Hagamos como que no

jueves, 31 de enero de 2008

2) ... si me acerco es porque un poco quiero otro poco debo buscar algo aquí, y si, ya lo encontré y vos ahora estás en otra cosa. Pero vi que me sonreiste y yo te sonreí en respuesta porque...

1) ... vi que me habías sonreido. En realidad, debería decirte, te vi que te acercabas, aunque parecía que no te miraba. Te conozco hace tan poco, pero tembló todo un poco, lo suficiente como para que levantara la vista como pude y solamente pude sonreirte, pues sos una dulzura...

2) ... y me caes bien, aunqué...

1) ... estaba convencido de que te caía tan mal. Y tenés fama de ser un poco introvertida, reservada, pero me gusta que me hayas otorgado cierta confianza, que de a momentos temo romper con declaraciones tales como...

2) ... que me gusta tu sonrisa. La llevas bien cuando querés, la lucís con un esplendor que quisiera guardarmelo en una foto, aunque sé que no sería lo mismo. Porque cuando vea de cerca esos labios bien dejaré de apreciar lo brillante de tus mañas...

3) ... para adentrarme un poco más en eso que nos damos nosotros, que nos sorprendió de repente en el piso de abajo cuando hicimos un accidente de eso que se supone que es tan simple como buscar cualquier cosa, irnos un rato, depejar mis ideas en vos. ¿Me vas a extrañar? ... yo

1) ... si, aunque no te das cuenta, por que...

2) Claro que te extrañaré, pues me acostumbré a tomarte de la mano sin que casi ni te des cuenta mientras...

1) ... me doy cuenta que me tomás la mano y quisiera correr los labios un poco más como hicimos la otra vez que nadie nos miraba. Porque, aunque sólo te lo demuestre entretelones, vos sos tan especial. Tiembla todo cuando te veo y viene esa sensación...

3) ... de que besarnos fuese ilegal. ¿Te diste cuenta?

3) ¡Si, claro que me di cuenta!

2) Yo te miro aunque creas que no te miro y...

1) ... para mi que ni me mirás. Y vos a mi me das una ternura, te juro que te lo quería decir pero claro, vos sos tan correcta y pensé que desubicado que soy, y más cuando el otro se reía de que yo te daba la razón en la otra discusión. ¿El otro sabrá que...

2) ... me gustas desubicadamente? Y sigamos hablando de desubicados, no le charles tanto al otro que es medio buche. Ojo con lo que decis, eh. Porque sos muy bonito pero lo bonito no te exime de mandarte macanas, no me mires así...

3) ... bueno esta bien, me callo y nos juntamos otro rato, nos hacemos los que siempre estamos así, que siempre nos movemos juntos. ¿Si te digo que no quiero que te vayas, te vas a asustar? Me entristece no poder declararte todo esto tan abiertamente, espero poder hacerlo pronto, porque sino entro en esos periodos que me pongo mal, ay corazón...

2) ... que desubicados que somos.

1) Si pero no, vení que no terminé contigo...

Orlando) No juegues on fuego.

Allen) Es necesario para los utopistas, intentar no quemarnos con lo que arde. Vio.

Luna) ¿Te estás... otra vez? Aaaa...

Orlando) Es ridículo...

Allen) Si, precisamente, es ridículo de una manera gratificante...

gradaciones

lunes, 28 de enero de 2008

I
- Pero dejate de decir pelotudeces, nada de gorilismos ni de a ver cómo hacemos para contextualizar históricamente semejante...

- ... artimaña, pues sostengo que los engañaron a todos, y me hubieran engañado a mí también, claro, porque no soy ningún iluminado, pero las cosas son como son, fijate la historia salame la puta madre y no me digas que...

- ... chicos, paren!
II
- … ronistas de ahora, estos son una manga de hijos de puta. Porque si no mal recuerdo, el otro tipo luchaba por los ideales de los trabajadores, y consiguió cosas como el aguinaldo y las vacaciones pagas. Estos tipos no tienen ni un cuarto de la politización de la generación del cuarenta, o claro del setenta.

- ¿Pero desde cuando a vos te agarran esos ataques de defenderlo tanto a Juan Domingo? – le contesté a Oliver mientras me servía más cerveza.

- Pará, no me digas que te volviste gorila.

- Gorila no, claro –me defendí-. Esos son unos brutos. Pero el “quetejedi” no era ningún santo. Recordemos que provenía de una estirpe que congénitamente tiene mal el cráneo.

- No soy peronista, pero sí de extracción peronista.

Luna observaba lo que debía ser la conversación más aburrida del mundo, pues de todo el bar, sólo a estos dos seres se les ocurría hablar de tal cosa como el peronismo que…

- … es un fenómeno complejo de explicar, pero sostengo que ese tipo vio una oportunidad histórica.

Luna) Manga de esquizoides…

Lyla venía acercándose, luego de ganarle otra partida de pool a Orlando. Ella había perdido la fe en los dos personajes desde hacía 56 minutos exactos.

Ly) ¿Siguen?

Luna) Sábado a la noche, Ly, sábado a la noche, y yo me junto con estos…

III
Orlando) Viste che, zona norte no te queda tan lejos.

Jan. Contabamos con al inapreciable presencia de Jan esta noche, idealista del arte, pero sobre todo una excelente excusa para dejar la charla sobre Gorilas y militares pseudoprogres (otros mitos nos interesaban desde hace… 35 segundos).

- Ah, pero ustedes los chicos bien cuando una les dice que viven a tras mano del mundo se ponen sensibles – replicó Jan con esa acidez que tanto la caracteriza.

- Perdón - dije al aire-, es que las chicas de recoleta son lo más mersa que he visto.

- Bueno... noté una indirecta, ¿no?

- Se levantó medio buscapleitos - interceptó Luna-. Estamos tratando de domesticarlo, para que sea más amable con los recién llegados, pero cuesta...

- Lo noté, pero no te preocupes, tengo experiencia yo, y sobre todo, acepto nuevos de domesticación.

Luna me miró declarando en completo silencio que "ah mirá vos, me parece que te tienen ganas", a lo que yo le respondí con un "no me mires así" y luego empecé a rebotar las miradas en los ladrillos de la pared que repentimanente estaban más que interesantes en medio de...

- ... este bello lugar, con adornos de colores fluorecentes - describía Orlando-. Perfecto para discutir cuestiones de política y estado, ¿no muchachos?

¿Oliver y yo?

IV

Ly) Está borracho. Usualmente Allen se pone un poco efervecente cuando está con unas gradaciones de más.

Luna) Qué hábito que se buscó este.

Allen) Estoy perfecto.

Oliver) Nah, te haces el guapo.

Intentabamos decidir quién de los dos, Oliver o yo, manejana más precisamente los conceptos sobre peronismo. Optamos por trasladar esa medición de la exactitud a la medición de ciscustancas tales como el contenido de alcohol en la cerveza.

Ly) Hmmm... no tientes a la suerte Oliver.

Oliver) ¿Cuanto?

Jan) A ver...

Ly) Oliver...

Allen) No te preocupes, esto te va a doler más a tí que a mí.

Orlando) Oliver...

Luna) Allen... Es ridícula la comparación. No podemos medir las exactitudes en la cantidad de pedo que tenés encima. Están comparando cualquier cosa.

Jan) Déjenlos, es sólo un juego.

Oliver) Se juega, pero le tenés qe pegar a todas eh. Nada de tongos y de mirá me faltó 0,1.

Allen) No tengo ningún maldito problema. Pero tenés que pagar.

Oliver) 150, pero tenés que decir todas, sin vacilar.

Luna) Allen...

Jan) Epa.

Allen) Jan, sos la escribana, te comento, porque no cuento con ninguno de estos para oficiar.

Jan) Encantada, pero cobro mi labor en especie.

Allen) Pensaba invitarte el martes.

Jan) Iba a decirte eso también... pero ya que insistes...

Entonces quedó establecido que yo debía decir exactamente las gradaciones alcohólicas de las siguientes: Quilmes, Quilmes Bock, Quilmes Stout, Heineken (gran error de oliver pedir este dato), Stella Artois y Warsteiner.

Allen) 4.9, 6.3, 4.8, 5.0, 5.2 y 4.8 respectivamente.

Oliver) Ni en pedo la Stout tiene menos que la Quilmes Cristal.

A chequear con el bartender, que luego de explicadas las implicancias del estudio a realizar, facilitó botellas de las marcas mencionadas para corroborar empíricamente que yo tenía razón en cada uno de los valores, que me había accidentalmente adjudicado una salida con Jan, que Luna no aprobaba el resultado (me adentraré más adelante sobre las evaluaciones lunares), y que no acepto el dinero de Oliver porque no.

off side

sábado, 26 de enero de 2008

I
- Che, creo que acá paramos. Hey...

Abrí los ojos, y efectivamente el micro se había detenido. Era un estacionamiento ámplio, con ganas de recibir autos con familias y amigos, turistas franceses recorriendo sudamérica, en fin, todos fugitivos de lo que somos día a día cada uno en su ciudad. Un parador grande, al que bajamos a cenar.

Me levanté, me estiré, y de mi asiento empezaron a caer latas vacías de cerveza.

- ¿Y vos sos el que tiene problemas para dormir? -reía Feli.

Mientras el Bob, Orlando y Oliver se habían quedado en Brasil, Felipe y yo debíamos retornar a nuestras obligaciones laborales ese lunes. Matilda sea... digo, maldita sea.

II
El viaje: Casi me caigo de un risco directo al mar, estrellamos un auto en plena carretera de jungla, yo me había lesionado la rodilla y debido a una ola de pequeños destrozos lugareños tuvimos que abandonar Guarda. El detonante fue el cono de seguridad vial que terminó en nuestro living, el cual yo recordaba haber tomado prestado, pero había olvidado para qué.

- Seguro fue para señalizar cuando no se puede entrar al baño.

- O tal vez, para las mañanas, porque siempre que nos despertamos esto es una zona de desastre.

- ¿Sabés qué va a pasar cuando vuelvas? ¿Vos decís que ella te espera, o algo?

- Che, hay abejas en todo el living.

Mientras yo trataba de limpiar la zona, las abejas se precipitaban sobre el tacho de basura y el gran balde de caipirinha que había hecho Feli. Orlando aún dormía, y Bob miraba apático desde su cama. La noche anterior habíamos tenido visitas, una salida a la playa nocturna, fogón, guitarra y dance.

- Me imagino que hablaremos. Aunque ya no trabajemos juntos, no creo que quede todo ahí.

III
Meri me miraba fijamente. Había decidido largar todo, y aunque hacía fuerza para no llorar, estoy seguro que al despedirnos y dar la vuelta a la esquina, el resto fue llanto. Yo me iba esa madrugada de viaje, y había optado por salir, estar en casa a las cinco, y luego ir a Retiro. Entonces salí con Meri.

Fue en Plaza Serrano, tierra de buena cerveza, ambiente agradable y picadas con mucho queso. Al recapitular la charla (que July, la cerveza, Soda Stereo, comida y comida, los jefes conflictivos, etc), tengo esa sensación de ser yo muy poco divertido.

Cuando salimos del cantobar, ya se hacían las cinco, y llegó el epílogo:

- Allen, sabés que siento cosas por vos. Y sé que a vos no te pasa lo mismo. Es difícil decírtelo, pero esta es la última vez que nos vemos. Me voy, y no me verás cuando vuelvas.

Si mi oratoria es mala, la misma se vuelve pésima en momentos donde las palabras son cruciales. Y contesté como ese imbécil que puedo llegar a ser:

- Entiendo lo que decís. Pensé que eso ya había pasado, que las cosas estaban más ordenadas. Pero me equivoco una ves más. Me ha pasado, y creo no puedo hacer nada para evitar que te vayas.

- Me voy, y me voy porque sos mi historia de amor fallida, que renguea hasta el día de hoy. Sé que me voy a arrepentir, que voy a querer volver, pero no. Esta vez no. Voy a extrañar tus cuentos sobre Gallagher, los desvaríos con tus amigos, que me lleves a casa porque estoy medio borracha, que pases un rato a casa, y ni hablar de tus imitaciones de mi jefe y tu ex jefe. Pero a esta altura, todo eso sinceramente me hace mal.

Y eso fue verdaderamente lo último que supe de ella.

(a) utopista

jueves, 24 de enero de 2008

I
Simplemente me adornaste con palabras que hacían juego conmigo, de tal manera que el cosquilleo en mi estómago me hacía sonreir tentada todo el tiempo. Y yo te notaba tan nervioso de a ratos, tan dócil y tan tierno. ¿Dormías, o te hacías el sota?

Entonces Day se levantó y fue a buscar un poco de agua. Las noches de verano le sentaban bastante mal, y sabía que era cuestión de tiempo para que Allen se levantará sediento y gracias a su insomnio.

- Cuatro de la mañana y no me puedo dormir.

Yo jamás me dormí. Ella pensaba que estaba durmiendo, pero no, sólo logré cerrar los ojos y dejar volar mis ideas un poco más lejos. Si no mal recuerdo, cuando esto ocurrió ella estaba realmente enamorada de mi, se lo notaba en los ojos, y en esa compulsión a llamarnos todo el tiempo. A veces creo que ella era una autopista donde yo iba, tan rápido o lento como quería.

Cuando llegó con el vaso de agua yo la esperaba con los ojos abiertos. Ella dejó el vaso y me miró. Me imagino que veria mi silueta, mis contornos, mis límites físicos. Se acostó, me abrazo, nos reencontramos, luego ella arrojó su cuerpo suavemente sobre el mío...

II
Fue, si no me falla la memoria, tres meses después que Day terminó su relación con Allen. Básicamente, Day era una mujer bastante seriecita, le gustaba tomar su desayuno a las 7.33 am, envolvía los regalos siempre en ese papel celeste con moños blancos y dominaba como nadie el arte de la parcelación de artículos del hogar en estanterías, cajoneras y escaparates.

Allen tenía algo de eso, pero su historia lo había vuelto saboteador de sus propias precisiones, un artífice que se empeño en dedicarse a atentar contra las estructuras que él mismo había forjado para sí. Es sabido que padece una ciclotimia aguda, tiene el hábito de hablar solo para plantearse sus propias ideas y de analizar todas las decantaciones posibles que un hecho equis puede tener.

Encantos eran los de antes, pues otra vez me encargué de hecharlo a perder. Y todavía no entiendo cómo. Tanto que nos gustaba corretear en los brazos del otro, o cómo no te dabas cuenta cuando yo te miraba mientras mirabas tele y no te dabas cuenta de cómo yo te miraba mientras no te dabas cuenta. O cuando te olvidabas tu mochila por salir tan apurada y entonces estabas de mal humor y yo me aparecía, te la traía, y entonces terminabamos en Plaza Francia eligiendo al pájaro más pintón.

- El colorado.

- Pero la cotorra me gusta más.

III
- ¿Te acordás que al principio no me querías? Decías que era muy yupi yo, que mi sobervia te molestaba.

- Lo de sobervia lo agregaste vos, yo jamás dije eso. Pero si, me acuerdo. Es que, corazón, no sos bueno para las presentaciones. Sos muy arisco, y después te la pasas haciendo chistes todo el tiempo. Pero sos inteligente y bonito (beso).

No tardó en llegar el cataclismo. Que la hacía llorar, que yo no era un tipo serio, que ella necesitaba que me estuviera más. Corazón, siempre estuve, estuve ahí todo el tiempo. ¿Pero recién ahora te enterás que soy un dibujito animado?

Day) ¡Pero bastante malo!

Fue hace tanto ya. Era increible, pues ahora que lo recuerdo, era imposible que nosotros funcionaramos. Puedo decir que había inmadurez de ambos, que quizás obviabamos cosas, los problemas. Day y yo jamás resolvimos un pleito, sólo nos hacíamos los que nos olvidabamos las cosas, y entonces...

Orlando) Tu problema es que sos un utopista. Un maltido utopista.

Allen) Maldito utopista, ese título me gusta. Siento que me da status. Pero Orlando, me es imposible, pues no encuentro sino excusa para meterme en semejante problema de polleras.

Orlando) Vení, yo te digo que este finde salimos y detonamos todo. No te preocupes. Pero te pido una cosa: deshacete de tus sentimientos un rato, necesitas ir para otro lado. Si siempre girás para la derecha, ahora girá para la izquierda nene. Vivi un poco más al día, dejá las utopías

Allen) "Si siempre girás a la derecha, ahora girá para la izquierda". Me gusta la figura retórica...

Las armas secretas

lunes, 21 de enero de 2008

I
- Esto no lo ensayé nunca, te aclaro. Ensayé cómo decirtelo, ensayé cómo sorprenderte, incluso ensayé por escrito al menos 44 maneras para decirte algo por el estilo de esto. Siento que hay algo que compartimos, Allen. Y bueno, cuando terminaste con...

- Recuerdo esa época donde mirabas siempre para abajo. Siempre cabisbaja, como si las respuestas de la vida se te hubieran caído al piso, todas desparramadas y seguro que algunas se habían ido por la alcantarilla de una calle sin nombre. Y...

Lisa besó a Allen, en otro movimiento revolucionario, tomó su cabeza, lo dominó sobre la cama otra vez más. Quien lo hubiera dicho, ella llevaba las riendas, su explosión superaba claramente a la de Jana, en intensidad y en imprevisibilidad.

- ¿Desde hace cuanto?

- Meses, días, años... la vida vale lo mismo para mí. Te cuento Allen: una vez me enteré que ibas a visitar a Mili en el internado, todas las semanas. No sé, me estrujó el corazón. Porque yo quería ir y por alguna idiotez mía no me animaba. Y quería...

II
Si. Todo se había iniciado en el barco. De baile en baile, ella se quedaba sentada ahí. Estaba ahí, mirando el piso, y yo de vez en cuando chequeaba que estuviera bien. No lo dije nunca, pero me venía a la cabeza la imagen de que se tirara por la borda. La fiesta estaba muy bien, pero yo empezaba a perder mi paciencia.

Y entonces se acercó él. Me preguntó cómo andaba, y las estupideces que suelen preguntar varios. Yo le dije:

Lisa) Salgo pensando que algo nuevo va a pasar. Pero jamás pasa nada. Está todo ahí - señaló la gente bailando en el salón del barco -, pero...

Allen) A veces uno tiene que generar sus propias revoluciones. Sé que vos crees que soy un energúmeno, que hago estupideces sin sentido, que los enanitos de jardín en una bañadera llena de espuma es una imbecilidad. Pero tiene que ver con la creación eso... cuestionable, siempre, pero prefiero ser un imbécil a un espectador.

Lisa sentía que las cosas se iban un poquito más allá, que su mano estaba en la pierna de Allen. También sentía que le gustaban sus ojos, e intentaba ser menos cobarde, menos escurridisa. "Huir de mi misma. ¿Cómo me he acostumbrado a semejante tenebrosidad?".

Orlando se distraía con la chica cualquiera de la que sabía perfectamente que no le interesaba el teléfono, ni si vivía en Barrio Norte, ni si estudiaba antropología o le gustaba irse a Pinamar en verano. Pero llegó a ver que Lisa estaba mirando a Allen que la veía de vez en cuando mientras sus labios parecían morderse un poco más de lo esperado, un poco dando vueltas alrrededor de toda la situación.

Ludi miraba a Orlando que estaba con la otra. Lo odio lo odio lo odio. Si, ya la vi a Lisa. Ya me contó. Le dije que cualquier cosa, la iban a buscar...

III
Me temblaba todo. Él se habia dado cuenta creo, porque mi mano era un sismógrafo marcando todo tipo de terremotros. No sé, me olvidé. Me olvidé de todos, pero lo más importante, me olvidé de mi, me incendié. Ese era mi terror. ¿Qué había de mí si yo misma me olvidaba de mí, si estallaba en llamas?

Cuando levanté la vista para mirarla, Lisa estaba ahí, tremendamente cerca, con sus ojos clavados en los míos, diciéndome que...

... ya que vos no pensás hacer nada, lo hago yo. Y todos estos miedos, Allen, son cosas que estoy quebrando ahora. Porque si vos sos un pragmático yo me vuelvo más pragmática. Conozco tus riesgos, conozco lo que le hiciste a Meri, pero sinceramente me siento con tantas ganas de cortarme.

Peor que cortarme es ni siquiera cortarme. Y confundirnos un poco más no nos va a hacer mal. No. Esta vez no, ahora te lo digo porque antes no te lo dije.

Lisa) Tenía ganas de darte un beso.

Mi incapacidad de reflexión me lleva un poco más allá de mi misma, me vuelve tan intrascendental como suelo ser, pero de una manera tan... Si te tomo del brazo es para que vengas, para que me acompañer a cubierta, para huir de los especímenes raros, y de Orlando que reparte su atención entre nosotros y su chica de la noche, y a la pobre Ludi hoy le toca.

Y si nos encontramos de nuevo yo sé que vamos a volver a ocurrir.

IV
- ¿Somos otro accidente, Allen? Tan fácil nos es chocar...
Abrí los ojos y ahí estaba ella. Me miraba. Para sorpresa mía sonrió, pues pensé que entre sus armas secretas habría escondido esas ganas de que me fuera. Pero no. Me besó, me pasó la mano por el pelo. Me pidió que me diera vuelta, que quería estar en mi espalda. Ese hábito repetido... No le dije que no me gusta eso de la espalda, simplemente me di vuelta, a mirar otra de mis improvisaciones, pero sobre todo, reconociendo una mejor improvisadora que yo.