Cinicos

martes, 10 de abril de 2012

I

El puto despertador cacareaba como nunca en su vida, lo que había provocado en mi un sobresalto, un ritmo cardíaco de 120. Estiré la mano de entre las sábanas y le pegué un tortazo. Las palpitaciones me hicieron acordar a aquella mañana en que murió mi madre.

Pensé en apresenciarme en If, charlar algunas cosas con el famoso JB, aunque ella no quisiera.

II
No crean, por favor, que yo respeto esa filosofía de folletín como lo es el conductismo. No señores, yo hablo de cosas serias. Cuando planteé, en algún momento de esta saga, mi teoría de las relaciones, lo dije claramente: unidades discretas que se afectan mutuamente. Estados que se entrelazan con estados. Porque las personas son unidades, les guste o no. Pero la interacción, esos ases de relaciones que se tienden para todos lados, modifican todo continuamente.

De ahí, pensé en poder establecer una serie de ecuaciones, de las cuales las fórmulas más divertidas eran Persona A (en status A) + Persona B (en estatus B) = X/sAsB.

No entienden nada, lo sé. Trataré de ilustrar: cuando digo Persona, es efectivamente lo que es: una persona. Lo nomenclo A, B o como quieran, sólo para darle una distinción. Ahora, el "status" es un cierto momento, más o menos discreto. Supongamos: stress laboral en el caso de A. Y para B... embarazo, como quieran.

Esa serie de factores va a dar un resultado, que será una X (acá sí, me he encaprichado en nombrar X una cnojunción de A y B. Y los status, que se modifican mutuamente.

Ecuaciones, gente. Porque a tanta ciencia blanda le hacen falta un par de números, unidades discretas, separar personas de momentos, o separar los sustantivos de los adjetivos.

III
Cuando llegué al Chateau, J. se paseaba por la entrada, como si me esperara. Odié eso.

- Bayton, hola. Al fin nos conocemos -dijo él, tendiéndome la mano-.

- Hola. Perdón, pero ¿cómo sabés mi nombre, cómo sabías que venía?

- Oh - dijo, mientras un ademán de manos me invitaba a subir costa arriba, al Chateau-, no te lo tomes a mal, pero ya averigué un par de cosas.

No había forma de que no me lo tomara a mal, pero quería comprender un poco las cosas. Decidí to play along.

- Mi pregunta es, ¿qué te trae a vos acá? Seguro que ella no sabe que viniste. ¿Fuiste a las playas? Son hermosas, todos envidian la réplica del David ese. No sé qué le ven.

- Vine para entender por qué vos significás tanto para ella, pero a la vez, sos una memoria. Como un fantasma, una recuerdo vivo.

- ¿Acá pretendés responder semejante cuestión? Equivocado estás, nada de eso. Son cuestiones que quizás, si ella te deja ingresar, te detallará mejor que a mi. Juro que no estás en el lugar indicado. Ahora, también, creo, que no me dijiste el verdadero motivo.

Lo miré extrañado.

- Yo creo que viniste para ver quién soy. Así, más allá de la explicación esa que mencionaste, podrás saber en quién se fijó ella.

Tenía algo de razón.

- Bueno - continuó - verás que no soy nada del otro mundo, que sencillamente me dedico a estar aquí.

- Sí, ella comentó que te gusta ser impreciso, por más que seas un fan dogmático proclamado de la ciencia occidental, racional e iluminista.

- Ella me acusa de sus dolencias, verás. Si el día de mañana ella decidiera volverse budista, seguro yo tendría algo de budista. No porque sea así, sino porque ella acomoda su discurso a una mimesis que precisaba que tuviéramos.

Las gaviotas nos siguieron hasta entrar efectivamente al Chateau. Me di cuenta de que él se estaba pavoneando. Quizás él se sintiera en la necesidad de reafirmar su hombría ante mi, esa nueva amenaza que había aparecido de vaya a saber dónde.

- Si lo precisás saber, ... Bah, me hace bien decírselo a alguien. Ella cree que estuve con otra, diagramó una fábula al respecto. Lo peor es que yo, en un error logístico de mi parte, dejé evidencias que apuntaban a ello. Digo, error logístico porque evidencia son entre comillas, porque no hice nada.

Ahí entendí el murmullo de Jackie: "uno más uno tres. Multiply".

- De tal forma, ella se buscó un amante. No quiero desalentarte, pero quizás seas uno de ellos. Cuestión, que toda la crisis me llevó a mi a tener mis affairs. Pero yo los tuve de deprimido que estaba, no de fabulaciones como la de ella.

- Y el problema surgió -completé la sumatoria- en que finalmente ella tuvo razón. Generó las condiciones para poder acusarte de estar con otra.

Asintió con la cabeza, mientras paseábamos por las recámaras del segundo piso. Me llamó la atención que uno de los calabozos tuviera parrilla.

- Te juro que esta guerra no tiene ni pies ni cabeza. Y vos estás en el medio, así como así. Cuando me enteré de tu existencia, me costó un día trackearte.

O sea que tiene una habilidad impresionante para averiguar con quién anda su ex este sujeto. Enfermo.

- No te preocupes, no hice nada, no pienso hacerlo. Aprendí que estoy equivocado, eso te lo aseguro. Creo que vos y yo tenemos bastante de parecido, pero no somos lo mismo. Hasta las mismas iniciales usamos, por favor.

No sabía si estaba siendo amistoso, o me quería condenar al mismo destino que él. Hice un además de irme, pues no me estaba cayendo del todo bien él o la situación.

- Vení, mirá las torres. Tenés tiempo que todavía faltan cuarenta minutos para que aparezca tu lancha de retorno.

IV
La teoría de la sumatoria de relaciones de Bentham parte de una idea estúpida: que hay unidades discretas de dos tipos, unas los sujetos, y otras los estados por los que los mismos pasan. De ahí, monta dos niveles, las personas y los "status".

Tal elucubración no es sólo un efecto de su divorcio con Merleau-Ponty, que de ninguna manera le hubiera aceptado que los status, la felicidad, puede existir en otra forma que no sea en los seres.

Este tipo es Pontiano de filosofía, pero Cartesiano en la práctica. No le crean, porque él está al tanto de sus incongruencias. Lo que pasa es que es un cínico.

V
Si ella se hubiera enterado que Jon Bayton fue a visitar furtivamente el Chateau, hubiera pensado que los hombres son estúpidos, que siempre lo mismo, que andan tratando de hurgar en el pasado de una, que compiten como chiquilines. Pero no se enteró.

No se enteró de la serie de preguntas que hizo Bayton, ni tampoco se enteró del respeto de JB al no responderlas, o incluso responderlas de forma que ella quedara de forma más que decorosa.

Cuando se encontraran, más al norte, nada de esto saldría a la luz. If sería parte del pasado, Gaena volvería a desaparecer del mapa y podrían recomenzar.

Los honestos

lunes, 9 de abril de 2012

- Te pregunto algo...


- Sí, decime.

- ¿Tenés ganas de que salgamos algún día?

- Sí, claro, siempre la pasamos bien.

- Bueno, si querés podemos ir al teatro, suponte. ¿Este sábado a la noche podés?

- Pará, vos decís de salir así, como... no como amigos, digamos sino como...

- ...

- Es que, somos amigos, nos queremos. Bah, podemos claro, digo. No sé. O sea, sí puedo, pero entendés lo que te quiero decir.

- Sí, pero bueno. Nos llevamos bien y como sé que vos no me vas a decir de salir, a mi se me ocurrió y...

- ¿Que yo no te iba a decir de salir?

- Claro. Porque somos amigos. Y como... no sé, pensé que sería una buena idea, bueno, si no querés no.

- Sí, o sea. Querer quiero, pero ¿no te parece que estamos haciendo algo que no deberíamos?

- No. O sea, pienso que salir con vos un sábado me gustaría. Eso es todo lo que necesito saber, estoy en una época rara de mi vida y... me encantaría compartirla más con vos -dijo riendo-.

- No quiero confundir las cosas... te quiero...

- Hay veces que quisiera que me des un beso, sabelo.

- ¿Ahora?

- Ponele que ahora ahora no, pero yo que sé, ¿la otra vez hubiera estado mal? Me pareció que la estábamos pasando bien. ¿No pensabas nada más vos?

- Sí.

- ¿Qué?

- ...

- Dale, me gustaría saber.

- Pensé en que... había tomado un poco, me envalentoné, pensé incluso que en un momento te me estabas insinuando. Bueno, pensé en agarrarte contra la pared y comerte a besos.

- Bueno, ¿ves? Podemos salir entonces.

- Pero son cosas que pasan, la verdad que me da miedo por nosotros.

- Nosotros ya estamos un tanto jugados, ¿no?

- ¿Desde cuando? ¿Cómo es esto? Como crees que no te voy a invitar a salir nunca, y pensás que la pasaríamos bien, te tirás el lance?

- ¿Tanta explicación necesitás? Me acabás de decir que me querías agarrar contra la pared, páfate. Así, de esa forma tan decorosa.

- Bueno, lo dije con honestidad. Yo qué sé, no es que nuestro género sepa manejar todo con dulzura. Bah, ustedes tampoco...

- Bueno. Entonces salimos el sábado.

- Cuánta presión che.

- No lo vivas como presión, vivilo como la chance que podemos tener de ser honestos cada uno acerca del otro.

Ni todos los santos

Una seguidilla de mensajes sirvieron de cañonazos. Gaena estaba atacando el Chateau D'If, como era predecible. Evidentemente, por alguna circunstancia geográfico-sentimental, no podría atacar Saint-Nicholas.


Los cañonazos se perdían en el agua. Nada. Di por iniciado el bloqueo al Vieux Port. Odiaba tener que bazarme en el nuevo, pero no me quedaba otra.

Lo primero que ella me dijo fue que podíamos hablar. Dos horas después, como no le había respondido (no sabía exactamente cómo contestar), inició su ataque con un "las relaciones se hacen de a dos".

Irónicamente, agregó cuarenta minutos después: "no de a tres".

Pensé que en algún momento debía iniciar mi ataque a Gaena, en respuesta. La verdad, les juro que no tenía ganas. Otra vez penetrar esas murallas, que encima debían ser más. Porque estoy seguro que fortificó.

Dicen que la mejor defensa es el ataque. Voy a desmentir tal dicho, al menos en este caso. Opté por una estrategia que me ha valido toda mi difamación, y ni le contesté. Por ende, me imaginé que Gaena debía esperar mis ataques. Yo que sé, alguna represalia, algún dato que dejara filtrar a algún conocido, una foto perdida, no lo sé.

Nada.

Gaena, por ende, puso fin -no declarado- a las hostilidades. Eso fue recién diez días después.

¿Como llegamos a esto?

II
Provence Aéroport, Marseille:

- Srita. Rousseau., vengo a recibirla de parte del señor Bentham - dijo un botones-.

- ¿Cómo? ¿Dónde está Jimmy?

- El señor Bentham está atendiendo unos asuntos de urgencia. Verá, su madre... pero le envía un cordial pedido de disculpas, y me ha rogado que por favor la lleve a su hotel.

Hotel. La madre, otra vez. Ella no lo podía creer.

- Provenza, qué te he hecho...

El botones la acompaño, llevando el equipaje, al auto que tenía por misión llevar a la señorita a su residencia temporal. La idea de estar en un hotel, y no en la casa de JB la incomodaba. Ella esperaba otro trato, no semejante distancia. Se sintió insultada, pues ahora era "una visita más".

- ¿Sabés de dónde vengo yo? - preguntó ella al botones, que ahora hacía de chofer.

- Sí - contestó-.

Una ciudad enorme, mucho más grande de lo que se imaginaba y esperaba. Se preguntó si la dejarían pasear por las playas, ver la réplica del David. Se preguntó también si cómo sería el arco del triunfo local.

Desde el puerto lo vio. Una isla a lo lejos, sola, poseía todo el Mar Mediterráneo. Era de él, los barcos eran suyos, las casas, la costa, los muelles. Todo. Era la mitología haciéndose carne. Y ella viéndolo desde un auto que pasaba.

Su habitación no tenía vista al mar, pero por pedido expreso de ella.

- ¿Cuándo veré al señor, que está tan ocupado? - dijo no sin cierto tono irónico-.

- Mañana, cuando usted guste. Sólo debe tomar la lancha que sale al Chateau D'If, salen cada una hora. Avíseles que va a ver al señor.

- Qué tanta cosa. Yo no di tanta vuelta cuando recibí su visita. ¿Cuándo sale la primera?

- A las 9.30. Puede tomar una más tarde si lo desea.

- De ninguna manera - contestó ella sacando un libro de Brecht de su maleta -. Eso sería dejarle demasiado tiempo libre. Además, sé perfectamente que él me espera a esa hora. Se desilucionaría si me llegara a ver más tarde.

III
De a poco vuelve el apetito, como si las funciones vitales fueran lentamente haciéndose notar. Como si el cuerpo pidiera permiso, casi, para comenzar a ser una vez más. Oh, es que, quizás no lo hayas notado, pero estos últimos tiempos no estuve... no estuvimos... no estuviste.

No es que no quisiera, o quisieramos, o quisieras. Creo tanto en la coincidencia como en las asincronías. El tema es que jamás había vivido una tan grande, tan despojante, tan desoladora. Me doy cuenta de que te perdí mucho antes.

Ensayé al menos sesenta respuestas para vos. Siempre terminé borrándolas, tirándolas, deshaciéndolas. Porque no encuentro las palabras. Todo esto me falla. Me doy cuenta que hablo mal: digo las cosas que no importan, y borro las sesenta respuestas que quizás ameritarían ser dichas.

La explicación que jamás vas a leer: Necesito de las caricias de ella, para olvidarme un poco de todo esto. Sus besos me ayudan a sobrellevar mis cicatrices. Ella sabe su rol: es una médica. Sabe que no digo nada, sabe que no puede conocer nuestra historia. No pregunta, pero no porque no le interese, sino porque sabe que no es su lugar. La médica receta, se mete en los hábitos del paciente, pero no en la vida.

Eso. Los médicos no se meten con nuestras vidas, ellos sólo ven el cuerpo.

Cuerpo y vida, ¿no eran lo mismo? Bios, Zoé. Depende a quién se le pregunte. Mi cartesianismo me mata, te lo juro. Ella ni se da cuenta. Vos, lo conocés tal como yo: una filosofía que repudiamos pero no podemos dejar de replicar. Incrustada en la piel.

Pensé en vos el otro día. Mi vida cambió, por tu culpa. Me pregunto si a veces sos consciente de eso. Y ya sé que no me acerco ni en sueños al hombre que vos querrías que yo fuera. Soy como una foto para vos.

De a poco vuelven los signos vitales, como la audición, los tendones que se tensan, rascarse la nariz, pedir delivery, escribir poesía. Todo lo mismo.

La guerra

miércoles, 4 de abril de 2012

- Inaudito - dijo ella-. Me estás tratando de estúpida.

Caminaba apresuradamente, buscando la salida, esas escaleras enormes que la llevarían al puerto viejo.

- No entiendo cuál es tu problema ahora. Venís acá, irrumpís sin pedir permiso, buscas no sé qué. Todo está en If, acá no hay nada que ver.

- ¿Cómo que no? Yo veo otra pantalla, yo veo dos cosas que actuan como si no estuvieran relacionadas pero son parte orgánica de lo mismo. ¡Yo te veo jugando a dos puntas, Jimmy!

Continuaba caminando, rápidamente, mirando a todos lados. Él la seguía de atrás, pero no la detenía. Como si sencillamente quisiera monitorear su salida diplimática del recinto.

- Es insoportable esto. Si estuviera jugando a dos puntas, ni te hubiera contado de la existencia del Chateau D'If. Es ridículo tu planteo.

- If no es el problema, estamos caminando en pleno problema.

- Tampoco te tengo que rendir cuentas de todo, me parece que ahí tenés que ser un poco lógica vos.

Se detuvo, se dio media vuelta y lo encaró.

- ¿Lógica? - dijo con furia -. De ninguna manera voy a ser "lógica" en este escenario, donde me venís a hacerte el bueno diciéndome que soy la única... única parece que hay veinte...

El gesto de J. fue tétrico. No quería escuchar o decir eso, evidentemente todo esto era difamatorio. ¿Quién persigue a quién? Le daba la sensación de que todo había salido exactamente como ella quería, con una excusa para dejarlo nuevamente.

Finalmente llegó a la entrada principal, que daba directo a la calle. Se había generado un breve embotellamiento, pues las obras entorpecían el tránsito. Eso le dio aún más bronca a ella.

- Evidentemente, cada vez que tratamos de mantener una relación medianamente amistosa, se va todo al carajo - dijo ella-.

- Yo intenté cortar los lazos diplomáticos, pero vos insististe...

Mentira, pensó ella con más furia aún, con la sensación de traición, con la sensación de haber sido usada y engañada, peor, durante mucho tiempo.

Toda esta sucesión de hechos le hizo darse cuenta a él que su sistema, por más inocente que fuera, era terriblemente difícil de defender.

- Multiply... - murmuró él-.

- Y fue así como se inició la guerra entre Marseille y Gaena -dijo ella, conteniendo las lágrimas.

Multiply

lunes, 2 de abril de 2012

I
Son dos cosas diferentes, mirá pensalo. Una es Gaena, que tiene varias murallas, que está arriba de un monte, que para atacarlo tenían que trepar siete metros de muro para dar con veinticinco torres y más paredes.

En cambio, If es una isla, no tiene mucho muro. Es más a la distancia la cosa. Es repeler a cañonazos, cuando ni siquiera pudiste pisar tierra. Un divertimento, digamos.

Dos cosas bien diferentes, muchacha. If es aislado, Gaena es integrado. Son dos escenarios completamente diferentes. Vos sos Gaena, yo soy If. Vos planteas varias murallas que hay que atravesar, y encima uno se pierde adentro. Y los flechazos, ni te cuento.

Yo soy más a la distancia, ni te das cuenta y en una de esas te emboco un tortazo. Y después no sabés de mi en mucho tiempo.

II
At the Gates of Chateau D'If:

- Está bien, si esa teoría tuya es cierta, entonces es justo. Vos sufriste Gaena, te perdiste adentro, pasaste las murallas. ¿Pero esto? Es la desolación, querido. Es... veo pedazos de historia acá, condenados. Las placas con los nombres, ¿quién es Juliette? ¿Por qué su calabozo es más grande? Yo no te llevé a mis mazmorras.

- Sí, llegué por mi cuenta, en el ala oeste de Gaena. Me topé con las catacumbas, con las lápidas, con nombres que jamás mencionaste. David.

Ella permaneció callada unos segundos. Justo para darse cuenta de que su barco de retorno estaba partiendo, que estaba condenada a otra hora allí, en los terrenos de JB.

- Bueno, siempre te gustó el sur, siempre hablase de Marseille. ¿Y ahora que tenés tu fortaleza, oh, señor, tanto más protegida que la mía?

- No es de protección, corazón. Fijate, yo te dejé entrar, te muestro las cosas. Hay una gran diferencia entre vos y yo: yo te cuento las cosas, te las confío. Vos, en cambio, me obligás a escabullirme.

- Mentira - dijo ella arrojando una piedra a las gaviotas que merodeaban por la torre norte-. Esto es exactamente una metáfora: cuando estás adentro, mostras todo. Pero desde afuera alejás a todos el mundo a cañonazos.

- Y Gaena, es más una fachada.

- ODIO QUE HABLES DE GAENA AHORA. Estamos acá, por lo tanto limitate a traducirme qué pasa.

- No sé. Vos viniste.

- Será posible... Vine porque vos me pediste que viniera.

- No. Sencillamente te informé de mi presencia, que no es lo mismo. Sobre ese enunciado vos evidentemente elaboraste toda una serie de parafernalias que te trajeron aquí, que te hacen escuchar mi voz aquí, que soy esto, el Chateau D'If.

- If... te das cuenta. Es así, como vos, volatil, "if".

Ella pensó, se detuvo, dejó de escucharlo. Fue un silencio sordo, se escuchaba una voz de fondo, él, pero decidió no distinguir los vocablos, anularlo. Si no lo escuchaba, entonces podría aprender mucho más de él, observando con detenimiento lo que quedaba de esa abandonada fortaleza.

- Una hora más...

III
Todo acá está hecho para poder ver todo. Es en verdad, la metáfora perfecta. Lo que Bentham no se da cuenta es que está mal ubicado, If no sirve. Lo que le sirve es esto, acá, desde arriba de la montaña. Claro que tendría que demoler la iglesia, ubicar el fuerte acá.

Pero eso sería imitar a...

Oh, ¡lo acabo de entender! Comprendí el por qué, pero por su puesto. Es solo cuestión de distancia, no de alturas. Es solo cuestión de que en verdad, el último nucleo no está en el centro de la ciudad, en el punto más alto.

Todo lo contrario de Gaena. Es un esquema diferente, superador, dirá el señor J.

Mientras que la señora J. se jactará de que su modelo es el que va, porque ella goza de más batallas ganadas, y de catacumbas más difíciles de acceder.

En definitiva, Gaena es más grande que If.

IV
Retorné a investigar un poco. Las mazmorras seguían sin indicarme nada llamativo, nombres y fechas. ¿Pero qué indicaban esas fechas? También visité nuevamente la recámara del rinoceronte, pero nada. Directamente no entendía a qué hacía referencia esa metáfora.

Los cañones, abajo, en el parte, apuntando hacia el mar. Una placa en el piso, que indicaba norte, sur, este, oeste.

Observé que las gaviotas siempre se iban para el norte, intenté investigar por qué. Adentro y afuera, nada en particular. El punto más alto, volvi. No me dijo nada. Observé hacia la orilla, el fuerte de Saint Nicholas.

No estaba abandonado, sino en obra. Ruinas. ¿Por qué estaría él haciendo cosas en esa fortaleza, en lugar de aquí?

Ahí se me ocurrió: If es un divertimento. ¡¡Tengo que ir a Saint Nicholas!! ¡Bentham me está ocultando algo! Eso es su "multiply", tiene sentido... muy a su manera, pero tiene sentido. Chateau D'If es sólo parte de su fortaleza, lo más visible, lo que distrae. Es el satélite que pareciera no orbitar nada. ¡Mentira! - grité mirando hacia arriba, a las gaviotas y señalando Saint Nicholas-.

Emprendí el regreso al muelle, a esperar a la próxima lancha.

No me podrás reprochar más que yo te oculté cosas. Vos sos peor, me decías que me contabas todo y ahora me vengo a dar cuenta que en una de esas estás en la otra orilla, incluso mirándome mientras yo estoy acá, perdiendo el tiempo con lo que vos querés que encuentre de vos...