Fases

miércoles, 16 de mayo de 2012

Jon está trabajando en la siguiente secuencia de canciones:

Fase 1: Ignición
- La chica se enamora profundamente de alguien. Se siente intensamente atraída por esa persona, podríamos decir hasta cegada. Literalmente, ella es encendida por el acontecimiento de conocer a esa persona. Vive una relación muy apegada y se siente verdaderamente feliz y realizada.
  (Es la canción más corta de la saga, la más ruidosa.)

Fase 2: Colisiones
- La chica se encuentra engañada por quien creía que era su amor. Descubre que él no le corresponde, por más que compartieron mucho juntos. Ella ve toda su historia, sus vivencias, destruidas. Se siente estúpida y toma un enorme rencor hacia su ahora ex enamorado.
  (La composición más compleja de la saga, ya que no cuenta con una estrofa homogénea y su ritmo es "atípico".)

Fase 3: Siluetas
- Intenta reencontrar su rumbo, ya que luego del shock de verse abandonada, se encuentra errante. Sufre cambios en su personalidad, directamente siente de otra manera, debido a la desilusión ocurrida. De tal forma, se percibe a sí misma haciendo cosas que no se creía capaz, y fallando a sus anteriores mandatos de moral. Es ella divagando y sobrepasando sus propios límites.
  (Es la canción más larga, y que contiene la mayor cantidad de referencias bibliográficas, entre las que se encuentran Flaubert, Ponty, Sartre y Stalin.)

Fase 4: Colapse
- Finalmente se junta con otra persona, con quien tiene un romance bastante importante y se pone nuevamente en pareja. Se cree en un principio feliz, pero en verdad es una relación forzada que intenta dar fin al ciclo depresivo anterior. Es ella intentando superar una situación que vino arrastrando con esa relación fracasada, que tanto la marcó.
  (Sin composición.*)

Fase 5: Dinner & Wine
- La chica en una cena, habla con su pareja. Le expresa su tedio, su sinsentido. Se encuentra deprimida, porque va descubriendo algunas cosas de sí misma: que es infeliz. Esta canción contiene una frase ideada por uno de los personajes que no es Jon: "Honey would you pass me the wine, just another glass and I´ll be intact".
   (Es la más tradicional de la serie, ya que se basa en estructuras pop ya conocidas.)


La Fase 4* es el bache en la secuencia: Jon aún no ha creado ni la música ni la letra. Sencillamente se sabe que existe porque sería la pieza faltante de la serie.

Se supone que podría haber una fase 6, en la que el conflicto se resuelva de una forma u otra. Pero eso es futurología.

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Notas de Bayton:

1. Probablemente haya que agregar algo, un impass, entre Fase 1 y Fase 2, ya que el pasaje de una a otra puede ser demasiado repentino. Eso podría ser como una Subfase, llamada Limbo.

2. Siluetas debería llevar el subtítulo de "Tus cielos azules niegan la evidencia".

3. La existencia de una Fase 6 sería buena, ya que sino la saga termina con lo que puede considerarse la canción menos arriesgada de todas.

4. Fase 5 a su vez tiene reconocidas similitudes con la olvidada Sunny Day.

5. Hablando de autorobos: Fase 3 contiene a modo de final el estribillo de otra canción antigua, que dice "Es tan real, es tan real: hasta estallar". Debería al menos retrabajar los arreglos. O directamente extirpar esa parte.

6. Ignición está en E. Colisiones está en D, basando su estructura luego en F# y A/E. Siluetas arranca en C, para posteriormente basarse en E. Dinner & Wine está en A.

Y todas sus concatenaciones

I

Llegué a Brugge y lo primero que hice fue acodarme en la barra del Snufel. El bartender me recordaba: un danés al que un argentino le había enseñado a hablar español. O sea, un tipo que te decía "che" con tonada nórdica.

- ¿Que tanto, tío? - me preguntó, mientras me servía una Ohms.

Yo pateé mi poco equipaje al costado de la barra y me senté. Tomé la cerveza mientras le conté parte de mis quilombos.

- Camina por la ciudad, seguro solo fue una pelea de palabras - dijo, queriendo decir "discusión"-. Estás en este lugar hermoso, podés descansar che.

A eso había ido, a perderme un rato, a que nadie supiera donde estaba. Brugge, así de pequeña como es, me sirve para perderme una semana tranquilamente. Para caminarla por todos lados. Me gusta caminar las ciudades, sencillamente recorrerlas. Y reconocerlas.

Pensé que, en caso de guerra con Chateau D´If y con Gaena, este sería un buen refugio: las puertas de la ciudad cuentan con fuertes (aunque digamos, si uno llega por tren, no hay mucha guardia. Hay que mejorar eso). El gran problema era la segunda ciudad.

- Dame lo más fuerte que tengas - le pedí al danés -.

Sacó de la heladera una Javelin, la destapó, y me la sirvió. Le conté un poco el fato con Jacqueline.

Ella se había vuelto para Roma, por algún motivo que desconocía. Pero nos seguíamos hablando con cierta regularidad. A mi parecer, ella no quería nada serio conmigo. Eso, sorpresivamente a mi me generó un conflicto, porque ella me gustaba.

Luego me enteré de todo lo que me enteré.

- Bueno che - me dijo el danés -, el problema es que vos no tenés que fijarte en una mujer sola, sino que tenés que tener siempre al menos tres disponibles.

Las chances de éxito de lo que me contaba este tipo eran nulas.

Los últimos días que estuvimos juntos, Jacqueline se había vuelto malhumorada, como nerviosa. Quedé descartado de su vida, todo por que aún seguía dando vueltas con el otro. Fue por esos días, una noche X, que ocurrieron las cosas con Solange. Una semana después, yo mismo le pedí a Jacqueline que fuera honesta con todos, hasta consigo misma.

Resultado: se fue. 

Y yo soy un caradura. Solange fue más un juego que otra cosa, ahora tengo que decirle de alguna manera que no podemos seguir como veníamos.

Ergo, de mis dos historias casi simultáneas, no me queda nada. Qué loser. En definitiva Solange es una especie de daño colateral, de concatenación del quilombo que se me armó con Jackie.

II
Elegí mal la ciudad, pero me pareció una de las más prudentes para alejarme de todo. El TrasTevere es bonito, de todas formas. Me vine acá como si tuviera que pensar las cosas, pero ya lo decidí todo. Lo que tengo que hacer es masticar las ideas, asumir, poder decir, lo que voy a hacer.

Caminé hasta el Castillo de Sant´Angelo, donde esgrimí mi no tan nueva libreta universitaria de la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, y pude entrar gratis. En ese lugar se refugiaba el Papa Clemente VII, que tenía un corredor oculto a su disposición que conectaba el castillo con lo que hoy a devenido en el Vaticano.

En Gaena tenemos algo por el estilo.

Yo creo que Jim me envidia haber conquistado esa ciudad, creo que muy en el fondo le enerva que yo sea la reina de ese lugar, y no él su rey.

Se piensa que voy a gastar mis energías en seguir asediando su castillo de la costa francesa. Por favor, si ya no significás nada para mi, si no te sigo, si no te estoy observando lo que hacés, si no te chequeo la cuenta de Twitter para ver a quién le cocinaste pollo al verdeo.

El tema es que fracasé en mi escape alternativo, pues salir con Jon no me ayudó a deshacerme finalmente de este karma que es JB, sino más bien que le dio una excusa para volver. Y yo como una colegiala idiota, entre dos amores.

El problema con Jonathan es que se comporta como un pendejo, me arruinó la intensión de estar con alguien mejor que Jim. Y eso que este último no se lució últimamente por su madurez, su tolerancia, su carácter centrado.

Más allá de todo, Jon es buen muchacho. Se hace el playboy demasiado, pero es bueno. Ahora, digo yo, los hombres entonces hacen las mismas cagadas, por A o por B: se meten con tilingas por vengarse de una. Tanto el racionalista como el pendex (que son dos polos claramente opuestos, oh, sociedad contemporánea!).

Fui a la rueda de la fortuna, a ver si esta vez no me mordía la mano por mentirme a mi misma. No en ese momento, estaba en plena emancipación. Pude decir lo que ya sabía, había decidido hacía al menos una semana: me vuelvo a Buenos Aires, basta da esto.

Y me lo imaginé al señor Bentham explicando todo: "Por una serie de interrelaciones que eran difíciles de prever, pero fáciles de imaginar, tenemos que la sujeta A se a metido con el sujeto B, pero que tras una serie de conflictos le da pie al sujeto C para que salga con ella. Ergo, sujeto B se mete con sujeta D, lo que  agudiza los conflictos entre sujeta A y sujeto B. A todo esto, sujeto C no es más que un daño colateral. Y sujeta D, una holandesa reventada".

Lo último lo agregué yo.

No sé. Pobre Jon, terminó siendo una concatenación de mi intento de liberarme de la sobra de ese tipo, ese tal Bentham. Sea quien sea.

Uno (pedazo de...)

viernes, 11 de mayo de 2012

Durante toda la semana no supe nada de él. Era su especialidad: borrarse. Tuve que contestar con mi mejor cara de piedra a la pregunta "¿Y qué tal la pasaron con Jon?". Muchas veces mal intencionada, esa pregunta me molestaba. No tanto por la intención, sino porque no sabía que mierda contestar.


"Sí, mirá, pasaron cosas. Y de repente, así como así, se fue y no sé nada de él". Pedazo de hijo de puta.

Mi madre me dijo que la amistad entre el hombre y la mujer no existe. De hecho, según ella, su mejor amigo era mi papá. Pensé que estaba todo arreglado para contradecirla, pero digamos que ahora se me ha dado un revés.

De alguna forma sabía que esto iba a pasar. Ahora, contaba con una seguridad: él solito iba a aparecer, pues teníamos que reanudar los ensayos. Alguien preguntaría y pafate, ahí quiero ver. Nos veremos nuevamente en la sala, él y yo. ¿Cómo será? Nuestra relación cambió.

En verdad, no cambió nada. Sólo hemos pasado otras cosas, sabés que de alguna forma pienso que sos atractivo, de la misma forma que yo ahora sé que me darías. Y tenemos esa relación contradictoria donde nos contradecimos pero en verdad nos entendemos muchísimo.

Nada cambió. Quizás sea yo que en lugar de esperar algo de vos, podría yo que sé, invitarte a salir. O quizás vos podrías dejar de comportarte como un soberano pelotudo y dejar a la estúpida esa que sabrá mucho de matemática pero es un aparato. En serio, vos mismo dijiste que no te resultaba tan entretenido conversar con ella, que te costaba. 

Ay, pero: "Siempre quise salir con una peliroja y ahora, i got it!". Pedazo de pelotudo.

Cuando leo lo que escribís me pregunto qué cantidad de mambos tendrás en la cabeza. A quién le habrás escrito qué canción, a quién corchos le estoy cantanto. De alguna manera, me lesbianizás (reite).

Yo también tengo mis metáforas, mis historias, mis histerias. ¿Te pensás que las tuyas son mejores? Mirá yo no te lo conté pero antes de vos, justo antes, me estaba viendo con un baterista: casado con una hija. Eso es quilombo.

Cuando te lo conté me dijiste algo de la moral, vos que sos tan autocrítico y no podés sostener nada de lo que decís ni dos segundos sin relativizarlo: "Bah, yo lo veo así, quizás me equivoque". "Oh, no quiero andar diciendo verdades, como si supiera de lo que estoy opinando". Odio cada una de esas frases, se te nota mucho en una de las estrofas.

¿Cómo llegar de la tercera persona a la segunda? Eso me pasa con vos nada más. No es que te ame, no te la creas, pero... algo tenemos.

Y pensar que en diez días me voy a enterar que estás con esa... pedazo de garca.

Diez

miércoles, 9 de mayo de 2012

I
El que te quiere hablar no te habla y el que no querés que te hable te habla. Con el que hablás no te dice nada y con el que hablabas ahora es re copado y por último, uno que en verdad es mudo parece re locuaz.

II
Muchas de las voces que leí alzarse, aterradas, por lo que implican los términos y condiciones de Google Drive con respecto a propiedad del contenido, son las mismas que en tono progre te dicen que la privacidad ya fue. #consistencia

III
Había decidido prescindir del celular durante mi exilio. Lo más correcto, me pareció, sino no era un exilio. Aún así, no me aguanté y lo prendí un poco, al tercer día. Lo dejé sobre la mesa del bar, mientras me bebía mi segunda cerveza. Nada. Estuvo prendido como treinta minutos, y lo volví a apagar. No sabía si sentirme insoportablemente a salvo o condenadamente libre.

IV
Canalla, manipulador, mal tipo, asqueroso... pensé de todo al principio, Aproximadamente a las dos horas de insultarlo me di cuenta de que yo era la estúpida. Me ocurre a veces: estoy haciendo algo, pensando algo, de forma dramática, y clac. Algo cambia, como si mi perspectiva se corriera.

V
Sonará a ficción, pero el 75% de lo relatado en "Get the girl out" es cierto. Fue una secuencia muy divertida.

VI
Mientras escupía algo de sangre, arrodillado en la banquina, miró a July que estaba en pleno llanto, puteándolo como nunca en la vida. Las luces destellantes de la autopista, algunos autos que pasaban. Recordaría ese momento como un quiebre, quizás, la primera vez que Julieta se percató de que él le podía hacer grave daño.

VII
Si y no al mismo tiempo. Ella funciona en su nuevo sistema bifónico, capaz de emitir señales contradictorias en cuestión de segundos. De tal forma, así como te deja plantado con la cena que vos mismo te ofreciste a cocinar, aparece a la semana - sí, una semana después -, invitándonos así, como si nada, al BAFICI. "El BAFICI ya terminó, corazón". "Bueno, igual yo lo decía por tirar algo para hacer". 

VIII
Que no te enorgullezca haberme herido de esta forma. Odio que de alguna forma, te nutras de mi dolor. Y tu nueva noviecita me tiene las pelotas llenas conque está re contenta, descubriendo algo nuevo en el amor. ¿Cómo puede interesarte esa cursilada? Yo me pregunto por qué carajo me sigo haciendo mala sangre por un tipo cagador como vos.

IX
Primero, hay q saltar el pollo en aceite - muy poco -, de forma que se selle. Luego, llegado ese punto, hay que agregar las cebollas de verdeo y la cebolla. A los dos minutitos ya habrá largado el jugo, ergo, hay que agregar las papas. A ojo, mas o menos - como para orientar - no más de diez minutos, ahí le pueden agregar el vino blanco. De ahí, unos quince minutos tranquilos. Mientras pueden ir haciendo un poco de caldo, que les va a servir cuando se haya evaporado el alcohol. En este punto, más que nada, se continúan cocinando las papas. Cuando la cosa ya bajó, es el momento de agregar la crema. Y pum, al plato y a la mesa.

X
¿No quiere el boleto de vuelta? Oh, menudo detalle se estaba olvidando usted. ¿Para qué momento lo desea? Mire, puede coger los trenes cada media hora. Le salé siete euros, tal cual la ida. Si quiere coger un billete abierto, eso le saldrá un euro más, porque no es de Renfe. ¿Se siente bien señor?

Dos

martes, 8 de mayo de 2012

I
Llegué a Madrid dos días después de lo que en principio pensé, dos días antes de lo que realmente charlé con Solange. De alguna forma, Atocha me recibió como un hombre incapaz de elucubrar planes y mantenerlos. "La jungla interna", pensé, mientras veía esa especie de bosque que tanto me gusta adentro de ese tinglado.

Mi idea de arrancar la semana sobrio fracasó en seguida, pues terminé en 100 Montaditos frente a la estación, y ya me puse ebrio a las dos de la tarde. Y Solange regresaría pronto y todo se me empujaba adentro, porque yo sabía las cosas que iban a pasar, las determinaciones que debía tomar.

Me reí entre un lagrimeo, mientras pedía un montadito más y mi tercera cerveza. Tenía una semana antes de volver al trabajo, ergo, la idea de escapar a Toledo me resultó no solo brillante, sino necesaria. Reí. Sería genial volver a la cité medieval, la tierra del Quijote, sentirme algo héroe un rato.

Retorné a Atocha y adquirí, entre balbuceos que provocaron la sonrisa de la cajera, un ticket para quijotear al día siguiente.

Era un requisito para que el sistema siguiera funcionando, al menos los dos días subsiguientes.

II
Cuando lo dejé en Matabiau me sentí en paz. Estaba tan tranquila que hasta me amigué con la ciudad, comprendí porqué le gustaba tanto a Jon. Fue una despedida casi emotiva, me dispuse a recorrerla un poco, a darle importancia. Y también volví al George & Dragon.

Fue al otro día, al despertar, se me cerró el estómago, signo irrefutable de que algo andaba mal. Mi cuerpo sabe más que yo de estas cosas: toda la semana anterior a la muerte de mi padre, me la pasé vomitando. Los médicos le encontraron explicación. También, cuando me bocharon en historia, ya dos días antes de que me dieran la nota, lo mismo.

Traté de no pensar en Jon y un final abrupto. Eso fue peor, porque cuando me planteo que no tengo que pensar en algo entonces me pongo obse, no me lo puedo sacar de la cabeza.

III
Regresé de Toledo por la noche casi, después de un día de intensas caminatas y media tarde en el museo militar. Además, me peleé con la recepcionista del castillo de San Servando, porque no me daba toda la información que le pedía con un mínimo de amabilidad.

Por la noche, chequeando correos, fue que opté nuevamente por exiliarme en Brujas al menos hasta el sábado. Ella llegaría mañana, mi avión salía a las doce del mediodía. Es decir, tenía unas horas para empacar nuevamente e irme.

Pensé en escribirle un mail a Solange explicando, pero no tenía explicación. Tenía el sentimiento ridículo de que no podíamos estar en la misma ciudad. O no me sentía preparado. ¿Explicar qué? Ella volvería a clases la semana siguiente, ergo, debía evitar que venga a la ciudad belga.

Lo mejor era no decirle.

IV
Llegué a Madrid tal como lo había planeado, dos días después de la partida de Jon. Me encontré a esa ciudad tal como la había dejado: insulsa, aburrida, sistemática, cuadrada, como un cubito de hielo que se mueve para todos lados. Extrañé Toulouse.

Por alguna razón Jon no me contesta los mensajes.