Oleajes

martes, 29 de abril de 2008

Jan Jan... recién ahora me digno a dedicarte algo de tiempo, ¿no? ¿Será que fue todo demasiado forzado, que ambos nos buscabamos para encontrarnos en una especie de nada? No te aceptaría respuestas que hablaran de tiempo o de momentos. Creo que simplemente era todo mecánico, y que no era yo solo el engranaje, sino que eramos dos siguiendo el juego.

Recién ahora estoy escribiéndote esto. ¿Para qué? No para que lo leas, claro está. Tus ojos café jamás verán esto. Simplemente ayer se me despertaron las ganas de decir algo sobre vos, lo más probable para ponermelo en claro a mí. Entonces acá estoy, otra vez escribiendo para no ser leído.

(En este momento Gallagher hubiera mirado al piso...)

Los chicos nos verían bien, pero no podía evitar sentir cierta artificialidad cuando me preguntaban por vos. Mi cara me delataba, mis gestos. De eso se dio cuenta Orlando y creo que luego fueron cayendo el resto. Entonces quedamos nosotros solos, actuando para nosotros.

Gracias por haber sido legítima todo el tiempo, gracias por al menos intentar disfrutar una cena conmigo y hacerme experimentar un poco más. Sobretodo gracias por provocarme.

(Entonces el gato podría simplemente posar su cabeza en el almohadón, mientras el resto de su cuerpo se ha adueñado del sofá. No tiene los ojos abiertos. Se deja llevar por esa melodía otra vez más.)

También me puse a pensar que extraño algunas de tus observaciones fuera de lugar. ¿Vos extrañás mis acotaciones fuera de contexto, mis preocupaciones irrelevantes y lo desalineado de mi carácter? Debe ser parecido para vos, solo un oleaje que de vez en cuando te moja los pies en la orilla, un momento de chapoteo.

Nada serio, sepaló.

(Ver a un gato que suspira parece algo de película, de ficción, pero creanme que lo hacen.)

Una opinión fue que nos debíamos más tiempo. ¿Pero cuánto, Jan? ¿Cuánto? La sensación de no ir a ningún lado ya se me hizo costumbre, hubiera sido pésimo de mi parte intentar llevarte para allí.

Por más que tu cara me lo decía todo, que la caída estrepitosa de tu sonrisa declaraba tu angustia, creo que vos sabías que yo no soy para vos. Quiero creer que no te duró demasiado, que ahora estás sonriendo nuevamente. Prefiero pensar que el tiempo que pasaste conmigo me sentiste más un accesorio, en vez de sentirme como si yo realmente fuera importante. Te imagino viviendo en paralelo, pero pasando por cosas tan diferentes...

Quizás nos volvamos a encontrar. ¿Que nos diremos? No tengo ni idea, pero sí sé que algo te voy a decir, pues no quiero caer en lo de siempre. Ya a esta altura no vale la pena, no te parece Jan?

(En esta Gallagher estaba conmigo, yo sé que me bancaba, que me tenía por un tipo acertado al menos esta vez. Seguro que mientras pensaba esto él me miraba, medía milimétricamente las palabras. El gato lo supo desde el principio, pero se dio cuenta que yo debía llegar a esa conclusión por mis propios medios.)

Sí, quizás nos volvamos a encontrar. Yo tengo la idea de que me quisiste, de que realmente no te aburrí tanto. Vos a mí tampoco, y sí, cada uno depositó sus ilusiones. Siempre quise hacer las cosas bien, pero sabés que muchas, demasiadas, me han salido mal. Vos en cambio mirás desde otros anteojos...

No te ví llorar. Yo lo tomé de otra forma. Si le pudieras preguntar a los chicos, tuve unos días de mal humor. No con vos, eh, nada de eso. Me imagino que conmigo, con la inmutabilidad de las cosas. Zunny se ocupó un poco de contenerme, le llamaba la atención como me la agarraba con todo.

Un día cualquiera nos dijimos adiós. Vos por tus razones, yo por las mías. Ambos lo sabíamos, creo que si bien hubo tristeza no hubo sorprendidos. Jan Jan, tengo que admitir que sentí alivio al no verte desarmada, al no verte despedazada, incendiada en lágrimas.

(Me parece que Gallagher se está empezando a aburrir de toda esta perorata...)

Cuando me aprendí en parte tu historia me dí cuenta que algunas veces me contabas cosas como si nada, pero me daba cuenta de que te molestaba, de que me estabas contando algo difícil, que habías tenido que procesar. Quisiera haber podido entender más quien sos, Jan.

Otra de nuestras ocurrencias fue la mimesis: Vos hablando sobre teorías descabelladas, como la de la milanesa. Yo que me sentía más frontal, más emancipado. Ambos tomamos cosas del otro, ¿no te parece? Vos me robabas a mí mis inventos, yo te robaba a vos tu carácter.

¿Pensás que podremos quedarnos cada uno con un poco del otro, que seguro pecará de ser demasiado inocente?

(Gallagher ya estaba recontra torrando, despatarrado en ese sofá. Ya sé que ni le molesta, pero bajé la persiana, apagué la luz y lo dejé dormir tranquilo.)

Los neutrales

domingo, 27 de abril de 2008

I
- Qué raro vos en esa postura - me dijo Luna -. Se supone que este tipo de actitudes te están prohibidas.

Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.

- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.

II

Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.

Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.

Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.

Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.

La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.

Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.

Sí y no, dijo su cigarillo.

Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío

Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.

Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.

Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.

III

Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.

Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.

Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.

La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.

IV

Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.

Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.

¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.

Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.

Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.

Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...

Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?

Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.

Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.

Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.

V

- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.

- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...

Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.

- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.

Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.

- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.

- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.

- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.

- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?

- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.

- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.

- No sé si es tan así che -dijo Luna-.

Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.

No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:

- ¿Vas a ir con ella al casamiento?

- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.

Colores

viernes, 25 de abril de 2008

Allen: Amarilla, Naranja...

Zunny: No.

Allen: Marrón, Púrpura, Bermellón.

Zunny: No.

Allen: Cyan, Magenta, Verde... ¡Fucsiaaaaaaaaa!

Zunny: Que no. Los únicos colores que son nombres propios femeninos son Celeste, Violeta, Rosa y Blanca. Que cabeza dura que sos.

A veces Zunny se pone canuta, aunque no lo crean. Estas cosas pasan cuando:

a. hacemos lo que hacemos siempre
b. nos agarra el síndrome de abstinencia
c. simplemente nos pusimos a debatir sobre colores y nombres
d. tuvimos una conversación que nos pareció demasiado coherente y tuvimos que desestructurar.

Según dice ella, hay una combinación entre a c y d, aunque la tesis de c no está nada mal. Yo por mi parte, adhiero más a la d, pero todas las opciones me parecen plausibles, no verosímiles. Veníamos charlando demasiado en serio, esto así no va.

Allen: Colorado, azul.

Zunny: Que noooooo. Servime más plis.

Tiene que haber otro. Bueno, ahora ven, esto puede pasarnos cualquier día de la semana, incluso un Osvaldo en el que decidimos tomarnos toda la cerveza del local. No le hagan caso a mi coherencia, que anda re sobria por ahí, y no se da cuenta que al fin y al cabo estamos todos en la misma.

Allen: Si Oliver estuviera acá, ya hubiera desenredado este asunto de los nombres y los colores.

Zunny: No hay nada que desenredar. No me llevés la contra por favor.

Está re canuta esta piba che.

Pre nup

miércoles, 23 de abril de 2008

Básicamente:

Dani: A veces lo pienso, y sí, me pone medio nervioso esto del casamiento, todo ese compromiso. No porque yo sea ningún playboy, ustedes ya me conocen. Para ella es tan importante. Cuando le dije que se viniera a vivir conmigo ella me dijo que sin iglesia no. Pucha, ahora hace cuatro años que estamos y me toca el altar.

Val: La boda perfecta. Luego luna de miel, que lindo. Me alegraste mucho con esto.

Oliver: Che, me siento re fuera de tono con tanta perorata. Algún día tendré que crecer.

Allen: Brindo por nuestra difonía en todo este coro de casados y gente con hijos. Aquí estamos, todavía haciendo papelones.

Oliver: Bueno, uno quisiera sentar cabeza a esta altura de la vida, a mí medio me viene picando.
Dani: Los quiero ver ahí eh. Allen, Zunny, no se manden cagadas, no quiero tener que pagar ningún destrozo. Oliver, vos tenés que controlar a tu equipo. Valery, espero no llames la atención de toda la platea masculina.

Allen: No se preocupe capitán, nos portaremos de maravillas. Mentira.

Zunny: Podemos formar un grupo de autoayuda. Se nos casa Daniel y nosotros nos ponemos suceptibles. No lo tomes a mal, no sos vos, somos nosotros, medio desastrozos.

Dani: Tampoco se crean que mi mundo es perfecto. Ya lo dije, esto tiene sus inseguridades, sus riesgos.

Allen: Riesgos Dani, la verdad es que me pareces un tipo de adulto, cuando sea grande quiero ser como vos pero menos serio.

Dani: Sos un tipo bastante serio. Yo soy correcto, que es otra cosa.

Zunny: No da que te digan serio, ubicalo. Este se casa y ya se cree que puede designar quien es serio y quien no. Andá, Dani, ahora te vamos a descontrolar todo el salón eh.

Val: Es la única ocasión en la que me gusta ir a la iglesia. Vas a estar re lindo vestido de novio, yo ni sé que ponerme todavía.

Maldita sea, ni tenía en mente lo de la iglesia, solo pensamos en la party. Se nos viene la fecha, Dani anda como loco y a mí me pasa eso. Todos crecen menos yo che, debe ser un impedimento congénito, aunque no veo que mis viejos lo sufrieran. Despedida de soltero, esperemos no terminar mal. Aunque somos todos re macanudos, nunca desenfrenamos. Eso, somos demasiado buenos che.

Dani: Y no quiero ver a nadie solo eh, puse una regla: todos vienen de a dos. Al menos traigansé una fija o lo que sea, pero vengan con acompañante.

Yo no tardé en pensar con quién salir del paso. Oliver va a tener que venir con Alicia, no lo queda otra, se va a portar pinturita pinturita. Con Valeria no da, simplemente, además de que seguro tiene un plan. Ni idea si va Miguel encima.

Val: Bueno, ya tengo otra excusa para buscar candidato. Creon que viene mi amorío de verano para Capital, así que le digo que se reserve la fecha. Sabés que voy a estar todo el día arreglándome el vestido. Ay, tu futura debe estar que camina por las paredes, no es para menos. Vos tranquilo Daniel, que ustedes son una re pareja.

Zunny: Igual, onda si vamos con un amigo podemos ficharnos a cualquiera de tus primos o amigos, etcétera. Digo, no me cortés las alas.

Después Zunny me dijo por lo bajo que invite a Carla y que no le tenga ninguna lástima, algo así como "llevatela atrás en plena fiesta y hacele un servicio integral". Estuvo educada al menos, pues no lo dijo en voz alta.

Dani: Yo simplemente quiero que nadie quede solo.

Lo que me imagino es que en algún momento de la fiesta Zunny va a hacer alguna de las suyas. O al menos espero sacarle una frase brillante, algo.

Allen: Nadie andará solo, no te preocupes. Igual en estas ocasiones siempre hay algunos que se quedan al costado de la pista o que no se prenden en el carnabal carioca. Zunny y yo descontrolamos, no te preocupes. Por favor, asegurate que la cerveza sea verde, es muy importante para mi humor. Yo te ayudo con el catering, no tengo drama, superviso.

Dani: Uhh, no saben el servicio que contrataron mis viejos y mis suegros. Sale un fangote, pero van a comer de puta madre todos.

Allen: Que así sea. La comida es re importante para nosotros. El comer puede ser muy divertido.

Val: Allen, gordo de alma vos siempre eh. Preocupado por el morfi y la cerveza. Por favor, musicalizame bien la noche Dani, no quiero escuchar Metallica que no tiene nada de romántico.

Brindamos por Daniel, que es un tremendo tipo, recontra centrado. Decir que es medio rígido en algunas cosas, sino él también podría tomar el papel de mi coherencia en ocasiones. Además le asigné el rol a Luna ya. Con Zunny nos miramos prometiéndonos el uno al otro que nos ibamos a divertir. Fue lo que dijo Oliver, eso que nos viene pegando desde hace un rato ya: nos sentimos un poco retrasados.

Nos ponemos más viejos, pero no crecemos una mierda. Tengo esa sensación de que un día cualquiera a Zunny se le da por madurar y entonces me quedo yo solo.

Dani: Vamos eh, que soy el primero que se casa pero seguro se vienen ustedes luego -Oliver miró el techo-.

Pero de la gente grande que conozco, Dani es de los más copados.

La improvisación en la vida y en el arte

martes, 22 de abril de 2008

Aunque no sé un pomo, sigamos con lo del teatro. Recuerdo que una gran discidencia que me llevó a dejar una clase fue sobre la teoría de Morris, sobre la instrumentación de lo teatral.

Breve repaso: el pintor tiene su pincel por instrumento, el escultor su cincel y por cualquier artefacto musical puede optar un músico para valerse de tal. El actor, al igual que el bailarín, tiene por instrumento... a su cuerpo mismo.

Luna me dice que me tomo las cosas demasiado personales, pero bueh, me da bronca que semejante pelotudo haya venido con esta gran imbecilidad. A ver si nos entendemos, el cuerpo SIEMPRE está en juego. La mano del pintor sostiene el pincel, y de su pericia depende su estilo, su perfección, su aura. Me molesta que en el ámbito del arte se siga pensando semejante pelotudes.

Otra: Lo dimensional de las artes. La pintura es espacial, la música es temporal. Otra boludez, pues ambas dimensiones no pueden tratarse por separado.

Luna: Yo no sé ustedes, pero a mí me parece que a esta altura este tipo solo busca razones para quejarse y ya.

Verán, volví rabieta no de la clase, sino de que me topé con Grosso (profe de teatro que defiende toda esta salamería) en los pasillos del San Martín y me agarró el arranque de despotricarme contra todas estas tremendas pelotudeces.

Luna: No justifique su queja, solo quéjese...

Osvaldo Peluffo lo dijo, el cuerpo nunca miente. Son esas las confesiones brillantes que me interesan. También la frase "que las palabras se correspondan con las acciones". No hablo de la vida, pero sí de las artes escénicas.

Además, otra que me interesa: esto del método Stanislavsky (memoria emotiva) es otra forrada. Uno debe ponerse en situación, no hacer como que se le murió la vieja cada vez que tiene que hacer una escena dramática con llanto. Sino nos quedamos con lo artificial. Se supone que tenemos que ponernos-en-situación, no disociar.

Otra de Peluffo: Lograr que el cuerpo mienta. Si seguimos a Stanislavsky lo que tratamos de hacer es mentirle al cuerpo, pero lo que realmente tenemos que hacer es mentirle a la audiencia. Si estamos evocando la muerte de la madre todo el tiempo no logramos mentir, nos inducimos a un dislate emotivo que no nos juega a favor. Peor: el día que se muere nuestra madre no podemos llorar...

Bueno, dejo de lado a los pelotudos de Stanislavsky y Morris para establecer al menos la idea que sigo yo: investigación, ante todo. ¿Cuando fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Me interesan las herramientas, en tanto me sirvan para la investigación y para seguir ahondando en esto que llamamos cuerpo, que somos nosotros, que no tiene de forma separada un alma y una mente.

Lo bueno es no estar en completo control de nosotros mismos. El cuerpo siempre nos pone en juego, y no solo en el arte, sino en todo lo cotidiano que nos rodea. En particular, creo que el teatro ahonda en las relaciones humanas de una manera microscópica y es eso lo curioso.

Luna: El razonamiento fue el siguiente: ¿Haría teatro? No, de ninguna manera, definitivamente no es lo mío. Entonces habiendo establecido eso, fue, se anotó y comenzó. Ahora cada vez que le dicen algo que no le cierra con M-Ponty se pone de la nuca.

Un amigo se ríe de que uso siempre la misma palabra: lúdico. Esto no es más que un juego.