Fue una sorpresa el hecho de que justo ella lo dijera. Ella no era de ahondar demasiado en explicaciones, y más de una vez la escuché caer en multiples contradicciones incluidas en una misma oración. Pero sí, justo ella fue la que dio en el clavo:
Meri: No sos racionalista, justamente ya dejaste de ser eso. Sos analítico, que es otra cosa.
La palabra me calza justo, como si por fin hubiera encontrado la combinación de vocablos que no me resulta ni muy olgada ni me apreta el cuello.
Pero lo motivos siempre fueron para el mismo lado. Desde Luna acusándome de continuar siendi un racionalista que sólo le cambió el nombre a las cosas...
Luna: Que hayas dejado de decir "calculo que" para decir "me imagino que" no cambia nada. Usas palabras diferentes para esa cirugía continua.
... O alguien que alega:
Zunny: Al fin de cuentas, mucho de lo que te escucho decir son hipótesis, Allen, una serie de mapas conceptuales que dibujaste vaya a saber en qué parte de tu neurosis.
A fin de cuentas, el hecho de que Meri haya encontrado la nomenclatura más precisa solo revive la discusión. De hecho, confirma todo lo hasta aquí dicho esa ludidez ridícula que creía adquirir.
Allen: Analítico. Exactamente... la palabra me cabe justo.
Dos cosas: La primera, es que ese "exactamente" que dije es síntoma de ese "analítico" que soy. Por otro lado, como las cosas no son blancas sin ser negras, no me cuesta demasiado encontrar disparos en sentido contrario.
Orlando: Hay momentos en los que Allen está pacífico, dócil. Otras oportunidades, hizo quilombos, justo cuando nadie sospechaba de él. Sabrán a esta altura que este personaje es al menos dispar. No digo una bomda de tiempo, pero sí dispar.
Felipe: Cada vez comprendo menos lo que dice. Recibo mensajes fuera de contexto a mitad de la noche, y cada vez me cuesta entenderle más los mails...
Val: Vos sos un improvisado, no seguís un patrón estándar. Por eso me caes bien, porque sabés inventar. Además sos como yo, inquieto y...
¿Inventar? Vamos, no nos engañemos. La serie de montajes expuestos a la fecha han requerido del cálculo, de un carácter metódico.
Luna: Es cierto eso, siempre eras el que pensaba en todo. Pero en nuestra sociedad la partición estuvo clara, pues yo fui el Superyo y vos el Ello.
El ello, claro. Lo que pasa es que, a esta altura, me he dado cuenta de que la racionalidad es maquiavélica y no tiene un sentido en sí misma. Así es, no lo tiene. No lo tiene porque uno no hace cálculos por el placer de hacerlos, sino para llegar a esa parte de la vida que nos satisface. Yo diré que se trata del juego, aunque acepto las más variadas explicaciones.
Usualmente se nos plantea la vida como mero cálculo, grillas y paralelos que se entrecruzan. Lo inexplicable de la razón es que se haya vuelto tan reina, que seamos tan razonables como nos permita nuestra billetera.
Zunny: Al menos algunas cosas entendes.
Luna: Somos pequeños en este universo. ¿Es eso lo que te aterroriza? No es para tanto, deberías dejarlo. Sé que venís medio afectado, quizás te venga mejor re pensar las cosas. No hace falta tanto dinero, tampoco la vida en un Rolls Royce. Y ya lo has intentado con lenitivos y analgésicos... pero todo sigue teniendo ese sabor tan..
Val: Estaba pensando en postularme para la vacante. Me vendría bien, me aburro ya haciendo lo mismo siempre. Además, no estaría nada mal un dinero extra y parece que el cliente está chocho. Vos también podrías, tenés potencial y sos muy inteligente.
¿Meterme aún más en la industria? ¿Más?
Orlando: No problematices tanto el tema. Ok, todos tenemos algo de racionales y algo de impulsivos. También trabajamos como parte de esta gran máquina. Let it go...
Si, se me ocurrió eso. Dejar ir todo esto. Pero no me sale, juro que no me sale. En seguida me desprendo en otro análisis que elevo a lo irracional.
Rolls Royce Engine
Mourning glory
Lo extraño fue que Allen no llamara ese domingo para juntarnos a almorzar. Hacía unos meses que le habíamos tomado el gustito a eso de vernos desde temprano y pasar el día juntos. Bah, temprano era el mediodía, ¿no?. Él estaba cursando su último año, yo intentaba continuar con mis estudios, pero necesito salir a respirar el día, vio.
Luna: Costó trabajo, pero la comunicación entre Jules y Allen fue aceitándose gracias al trabajo de la dupla.
Yo esperaba eso: parque, picnic, solcito, pachorra. No pedía mucho, sobre todo para un domingo que de pronto fue lunes... Pero recién a la una me llegó el llamado y tuve que salir corriendo porque Allen se deshacía en insultos. No sé por qué lo maneja así, pues usualmente ante la pérdida de un ser querido uno llora o se deprime... Pero allí estaba él, difícil de socializar.
Luna: Tratá de aflojarlo vos, que te escucha más que a mí.
Efectivamente, Julieta llegó como un relámpago. Creo que no me dijo nada, sólo me abrazó fuerte un buen rato, se quedó conmigo, no quería dejarme entre todos esos familiares que no conozco. Y hay cosas que no entiendo. No entiendo por qué es necesario utilizar ahora mismo toda la artillería familiar, no entiendo por qué los efectivos apellidados Jana deben concentrarse ante semejante espectáculo, tampoco tengo la paciencia para encontrarme con toda una manga de pelotudos.
Allen: Sinceramente, sólo me importa que estés vos.
July: Acá estoy. Hey, tanto te cuesta ser amable a vos ahora. Te entiendo, dejalos.
Luna: Si no te pregunto ni me entero, sos eh... No podés ser tan poco comunicativo.
El Lunismo fue llamado gentilmente a silencio por el Julismo, ya que el Allenismo pensaba levantarse en armas. Por suerte para los pactos de paz entre las tres facciones, la diplomacia desplegada por el discurso Julietista fue eficaz.
La firma de Juan Domingo Perón se luce en ese diploma que ahora conserva Allen. Fue la única posesión que conservaba la abuela Jana de su difunto esposo. Yo creo que Allen optó por no meterse en la repartija familiar, de por sí aspera por la cuestión del departamento, del que hasta el día de hoy se habla.
Allen: Es que esto tiene el valor de curiosidad, Jules. Del resto de las cosas, al menos una buena parte la conservará mi madre.
Greta me agradeció haber acompañado a Allen, porque se hace el duro pero me necesita y bueno. Él me acompañó a mí cuando pasó lo de Mili. Ambos salimos corriendo cuando al otro le pasa una catástrofe.
Luna: La relación entre los dos personajes parecía afianzarse en este tipo de momentos. A ambos los dominaba esa efervecencia de estar presentes. Creo que ambos estaban muy de acuerdo en cómo manejar su contrato de exclusividad en tales situaciones.
Allen decía por esa época que esto de los velorios se había vuelto crónico y que las madrugadas de fin de semana en el cementerio eran lluviosas sí o sí. Nos metimos en una pequeña peleita porque yo no quería que maneje al entierro, no logré convencerlo. Orlando, Felipe y Bob concurrieron luego, avisados por Luna.
Soy inexperta para las cuestiones de religión, pues si soy creyente, no soy practicante. Jana en ese sentido es peor, pues directamente cuando el cura empezó su... ¿relato?, se levantó y se dio media vuelta. Yo no quería levantarme, pero tuve que seguirlo, sabía que si no lo seguía se me enojaría.
Allen: Está mal que eso sea tan verdad, no es culpa tuya.
Allen fue a trabajar, fue a cursar, etcéteras. La vez anterior había hecho exactamente lo mismo, seguir como si no hubiera pasado nada cuando en realidad esa versión era insostenible. Él dice que lo ayuda a no pensar. En su momento, yo le dije que él necesitaba respirar más, que era lo mismo que él me había dicho cuando algo parecido me había pasado a mí.
La noche anterior había estado mirando el diploma, se lo mostré a Oliver. Nada que pensar más que sobre opiniones políticas, verán.
El Lunismo se quejó otra vez de que no le avisé. Se enteró días tarde.
Esta vez fue un sábado por la mañana, fue un año y pico más tarde. Fue mi viejo al teléfono que me dijo "tu abuelo está mal", fui yo que estaba tan pasado que colgué sin prestar atención y continué con mi dormir. También se hicieron las 12:30, se hicieron los llamados pertinentes, obtuve otra pelea familiar y me encontré ese domingo en el cementerio.
Publicado por T. en 13:32 0 comentarios
El arte de meterse en problemas
Luna: Es raro que no hayas traído cerveza, vos que sos tan fana.
Allen: Me encuentro involucrado en otro período de rehabilitación, querida coherencia. Esa rehabilitación autoimpuesta, que se supone depurará algo aunque nunca estoy demasiado al tanto de qué. Ya escuché quejas, claro.
Felipe: ¿Eh? Sos un flojeras.
Orlando: Te veré volver...
Oliver: Vos sí que sos raro a veces.
Hace mil que no toco el timbre de mi amiga Luna, pero hay costumbres que nunca cambian, como esos cinco minutos por reloj que debo esperar para que no baje Luna a abrirme, sino que aparezca la hermana y me salude sonriente. No sé pero parece que realmente la chica me quisiera.
Luna: ¡Que linda camisa! Bonito, te viniste re bien. Parece que el laburo te está aburguesando. Notamos a un Jana un poco más prolijo que lo habitual. Yo pensé que sólo te vería bien vestido en los casamientos y esas cosas.
No era para tanto, pero a ella le gusta exagerar y hablar de que uno se va a casar y bla. Debo decir, para mi propia sorpresa, que me sentí cómodo en una camisa de manga corta, requisito para la reunión con un cliente en la maldita oficina.
Luna: Lisa tenía en el messenger "gracias por el regalo, seas quien seas". Inmediatamente me cayeron una tonelada de recuerdos y papel picado. ¿Puede ser que hayas estado haciendo deliverys?
Sólo para sonreir un rato lo pienso como un toque artístico. Sí, ya sé, llamarlo arte es demasiado pretencioso.
La oportunidad fue perfecta, porque a Lisa se le habia dado por festejar el cumple. En principio Allen refunfuñó por no estar invitado, pero quince segundos después estuvo de acuerdo. Y otros quince segundos pasaron para que produjera todo esto de plantarle el regalo a la cumpleañera.
Allen: Trabajo en equipo, señorita Ludmila. Es la ocasión, necesito nervios de hierro, sigilocidad, sobre todo que me cubra. No necesitamos publicidad, no hacemos esto por el reconocimiento ni por que nos den las gracias. Al estar involucrándose en esta iniciativa, sabrá usted...
Ludi: ... que no debo decirle nada a nadie. Entendido capitán Jana.
Allen es bastante reservado con respecto a esto. Además del regalo principal que no pienso deschabar aquí, debía agregar a su biblioteca un libro de Richard Bach titulado Ilusiones.
Allen: Creo que es perfecto para ella. Después de eso, considerá tu parte del trabajo hecha, y podés desligarte de esto completamente. Yo me encargaré de que a Lisa lleguen las instrucciones pertinentes.
Después me enteré de que las instrucciones estaban plantadas en el libro, que la regalada recién vio al cuarto día de plantado.
Sería genial seguir laburando con Zunny y Dani, sin tener al imbécil del jefe around. Dani que maneje cuentas, que es el más centrado. Nosotros tres somos creatividad y desarrollo, aunque nos deberíamos llevar a alguien de programación.
De eso se ocupaba Miguel, pero ya creo que no tenemos chance de traerlo.
Oliver: Pero a lo que voy, es que tal como con lo de los regalos, necesitamos ese espacio de mayor libertad, ¿no te parece? Además que rajarnos en masa sería una gran patada a la gerencia. Yo sé que te gusta la idea Allen, sé que estás conmigo.
No negaré que cuando me dijo lo de la patada en el culo a Ernesto Celian, la idea me pareció sexy. Este tipo de cosas nos surgen cuando nos cruzamos a cervecear, y resulta que tenemos grandes ideas.
Allen: Aún así, te aclaro que el proyecto es más un hobbie, de hecho no me da lucro económicamente, sino sólo déficit. Cada vez esto de seguir las reglas me gusta menos. Zunny seguro se prende para cualquier cosa que sea desacatar órdenes. Dani... A él habría que presentarle algo más serio.
Pero igual, son todas charlas de cerveza, como cuando decimos con Oliver que queremos poner un bar que se llame "El Contrahegemónico"
Allen: Supongamos que Lisa se entera. Digo, en una de esas hasta estoy en su lista de sospechosos. ¿Otra vez problemas?
Luna: Creería que no. Quizás se sorprendería, no sé si entendería. Pero no la noté enojada. No se va a enterar, de todas formas.
Allen: Igual no me importa. Prefiero meterme en problemas de esta forma, tienen otro gusto, no como los problemas de la ofi o los malos entendidos diarios. Ese elemento ridículo es el condimento ideal.
Hable de esto con mi coherencia, ya que es más lúcida que yo y sabe más eso de ser rebuscada para inventar colores. Luna se banca menos las oficinas que yo, que al menos sigo intentando domesticarme.
Actualmente hay una falta lúdica. Siento que estoy perdiendo ese arte de meterme en problemas, esa forma tan estética del despelote.
Luna: Me molesta todo eso tan estructurado. Prefiero eso que nos mandabamos a hacer los domingos, cuando vos manejabas y yo me bajaba rápido para tirar un paquete en buzón ajeno. Ni hablar de cuando nos cruzamos a la vuelta con una de las regaladas que llegaba a casa, suerte que no nos vió.
Sep, eso pense. Suerte...
Coherencia
Otra vez... Parece que se nos volvió hábito, parece que las festividad nunca la dejamos. Llegar acá esta noche, ver este panorama, me da la sensación de que esta gente estuvo bailando desde que nací, y yo me ausenté toda mi vida hasta hoy, que acabo de llegar.
Jan: A la pelotita, alta party...
Esthershack: Pero pará, devolveme eso. ¿Quién carajo es ella?
No sé de qué estaba hablando. Lo más probable es que jamás lo sepa, pero ya se había munido de su favorito Smirnoff con Speed.
Jan: Bueno, vamos a bucear entre la masa corazón. Seguro que acá vas a sufrir carencia de verdes.
Luna arribó, y fue casi como si intentara arribar mi coherencia. Me vengo llevando joyita con mi coherencia, precisamente. Al fin y al cabo, mi coherencia me haría falta, por una serie de cosas que pasaré a relatar.
Orlando: Mirá que está Laura.
Laura y claro claro. Esto me retrotrae a la otra vez... Sin darme cuenta me estaba tomando la mandibula, con cara de malos recuerdos.
Jan: ¿Por qué esa cara?
Fue luego que esperando en el baño se me adelantó Esthershack, me ganó de mano. El tiempo transcurría y yo esperaba que este se dignara a salir. Nada. Estaba intentando decidirme si habían pasado cinco o cuarenta minutos, cuando... salieron dos mujeres. Entonces desprendí una serie de hipótesis al dedillo:
1. Felipe tenía la capacidad de transformarse en dos mujeres. Esta explicación en un principio me pareció la más apropiada, pues aún no dudaba de mis sentidos.
2. Se trataba de un baño con dos entradas, y Esthershack había salido por otra puerta. Esta versión se cayó cuando ingresé al facility y comprobé que la puerta era únicamente por donde acababa de ingresar.
3. Mezclar cerveza con destornillador y el resto de la química produce lapsus.
Day: ¿Ahora no saludás?
Allen: Perdón, pero es que no sabía si eras vos. Y si fueras vos, no sabía si venías a insultarme de frente o a reirteme en la cara.
Day: Por favor, no te vuelvas un pelotudo otra vez.
No entiendo. ¿Para qué me viene a hablar a mí si sabe que estoy hecho un desastre?
Luna: Quizás quiere hablarte en serio.
Allen: En serio seguro, pero no tengo ganas de escucharle reproches de por qué soy quien soy y qué hago con este vaso otra vez lleno en la mano.
Jan: Che, perdí a Orlando...
Allen: Seguro no quiere que lo encuentres. Debe andar en algo...
Luna: Mantenete correcto. Sabés que cuando te digo las cosas que te digo no estoy del todo equivocada.
Allen: Se colapsa todo así.
Day: ¿Tanto sufrís cuando me ves? Detesto saber que soy la causa de ese gesto.
No, no. Es toda la situación. Hola ¿que tal? ¿Por qué está el piso en el techo? Ah, mi coherencia podría haberse quedado y ya. También podría haberse quedado Jan entonces, porque...
Bob: Si estabas pensando en Jan, era el momento justo. Creo que deberías darle más bola, viste, no les gusta que las dejes ahí.
Porque Day no se dio cuenta, y a raiz de eso yo no me di cuenta. No me di cuenta de que estoy frente a Daiana y Jan no está por acá y no me interesa dónde anda. Después ella me dirá que lo mío es una estupidez, que no le demuestro nada. Tendrá razón en las dos cosas, en lo de la estupidez y lo de la nada.
También ocurrirá el episodio ya relatado, ese hola cómo andás y que tal con Day. El cuarto de la noche si me pongo a pensar. Entonces mi coherencia señaló:
Luna: No te preocupes, Jan es muy resuelta. Seguro que le explicás y ya.
Seguro que le explico y ya, pero es difícil explicarmelo a mí.
Hey Allen, solo quiero saber cómo andás. Yo acá estoy, me vine acá, casi sola. Lo traje a Bob, nada más. Seguro que venías, no me parece mal que estés acá. Pensé en... Si te resulto tan desagradable me voy, pero alguien me dijo eso de que a veces uno tiene q ir y bancarse la pelea, bancarse los tortazos cuando realmente quiere algo.
Está bien, tenemos eso de Allen & Day que fuimos. Estoy acá, parada frente a vos, y te portás así...
Entonces Allen comenzó a portarse así: como ese pelotudo que no quiere la cosa, artista de la imbecilidad aplicada a lo simple. Ah, pero no se le ocurría irse y Jan no sabía dónde andaba, comenzaba a taladrarse la cabeza con eso de que no podía dejar pasar el evento así nomás, que si Day le significaba más que Jan entonces no podía seguir con la segunda.
Allen: Puta, mañana va a ser una mierda.
Yo me desperté a las diez, con solo dos horas de sueño, pero me quedé acostado hasta las doce. La visita dominical a mi vieja sería en estado patético. Seguro ella me preguntó "¿Qué contás?" y yo le dije que nada. Porque no había pasado nada, ¿qué va a pasar? ¿Jan? Seguramente no pasó ella, creeme.
Luna: Por el poder que me ha sido otorgado en papel de tu coherencia, te diré que te sientes y te tranquilices. Y que no vuelvas a fumar lo que te de Felipe y menos a manejar después de eso.
Orlando: Dicen que estuviste perdido un rato, buceando entre hojas ya escritas de la historia. Jana, dijimos no más penas ni olvidos.
Felipe: No me gusta mucho leer. Imaginate que menos releer. Yo voy a levantar una queja ante este modus operandi.
Entonces empecé a decir que tenía que hablar con Jan. Orlando inmediatamente se dio cuenta de que se trataba del epílogo, a lo que me criticó diciendo que no está mal tener una fija. Feli asentía, pero mi decisión era totalitarista como siempre.
Luna: Sos muy rígido. Es parte de tu encanto, me imagino. O quizás no, pero te hacés demasiado problema. Me gustaría que si me nombrás como tu coherencia, me dieras al menos poderes de consejería y me escuches lo que te digo al menos.
Yo les juro que he intentado con aspirinas o reduciendo la dosis de cafeina. Incluso con un fin de semana lindo y calmadito. Pero me han dejado aquí. Y sigue sin funcionar esto...
Secuelas
(Fue en las playas de Barra Da Lagoa, hace un año, que se me cayó esta idea... I still sing along)
Fue entre miles de gritos que me escapé
Una noche de copas, charlando con Flaubert
Doblando las esquinas sentí mi funeral
Nunca fuiste tan cruel… Nunca fuiste tan cruel…
Ella se vende al mejor impostor
Cae sola y rota ante el conservador
Ansiosos venden sus narcóticos
Los prefieren antes de que te vea a vos
Quizás falle mi memoria…
-- Mis cielos azules / Niegan la evidencia --
-- Mis cielos azules / Niegan la evidencia --
Y los muertos ladran en la TV
Omiten que eres del ‘83
Dictaminan que reír es mejor
Pero ya no soy un simple espectador
Quizás falle mi inocencia…
-- (chorus) --
Dime, ¿hay sinónimos de ayer?
Que no duelan tanto como tú y yo hoy…
Dime, ¿encontraste un nuevo amor?
Espero que no sea otro dictador…
-- (chorus) --
Publicado por T. en 17:29 0 comentarios
Etiquetas: essay