Paula) No te pongas así, vamos. Estaría bueno que me hables un poco. Perdón que no te pregunté antes, bueno. ¿Me vas a tratar así hasta cuando?
Allen) Son irrelevancias mujer, nada que deba ser dicho al menos por ahora. Se me ocurren algunas historias para contarte, pero ninguna lo suficientemente relevante ahora como para que le dediques tu atención.
Paula) Cabeza dura que sos. ¿Sabés qué? Creo que en algún punto a vos y a mí nos pasa lo mismo, nos aburrimos de ese no sabemos qué. Yo al menos te cuento qué me pasa, sabés que me interesa. Ambos sabemos lo que es la falta de sabor del mundo. ¿Me dirías como es para vos?
Allen) Mmmm... si tengo que arriesgar, es un sabor metálico. Luego le siguen un par de sensaciones acuáticas, pero básicamente se trata de algo ferroso. Ya sé, vos pensás en la coraza. Tenés razón, en parte lo digo por eso.
Paula) Tenés una mirada llamativa, ¿ya te lo habían dicho?
Allen) Sí, algunas...
Paula) Hace cuanto que no charlamos así, los dos juntos. Sería bueno que charlemos como antes. Yo te cuento, vos me contás. Es un diálogo Jana. No me gusta enterarme por mail de las cosas.
Allen) ¿Escuchaste lo que te mandé?
Paula) Me gustó, aunque no lo creas. No te tenía cantando, entonás bastante. Sólo a vos se te ocurre usar la palabra deconstrucción para un estribillo. Me gusta, deberías seguir. ¿Cuando podré verlos?
Allen) Equonim...
Paula) Triste, pero muy linda melodía. Me la imagino con un video en cámara lenta, como el de Across de universe, de Fiona.
Allen) Sos la primera a la que le muestro algo de Equonim, encima conmigo cantando. puf.
Paula) Quedo expectante para cuando toques algo. Ahora no te digo porque sé que me vas a mandar a cagar, pero cuando quieras.
Allen) Está rico esto, ¿de dónde es?
Paula) La panadería de acá a la vuelta. Tienen buenas cosas. Aver, no me vas a contar nada por lo que veo. A Zunny le contás...
Allen) Seguí, contame como es eso de que exponen tu trabajo.
Paula) Tendría que negociarte la información a vos, me parece. Ok, el tema es así...
Negociadora
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La industria
Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.
Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.
Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.
Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:
Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...
Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!
Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.
Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.
Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.
Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.
Day: A los dos nos faltaba crecer.
Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.
La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.
Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.
Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.
Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.
Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.
Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.
Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.
Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.
Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.
Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.
Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.
El tipo listo dijo:
Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.
Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.
Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.
Entonces el imbécil contestó:
Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?
Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?
Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.
Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...
Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.
Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.
Rolls Royce Engine
Fue una sorpresa el hecho de que justo ella lo dijera. Ella no era de ahondar demasiado en explicaciones, y más de una vez la escuché caer en multiples contradicciones incluidas en una misma oración. Pero sí, justo ella fue la que dio en el clavo:
Meri: No sos racionalista, justamente ya dejaste de ser eso. Sos analítico, que es otra cosa.
La palabra me calza justo, como si por fin hubiera encontrado la combinación de vocablos que no me resulta ni muy olgada ni me apreta el cuello.
Pero lo motivos siempre fueron para el mismo lado. Desde Luna acusándome de continuar siendi un racionalista que sólo le cambió el nombre a las cosas...
Luna: Que hayas dejado de decir "calculo que" para decir "me imagino que" no cambia nada. Usas palabras diferentes para esa cirugía continua.
... O alguien que alega:
Zunny: Al fin de cuentas, mucho de lo que te escucho decir son hipótesis, Allen, una serie de mapas conceptuales que dibujaste vaya a saber en qué parte de tu neurosis.
A fin de cuentas, el hecho de que Meri haya encontrado la nomenclatura más precisa solo revive la discusión. De hecho, confirma todo lo hasta aquí dicho esa ludidez ridícula que creía adquirir.
Allen: Analítico. Exactamente... la palabra me cabe justo.
Dos cosas: La primera, es que ese "exactamente" que dije es síntoma de ese "analítico" que soy. Por otro lado, como las cosas no son blancas sin ser negras, no me cuesta demasiado encontrar disparos en sentido contrario.
Orlando: Hay momentos en los que Allen está pacífico, dócil. Otras oportunidades, hizo quilombos, justo cuando nadie sospechaba de él. Sabrán a esta altura que este personaje es al menos dispar. No digo una bomda de tiempo, pero sí dispar.
Felipe: Cada vez comprendo menos lo que dice. Recibo mensajes fuera de contexto a mitad de la noche, y cada vez me cuesta entenderle más los mails...
Val: Vos sos un improvisado, no seguís un patrón estándar. Por eso me caes bien, porque sabés inventar. Además sos como yo, inquieto y...
¿Inventar? Vamos, no nos engañemos. La serie de montajes expuestos a la fecha han requerido del cálculo, de un carácter metódico.
Luna: Es cierto eso, siempre eras el que pensaba en todo. Pero en nuestra sociedad la partición estuvo clara, pues yo fui el Superyo y vos el Ello.
El ello, claro. Lo que pasa es que, a esta altura, me he dado cuenta de que la racionalidad es maquiavélica y no tiene un sentido en sí misma. Así es, no lo tiene. No lo tiene porque uno no hace cálculos por el placer de hacerlos, sino para llegar a esa parte de la vida que nos satisface. Yo diré que se trata del juego, aunque acepto las más variadas explicaciones.
Usualmente se nos plantea la vida como mero cálculo, grillas y paralelos que se entrecruzan. Lo inexplicable de la razón es que se haya vuelto tan reina, que seamos tan razonables como nos permita nuestra billetera.
Zunny: Al menos algunas cosas entendes.
Luna: Somos pequeños en este universo. ¿Es eso lo que te aterroriza? No es para tanto, deberías dejarlo. Sé que venís medio afectado, quizás te venga mejor re pensar las cosas. No hace falta tanto dinero, tampoco la vida en un Rolls Royce. Y ya lo has intentado con lenitivos y analgésicos... pero todo sigue teniendo ese sabor tan..
Val: Estaba pensando en postularme para la vacante. Me vendría bien, me aburro ya haciendo lo mismo siempre. Además, no estaría nada mal un dinero extra y parece que el cliente está chocho. Vos también podrías, tenés potencial y sos muy inteligente.
¿Meterme aún más en la industria? ¿Más?
Orlando: No problematices tanto el tema. Ok, todos tenemos algo de racionales y algo de impulsivos. También trabajamos como parte de esta gran máquina. Let it go...
Si, se me ocurrió eso. Dejar ir todo esto. Pero no me sale, juro que no me sale. En seguida me desprendo en otro análisis que elevo a lo irracional.
Mourning glory
Lo extraño fue que Allen no llamara ese domingo para juntarnos a almorzar. Hacía unos meses que le habíamos tomado el gustito a eso de vernos desde temprano y pasar el día juntos. Bah, temprano era el mediodía, ¿no?. Él estaba cursando su último año, yo intentaba continuar con mis estudios, pero necesito salir a respirar el día, vio.
Luna: Costó trabajo, pero la comunicación entre Jules y Allen fue aceitándose gracias al trabajo de la dupla.
Yo esperaba eso: parque, picnic, solcito, pachorra. No pedía mucho, sobre todo para un domingo que de pronto fue lunes... Pero recién a la una me llegó el llamado y tuve que salir corriendo porque Allen se deshacía en insultos. No sé por qué lo maneja así, pues usualmente ante la pérdida de un ser querido uno llora o se deprime... Pero allí estaba él, difícil de socializar.
Luna: Tratá de aflojarlo vos, que te escucha más que a mí.
Efectivamente, Julieta llegó como un relámpago. Creo que no me dijo nada, sólo me abrazó fuerte un buen rato, se quedó conmigo, no quería dejarme entre todos esos familiares que no conozco. Y hay cosas que no entiendo. No entiendo por qué es necesario utilizar ahora mismo toda la artillería familiar, no entiendo por qué los efectivos apellidados Jana deben concentrarse ante semejante espectáculo, tampoco tengo la paciencia para encontrarme con toda una manga de pelotudos.
Allen: Sinceramente, sólo me importa que estés vos.
July: Acá estoy. Hey, tanto te cuesta ser amable a vos ahora. Te entiendo, dejalos.
Luna: Si no te pregunto ni me entero, sos eh... No podés ser tan poco comunicativo.
El Lunismo fue llamado gentilmente a silencio por el Julismo, ya que el Allenismo pensaba levantarse en armas. Por suerte para los pactos de paz entre las tres facciones, la diplomacia desplegada por el discurso Julietista fue eficaz.
La firma de Juan Domingo Perón se luce en ese diploma que ahora conserva Allen. Fue la única posesión que conservaba la abuela Jana de su difunto esposo. Yo creo que Allen optó por no meterse en la repartija familiar, de por sí aspera por la cuestión del departamento, del que hasta el día de hoy se habla.
Allen: Es que esto tiene el valor de curiosidad, Jules. Del resto de las cosas, al menos una buena parte la conservará mi madre.
Greta me agradeció haber acompañado a Allen, porque se hace el duro pero me necesita y bueno. Él me acompañó a mí cuando pasó lo de Mili. Ambos salimos corriendo cuando al otro le pasa una catástrofe.
Luna: La relación entre los dos personajes parecía afianzarse en este tipo de momentos. A ambos los dominaba esa efervecencia de estar presentes. Creo que ambos estaban muy de acuerdo en cómo manejar su contrato de exclusividad en tales situaciones.
Allen decía por esa época que esto de los velorios se había vuelto crónico y que las madrugadas de fin de semana en el cementerio eran lluviosas sí o sí. Nos metimos en una pequeña peleita porque yo no quería que maneje al entierro, no logré convencerlo. Orlando, Felipe y Bob concurrieron luego, avisados por Luna.
Soy inexperta para las cuestiones de religión, pues si soy creyente, no soy practicante. Jana en ese sentido es peor, pues directamente cuando el cura empezó su... ¿relato?, se levantó y se dio media vuelta. Yo no quería levantarme, pero tuve que seguirlo, sabía que si no lo seguía se me enojaría.
Allen: Está mal que eso sea tan verdad, no es culpa tuya.
Allen fue a trabajar, fue a cursar, etcéteras. La vez anterior había hecho exactamente lo mismo, seguir como si no hubiera pasado nada cuando en realidad esa versión era insostenible. Él dice que lo ayuda a no pensar. En su momento, yo le dije que él necesitaba respirar más, que era lo mismo que él me había dicho cuando algo parecido me había pasado a mí.
La noche anterior había estado mirando el diploma, se lo mostré a Oliver. Nada que pensar más que sobre opiniones políticas, verán.
El Lunismo se quejó otra vez de que no le avisé. Se enteró días tarde.
Esta vez fue un sábado por la mañana, fue un año y pico más tarde. Fue mi viejo al teléfono que me dijo "tu abuelo está mal", fui yo que estaba tan pasado que colgué sin prestar atención y continué con mi dormir. También se hicieron las 12:30, se hicieron los llamados pertinentes, obtuve otra pelea familiar y me encontré ese domingo en el cementerio.
Publicado por T. en 13:32 0 comentarios
El arte de meterse en problemas
Luna: Es raro que no hayas traído cerveza, vos que sos tan fana.
Allen: Me encuentro involucrado en otro período de rehabilitación, querida coherencia. Esa rehabilitación autoimpuesta, que se supone depurará algo aunque nunca estoy demasiado al tanto de qué. Ya escuché quejas, claro.
Felipe: ¿Eh? Sos un flojeras.
Orlando: Te veré volver...
Oliver: Vos sí que sos raro a veces.
Hace mil que no toco el timbre de mi amiga Luna, pero hay costumbres que nunca cambian, como esos cinco minutos por reloj que debo esperar para que no baje Luna a abrirme, sino que aparezca la hermana y me salude sonriente. No sé pero parece que realmente la chica me quisiera.
Luna: ¡Que linda camisa! Bonito, te viniste re bien. Parece que el laburo te está aburguesando. Notamos a un Jana un poco más prolijo que lo habitual. Yo pensé que sólo te vería bien vestido en los casamientos y esas cosas.
No era para tanto, pero a ella le gusta exagerar y hablar de que uno se va a casar y bla. Debo decir, para mi propia sorpresa, que me sentí cómodo en una camisa de manga corta, requisito para la reunión con un cliente en la maldita oficina.
Luna: Lisa tenía en el messenger "gracias por el regalo, seas quien seas". Inmediatamente me cayeron una tonelada de recuerdos y papel picado. ¿Puede ser que hayas estado haciendo deliverys?
Sólo para sonreir un rato lo pienso como un toque artístico. Sí, ya sé, llamarlo arte es demasiado pretencioso.
La oportunidad fue perfecta, porque a Lisa se le habia dado por festejar el cumple. En principio Allen refunfuñó por no estar invitado, pero quince segundos después estuvo de acuerdo. Y otros quince segundos pasaron para que produjera todo esto de plantarle el regalo a la cumpleañera.
Allen: Trabajo en equipo, señorita Ludmila. Es la ocasión, necesito nervios de hierro, sigilocidad, sobre todo que me cubra. No necesitamos publicidad, no hacemos esto por el reconocimiento ni por que nos den las gracias. Al estar involucrándose en esta iniciativa, sabrá usted...
Ludi: ... que no debo decirle nada a nadie. Entendido capitán Jana.
Allen es bastante reservado con respecto a esto. Además del regalo principal que no pienso deschabar aquí, debía agregar a su biblioteca un libro de Richard Bach titulado Ilusiones.
Allen: Creo que es perfecto para ella. Después de eso, considerá tu parte del trabajo hecha, y podés desligarte de esto completamente. Yo me encargaré de que a Lisa lleguen las instrucciones pertinentes.
Después me enteré de que las instrucciones estaban plantadas en el libro, que la regalada recién vio al cuarto día de plantado.
Sería genial seguir laburando con Zunny y Dani, sin tener al imbécil del jefe around. Dani que maneje cuentas, que es el más centrado. Nosotros tres somos creatividad y desarrollo, aunque nos deberíamos llevar a alguien de programación.
De eso se ocupaba Miguel, pero ya creo que no tenemos chance de traerlo.
Oliver: Pero a lo que voy, es que tal como con lo de los regalos, necesitamos ese espacio de mayor libertad, ¿no te parece? Además que rajarnos en masa sería una gran patada a la gerencia. Yo sé que te gusta la idea Allen, sé que estás conmigo.
No negaré que cuando me dijo lo de la patada en el culo a Ernesto Celian, la idea me pareció sexy. Este tipo de cosas nos surgen cuando nos cruzamos a cervecear, y resulta que tenemos grandes ideas.
Allen: Aún así, te aclaro que el proyecto es más un hobbie, de hecho no me da lucro económicamente, sino sólo déficit. Cada vez esto de seguir las reglas me gusta menos. Zunny seguro se prende para cualquier cosa que sea desacatar órdenes. Dani... A él habría que presentarle algo más serio.
Pero igual, son todas charlas de cerveza, como cuando decimos con Oliver que queremos poner un bar que se llame "El Contrahegemónico"
Allen: Supongamos que Lisa se entera. Digo, en una de esas hasta estoy en su lista de sospechosos. ¿Otra vez problemas?
Luna: Creería que no. Quizás se sorprendería, no sé si entendería. Pero no la noté enojada. No se va a enterar, de todas formas.
Allen: Igual no me importa. Prefiero meterme en problemas de esta forma, tienen otro gusto, no como los problemas de la ofi o los malos entendidos diarios. Ese elemento ridículo es el condimento ideal.
Hable de esto con mi coherencia, ya que es más lúcida que yo y sabe más eso de ser rebuscada para inventar colores. Luna se banca menos las oficinas que yo, que al menos sigo intentando domesticarme.
Actualmente hay una falta lúdica. Siento que estoy perdiendo ese arte de meterme en problemas, esa forma tan estética del despelote.
Luna: Me molesta todo eso tan estructurado. Prefiero eso que nos mandabamos a hacer los domingos, cuando vos manejabas y yo me bajaba rápido para tirar un paquete en buzón ajeno. Ni hablar de cuando nos cruzamos a la vuelta con una de las regaladas que llegaba a casa, suerte que no nos vió.
Sep, eso pense. Suerte...