismo en mi. Porque cuando ella me dice que me quiero hacer el malo, que me quiero hacer el piola, el que hago quilombo y soy desordenado, tiene razón: me estoy tratando de crear un personaje que no es.

¿Todo para qué? Yo que sé. Supongo que jamás fui bueno vendiendo nada.

Todo esto porque Jackie dice. Me da bronca que ella me siga poniendo en esta situación, me ventajea. Me doy cuenta de las cosas a través de ella, y dicha situación no me está jugando a favor exactamente ahora.

II
Si hay algo que me gusta de vos, es exactamente eso que me enerva. Es muy contradictorio. Porque siempre tuviste eso de loco tierno. Quizás eso me atrajo de vos, antes que todo ese conocimiento literario que intentabas sacar a relucir cuando nos conocimos: que Borges, que Onfray, que Bourdieu, que Freire.

Pero Jim. Vos te hacés matete al pedo. Sos como un perro que se persigue la cola, das vueltas y vueltas y en una de esas te mordes a vos mismo y te duele. Claro que te duele.

Me sacaste de mis casillas. De alguna forma siento mal conmigo, como si me hubiera dejado llevar por el exabrupto. Sé que lo debés estar celebrando: lograste que te dijera eso que no quería decirte. Lograste que te disparara. Te dolió, pero te reiste.

¿Por qué te reiste?

Lo entiendo y no lo entiendo. Somos racionalistas en rehabilitación, y vos me empujás a mi para dejar todo esto. Aunque implique decirte cosas que la verdad que preferiría no haber dicho. Pero también es mi culpa, porque yo te piqué primero. ¿No?

Me siento un poco pelotuda por lo del otro día. Y por más que te hayas reido, sé que la sufrís. Lo sabías, pero era como si necesitaras que las cosas te explotaran en la cara. Bah, en verdad, vos tenés razón con la metáfora: precisabas que te dispararan. Soy pésima jalando el gatillo.

She will be intact

lunes, 7 de marzo de 2011

There´s a song that contains a few lines, that Bentham stole from Jackie:

Honey, would you pass me the wine?
Just another glass, and i´ll be intact

Jim thinks they are a piece of poetry, and fit into a song that sounds a lot like another one, called Sunny Day. And it´s actually an adaptation of that old tune.

El David no está en el Uffici

jueves, 24 de febrero de 2011

De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: Hola!

Hey! ¿Cómo llegaste? ¿Cómo te fue en el resto del viaje?
Me encanta Firenze, pero no doy con el David. ¿Dónde anda eso?
Beso,

J.

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De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: FW: Hola!

Hola. ¿Te llegó mi mail? Igual encontré el David. No está en el Uffici, está en la Galería de Arte, la del Panteón. Antes estaba en el Uffici creo yo.
¿Cómo estás?
Beso,

J.

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De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: FW: Hola!

Ok, entiendo que estás enojado. Y no te puedo expresar lo que lo lamento. Pero al menos me podrías contestar el mail. ¿Siquiera me estás leyendo?

J.

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De: Jim@rocknroll.com
Para: jackie@rousseau.edu.ar
Subject: RE: Hola!

Según tengo entendido, el David jamás estuvo en el Uffici.
Estoy bien.

Bye.

JB.

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Pasaron solo un par de días y Jackie volvió. Respondió una parrafada en otro mail, que no importa. Y me dijo de juntarnos.

II
La cosa fue algo así, fue en Belgrano, fue sentados tomando un café, fue escuchando un tema de Black Eye Peas, fue:

- A vos te molestó que yo anduviera vaya a saber con quién. Te molestó muchísimo, se te notaba en la mirada. Me odiabas.

- No me debías nada, no te dije nada ni te echo en cara nada. Tampoco digo que me encantó.

- ¿Realmente te importaba yo? Si te significaba algo, podrías habermelo hecho saber. Jamás me dijiste nada, te comportaste raro, de a momentos cariñoso, de a momentos un iceberg.

Me hablaba, pero no me miraba. Parecía que dialogaba con su taza de café, le contaba lo mal tipo que soy. Tenía su fleco que ondulaba por su frente, parecía que lo lucía sólo para mi.

- No fuiste a Bélgica -dijo, reluciendo todo su intelecto-. Pero sé que una belga te trató bien.
Una belga. Debía estar haciendo referencia a St. Claire. Y tengo que recopilar la información de cómo se enteró... Recapitulé: Chejov no sabía los detalles, quizas Jorge, por boca floja, se lo hubiera dicho a... Debord... El circuíto es fácil, de Debord a Darío. Y el sorete de Darío me incineró nomás. Tengo que hablar con Guy, se mandó un moco.

- O sea: un día estás conmigo y al otro salís así nomás con otra. ¿Te importaba yo?

A partir de aquí la conversación se puso realmente buena. Practicaba una pose de ofendida que le quedaba pésimo.

- Querías estar conmigo, y al otro día salís con la belga en "la cita más cara del mundo". Y te jactás de eso, claro.

A ver, citó textualmente "la cita más cara del mundo". Eso lo dije yo... ¿A quién?

- Era holandesaaaaaaaaaaaaa! - exclamé como si estuviera corrigiendo un dato relevante.

Me miró. Ella odiaba que en plena discusión yo hiciera ese tipo de "chistes". Se enojó peor.

- Escuchame - continué-: si, está bien, salí con otra. Pero vamos a los tantos: no nos debíamos nada, vos andabas con otro y la verdad es que yo ni me metí en eso. Y si bien no me "copó" precisamente lo tuyo, no te dije nada. La diferencia entre vos y yo es que vos me echás en cara el salir con alguien más y yo no. Porque evidentemente a los dos aún nos importa...

Me miró sin escucharme porque le importaba tres pitos lo que pudiera decirle.

- Cuando nos encontramos allá no lo pude creer. Pero, qué ilusa, todo para esto...

Ese tipo de manipulaciones de Jackie me tenían harto. Me di cuenta que precisábamos mandarnos a la mierda.

- Si nos hubieramos encontrado en Brugge, como sugerí, la historia hubiera sido otra. Pero insististe con Gaena.

Jackie estaba lo suficientemente enojada como para no contestarme. Seguramente quería decirme que había estado con otro u otros, pero esa extremada cordura que tiene no se lo permitía. Yo quería que lo dijera, más por ella que por mi. Que se liberara, que hiciera su mejor intento de herirme. Pero no.

- Estás a esto de mandarme a la mierda, pero no lo hacés...

- No quiero mandarte a la mierda, pero la verdad es que ahora te odio.

- Me odias... Jamás te gustaron mis comentarios en estas circunstancias.

- No te odio por tus comentarios.

- Quizás sea porque tiendo a tirarte las estanterías, estoy casi seguro de que es por eso. En verdad, debieras darte cuenta que me porto bien.

- No es eso. Te hacés el que te portás mal, pero sos bueno. Pero te mandas cagadones bárbaros, hacés tremendos quilombos y a veces no se sabe con qué podés caer...

Decidí continuar jugando con la dinamita.

- ¿Con qué puedo caer? ¿Por que se trató de una holandesa y vos esperabas una belga?

Logré detonarla.

- ¡Pero la puta madre! Yo me cojí a un italiano muy lindo, me trató como a una dama, paseamos por Venecia y dormí en su casa.

Tenía la mirada envenenada. Por primera vez pensé que me iba a volar un cachetazo en serio.

Empeoré la cosa al reirme. Puso una cara tétrica, fue como si la insultara. Pero no me reí porque no le creyera, ni por hacerme el desentendido. Me reí porque me parecía ridículo. Todo esto me parecía ridículo, de una paparruchada cuasi brillante, una parafernalia macabramente satírica, un mamarracho sin gracia.

Me dijo "pelotudo" por lo bajo, se levantó y se fue. Ese enojo que tenía se había transformado repentinamente en una tristeza tremenda, como si finalmente hubiera logrado yo pegarle el batacazo. Mientras una pareja sentada dos mesas a la derecha nos miraba y decían cosas, la mina me daba la espalda como si pudiera ocultar algo de todo eso. Se fue, se retiró así nomás. La vi irse, dejarme ahí, abandonarme. Pagué la cuenta y me di a la fuga yo mismo. Odio el Cinema porque jamás me fue bien ahí.

Todo esto, por buscar el David donde no estaba...

Lección nro. 725: no encontrarse con una ex en otro continente. Estoy aún aprendiendo, che.

El tipo más garca del mundo

martes, 22 de febrero de 2011

Mientras me iba contando, yo me reía. Casi escupía mis cereales del desayuno, se me salían por la nariz los cachos de tostada. Guy había finalmente pegado onda con Beatrix.

- ¿A dónde la llevaste?

- Fue un tema, porque acá no hay telos viste. Y en la habitación están ustedes. Entonces, le dije al de la recepción que me había olvidado la campera en la sala común, y me dio la llave. Eran como las cuatro de la mañana.

- ¿En la sala común anduvieron?

- Sí. No sabés lo ruidosos que son los sillones esos. Encima ella quería estar en los de adelante.

- Decime en cuál sillón estuvieron, porque no quiero sentarme en ese. A todo esto...

Le señalé la pantalla lcd frente a la recepción, que tenía las cámaras de seguridad. Guy abrió los ojos como dibujito japonés, y le preguntó al recepcionista:

- ¿Esa cámara da a la habitación común?

- Claro - le contestaron-.

- Bueno, Guy - le dije riéndome-. ¡Ahora sos actor porno amateur!

Guy se entró a reir también. Ya toda la noche anterior había sido medio ficcional. Pero estaba cantado que Beatrix y él tenían onda. Sólo hubo que dejarlos solos en el boliche ese "Mi madre era una Groupie", y listillo.

- En un momento, entró un chino.

En ese momento escupí más cereales, porque me impedían reirme.

- Entró un chino. Posta. Y el sorete nos vio y no se iba. El tipo más garca del mundo...

Yo estaba de humor: sin noticias de Jackie, y St. Claire me había respondido mi mail. Iniciar la mañana con el cuento de Debord fue realmente chistoso. Nadie le borraba la sonrisa de la cara. De ahí, nos fuimos al Uffici.