Evol

viernes, 5 de septiembre de 2008

Entonces yo digo que:

E-volution es un trampolín para irse a otro lugar...

quizás haciendo un par de chapoteos se llegue efectivamente a estar mejor.

Vieron.

O sea, no te podés quedar demasiado tiempo en E-vol, simplemente no da, no vale la pena.

Terminamos todos en otro lado, eso seguro.

Death Strikes

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mr. K. se habría olvidado ya de los números, o de aquella vez que se me quedó charlando con los "muchachetes" sobre el luto obligatorio durante el peronismo, al morir Evita. Según él, estaba en el cine y dieron la noticia. Y luego, no llevar el cinto rojo en el traje era pecado mortal.

Mr. K. era conocido por su afán de orden, su cupación predilecta era armar grillas presupuestarias sobre los diferentes consorcios que administraba. De chico, Allen solía trabajar para él haciendo todas las planillitas, porque el primero llevaba bien con la compu y el segundo no. Era común que Mr. K. le devolviera las cosas para que corrigiera algo, sino todo.

Mr. K. inició viaje un martes por la tarde. Siempre le gustaba andar por lugares desconocidos, como bien le recordaba a Allen que "una escapada nunca viene mal". Efectivamente, era común que todos preguntaran dónde corchos estaba Mr. K.

Alguna vez se habrán cruzado con nosotros en lugares tales como barcet de acá a la guelta. Según Orlando, el caso de Mr. K. era muy particular, pues era habitué de pedirse un whisky y luego vodka y luego hasta una Stella. Entonces no tardó en llevarse bien con Feli, que se quedaba escuchando sus historias sobre la hiper, su viaje a Budapest cuando conoció a la china o cuando se cruzó con Fangio en el baño de una estación de servicio.

Y en ese momento, Mr. K. miraba las luces que pasaban, como corría todo tan rápido. La vida pasa rápido, nene. "Lo que te da la sensación de viejo no es el tiempo que pasó, sino el tiempo que no pasó". Entonces era el momento donde Allen y Mr. K. dibagaban un poco sobre el tiempo, la existencia, donde ellos nunca se ponían de acuerdo. "La temporalidad es un progreso", decía Mr. K. Allen le debatía el término... se trataba de un proceso para él.

El portón del garage eléctrico de Av. Libertador 240 siempre necesita arreglo, pensaba Mr. K. mientras el techo corría sobre él, mientras las luces pasaban y pasaban. Ahora se las iban a tener que arreglar ellos solitos, porque él no pensaba llamar al técnico ni arreglar la fecha "lo antes posible, que así no se puede estar".

Además de las planillitas de Jana, hay que corregir a los inquilinos, decía Mr. K. Siempre se peleaban pero en joda. Una de las cosas que quedaría pendiente era que Jana siempre perdía a las cartas con Mr. K., fuera al juego que fiera. Pocker, truco o escoba de quince, siempre Mr. K. ganaba por goleada.

Entonces entraba a joder. Que mirá la biaba que te doy, entonces apostaba una cerveza, entonces le apostaba un tostado, entonces le apostaba que el espacio y el tiempo eran lineales o que el peronismo era un movimiento de derecha.

Felipe recordaba que algunas veces lo dejaba ganar a él, pero nunca a Orlando "el mequetrefe" o a Allen "el cerebrito". Los tenía carpiendo. Alguna vez los habrá dejado ilusionarse con que iban a ganar, pero a último momento les mostraba un full y todo estaba acabado. "Corrijan su juego, muchachetes", les decía.

Hablando de correcciones, otra de las actividades predilectas de Mr. K. era corregir guiones de tele. Lo llamaban, le había quedado el contacto por su amiga Eleonora, que un día le heredó sus responsabilidades guionísticas. "Un pasatiempo cualquiera", decía Mr. K., mientras se calzaba los anteojos, apoyaba sus pies sobre el escritorio y mientras se reclinaba, ojeaba el "desastre que habían mandado estos sátrapas".

Una vez les había mostrado el libreto de una, en el bar. Orlando, Feli y Allen se reían de las burradas que escribía un tal Lorenzo. "No podés ser guionista si te expresás tan mal. Además, no se les cae una idea. Siempre se separan, se vuelven a enamorar, se separan, se vuelven a enamorar... paf."

Los números no son precisos, decía, pero nos hacen jugar bastante con la imaginación. Mr. K. se ponía a armar metáforas sobre el universo, la cantidad de células en el cuerpo humano, interconexiones neuronales, o cómo el cambiarle los pañales a tu hijo derivaba la idea de que las relaciones eran "algo así como una limpiada de culo al otro de vez en cuando, porque hay veces que hay que ponerse".

Entonces lo iban llevando, rápido rápido volando casi, aunque el tipo de celeste parecía tener un día cualquiera. Mr. K., vamos, Mr. K., ¿cómo se siente? Entonces seguramente la mujer de Mr. K. les daría la noticia a los tres "muchachetes" de que su marido había sido llevado al hospital un martes por la tarde, y que allí había fallecido.

Orlando simplemente se sentó en la vereda de su casa, prendió un porro y miró al cielo. Con laguna lágrima dijo adiós. Felipe puso Pappo's blues y se sirvió un whisky. Propuso un brindis a nadie, en honor a Mr. K. Allen pateó un agujero en la puerta de su habitación y rompió el despertador con otra patada más. Luego se tiró en el puf a insultar.

Y otra vez toda esa mierda...

Querida Muerte

domingo, 31 de agosto de 2008

I
Un sol bárbaro inunda el paisaje. Eso, el paisaje de la espalda de ella, que termina entre las colinas de eso que definitivamente es desorden, que definitivamente es vida plena.

La plenitud, llegué a pensarlo, es ese momento donde uno siente que se ha depurado, que ha drenado todo eso que tiene adentro, que lleva encasillado, que...

II
De: Allen
Para: Muerte

Estimada muerte,

Sé que no se trata de malas costumbres, pues los ciclos tienen su... "orden", por así decirlo. Aún así no puedo ocultar esa tristeza a la que de alguna manera parecieras estar acostumbrándome a mí. Díría que tus visitas se vuelven crónicas, que aparecés demasiado seguido. Sé que no es mi deber pedir nada, pero al menos tuve la necesidad de escribirte sabiendo que por ahí andás, que dentro de poco toca de vuelta.

La verdad es que me gustaría que no vinieras. Que te perdieras un tiempo por ahí. No te extraño, creo que no hacés falta de momento, creo que podrías ahorrarte la visita. Repito, no es que seas una mala costumbre, reconozco el ciclo.

También sé que todo esto que escribo ahora no tiene sentido porque la verdad es que no importa un carajo, para qué me gasto.

En fin,

Allen

III
... precisamente expulsa e incluye eso que nos molestaba. Es como si dejáramos el equipaje porque al fin hemos logrado que toda la ropa que llevábamos en él nos quede bien.

Nunca fui detallista. Generalmente no me fijo en qué lleva puesta la gente y soy muy malo para percibir a las personas a primera instancia.

IV
De: Muerte
Para: Allen

Estimado Allen,

La verdad es que no me llaman para nada la atención tus palabras. No espero que entiendas, no espero que te agrade mi actividad y tampoco espero que no me resientas. Son así ustedes, no se llevan bien con semejantes fallas en su "lógica" (por otro lado, date cuenta que la palabra orden está de más).

Por mi parte, te escribo en un intento tosco de que al menos no caigas en el cliché idiota de gritar "¿por qué?" mirando para arriba o a un punto cualquiera en el vacío. Tampoco creo que valga la pena que te pongas a fracasar nuevamente en las empresas de tu existencia a las cuales estás dedicándote. Sería bueno que saques fuerza y no enfatices el melodrama de algo que a fin y al cabo es parte de la vida.

Sí, escribo "vida" porque aunque no lo creas yo entro en los labores de la misma. Pero esta es otra de las cosas que no pienso explicarte.

Sería bueno que en vez de poner tanto énfasis en los balazos y pretender esquivarlos sin éxito, los asumieras como parte de tu ser. Y yo haré lo que a mi parte toca.
Saludos cordiales,

M.

V
Creo que se trata de una incapacidad constitutiva, que me aborda continuamente. Por otro lado, si bien dije que no soy detallista, muchas veces me preocupo por lo que podemos denominar "forradas irrelevantes". Las mismas, son...

VI
De: Allen
Para: Muerte

Querida Muerte,

Sí, lo pensé. La palabra "orden" en realidad no va. Opté usarla porque decidí equivocarme otra vez y armar todo mi discurso sobre una equivocación, sí, otra vez.

Es que no se trata de resentirte. De hecho, no deseo impedir el discurrir, pero simplemente las ocurrencias me dicen que hay algo que entonces no funciona. "Funciona como debe, aunque no lo entiendas", me contestarás. Entonces ahí te mando a la mierda.

Es cierto lo que decís, que la muerte es parte de la vida. Efectivamente, considero que la verdadera vida dispone (o directamente es, si preferís ponerlo así) todas las posibilidades. Es en la vida que todo se realiza, que la existencia es tal. Me imagino que dentro de sus posibilidades la vida posee tal potencial que hasta incluye la exclusión de si misma.

Más allá de los aplausos que mereciera esta labor, creo que estirar este tipo de actividades como lo venís haciendo es cuando menos, innecesario. ¿Hacía falta tal anuncio irrefutable? Morir lentamente es una reverenda cagada.

Un abrazo,

Allen

VII
... en realidad una serie de nimiedades, de puntos fallidos en el panorama. También puedo decir que mando pifies con el pincel, que cuando el lienzo está quedando más o menos lindo, entonces...

VIII
De: Muerte
Para: Allen

Querido Allen,

Bueno, veo que algunas cosas las entendés y otras no. Como bien escribiste, la vida incluye la exclusión de sí misma. Te agrego, vinculado a lo último que pusiste, que esa vida de la que estamos hablando incluye los caminos (es decir, los desarrollos, los "vivires") que llevan a las exclusión de sí.
Quizás ahí podrías dilucidar un "orden". Pero si bien esa palabra no es tu principal equívoco, creo que si la deshechás podrás desandar lo suficiente como para entender.
Y es ahí donde veo tu equívoco: Me achacás que hago mi labor de forma "innecesaria", como si yo tuviera que ver con esa decadencia vital que lleva a la disolución, pero no te das cuenta que es la misma vida la que lleva por ese camino. Si ha tocado el anuncio de una enfermedad terminal, es labor vital y no mío el involucrado. Yo solo paso en el momento donde no hay más vida, yo solo soy la frontera.

La verdad es que me vas a ver varias veces. La verdad es que sí, si mirás a tu alrededor, me vas a encontrar indirectamente, en apariencia escondida en varios lados. ¿Vas a hacer énfasis en eso? Sé que no pasaré desapercibida, no estoy diciendo que hagas como si nada, eso sería desmerecerme a mí. Pero si elaborás un poquito más las cosas, eso te vendría bien.

Es cierto que nos veremos pronto, que ya me han anunciado. Quizás te ayude a elaborarlo todo lo que antes te dije, pero pensá que algún día nos vamos a encontrar cara a cara. Ahí recapitularás lo suficiente.
Saludos cordiales,
M.

IX
... por algún motivo mi último trazo, o el que viene, destruyen todo. Menos mal que no soy autor del paisaje de la espalda de ella.

Newsletter

jueves, 28 de agosto de 2008

I
La sobriedad en la oficina atenta contra el brainstorming y la creatividad. A saber:

II
"Las conchas de sus madres", decía Allen Jana mientras trataba de extraer alguna idea con Oliver para resolver un estúpido brief. Porque esa es la vida del trabajador, la vida del que hace algo para alguien aunque no quiera. "Es la prostitución" decía Allen, que estaría en alguno de sus ataques de rabia.

La hago breve: El jefe cayó con una idea inentregable pero con ganas de poner money extra.

Oliver: Qué baratos que somos, che.

Sí, el content manager tenía razón. Y el otro estaba pensando en html, porque "hay que pensar
en cógido, las conchas de sus madres, sino no sirve". En código, claro, pero no nos olvidemos del creativo ese que tenemos que pensó que era una buena idea "pensar un newsletter original, tanto en estética como en contenido".

Allen: Detesto a la gente que no entiende de plataformas tecnológicas. ¿Para que mierda laburan en web si a fin de cuentas no la entienden?

Zunny saludaba, se iba a la mierda. Ella no tenía nada que ver con esto. Luego se fue Carla, que en toda su obviedad saludo efusivamente a Oliver y a Jana apenas lo saludó con la mano, a tres metros de distancia.

Oliver: Noto algunas discidencias...

Allen: callate.

A ver: Hay que planear un lanzamiento, planear una estética, armar un content inventory, un schedule. Somos dos salames para eso, pero porque "ustedes trabajan rápido". Lo primero que Oliver le dijo a Jana por lo bajo fue "rápido, pero no dijo nada de que laburemos bien".

En la oficina somos dos boludos que se quedan after hour. En la oficina no queda ni el jefe. Llamó una estúpida a deshoras para preguntar por una factura y ''llame después de las diez que llega Martín, el administrativo".

Oliver: El desadministrativo, querrás decir...

Más allá de las apreciaciones de los personajes, ambos se dieron cuenta de que tenian para dos horitas tranqui. Eran las 18.30 beibi, así que a rockear. No se les caía una ideota, nada. Eran dos genios incapaces de concebir nada original, nada repetitivo. Las ideas se les escapaban, pensar esa tarde no era lo suyo.

Allen: Yo pronpongo que invitemos a Heineken a aportar ideas.

Diez minutos después los únicos dos sujetos en esa oficina estaban con siete cervezas aprontadas. La primera hora fue poner música y decir "qué groso eran los Pearl Jam, loco" o "me re cabe SoundGarden, esos chabones estaban de la nuca". Zunny estaba ausente, así que no había discidencias con eso.

Oliver: Es imposible viajar sin equipaje, pensalo. Porque aunque te vayas a la mierda, siempre llevas tu historia, tu ser, tus entrañas.

Allen: Es bueno para desestructurar. Quizás debamos pensar a dónde nos gustaría ir ahora.

En algún momento allen se trepó a uno de los boxes de las telemarketers y proclamó "Viva Foucault", mientras Oliver diseñaba alguna táctica para "que no le ande la laptop al jefe mañana. Cambiemos la IP del servidor y reconfiguremos o algo." Entonces "La sociedad de control, beibi, que nos... ups... agita en nuestra subjetividad trackeable y taggeable". Pero "Le podemos mandar el famoso curriculum del perro a Ernesto. Dale, yo quiero ser vox populi".

Supongamos: tenemos un espacio que está destinado a la productividad, a la administración, a la plusvalía, a la "prostitución, beibi" (sic), a los "pelandrunes que se quieren ganar el peso" (sic). A patir de allí fue difícil determinar:

- Quien había dibujado un pacman persiguiendo a un fantasmita con resaltador en la pared.

- Quién mando un delivery de cinco pizzas y una docena de empanadas a la casa de una ex novia que vivía por ahí.

- Quien había seteado el servidor de mails para que mande lo siguiente: "Usted es un pedazo de sorete, sépalo. Nos tiene podrido con sus quejas de argentino idiota. Gracias, Administración Federal de Ingresos Públicos. Un abrazo, eh."

- Por qué Dani tenía un wallpaper en su compu que decía en caligrafía de nene "las conchas de sus madres".

- Quien había mandado a imprimir panfletos de "La Tota Santillán vs. Indiana Jones: en busca del sopetón interplanerario".

- En qué momento preciso comenzaron a hacer de cuenta que charlaban con la gentes de la oficina como si estuviera, y decir cosas como "Ernesto, sepa que es un boludo. Pero gracias eh", "Usted, Carla, no tiene reparo en maltratar a mi compañero que tanto la estima", "La culpa es de Zunny, que siempre hace bardo en el jpg" o "Dani, decí la verdad, ¿no extrañás mirar un traste impunemente y con toda la libertad?". En fin...

Pero a trabajar en un momento Oliver y Allen se pusieron: "Son una manga a acomplejados. Mirá, la competencia siempre parece más cool. Pongamos algo orientado a la jutentud". Acto seguido Allen le mostró a Oliver algunas imágenes del banco de imaginería con gente joven sonriente con sus laptops. Y "las conchas de sus madres".

Se devatío intensivamente durante quince segundos que sería fácil promocionar los últimos lanzamientos del cliente como algo innovador y juvenil. Además, se le podía dar un tono "correcto, pero relajado. Vivo, pero sobrio". "Mirá, eso de la sobriedad no anda muy bien, pero..."

Sí, de acuerdo. Colores neutros, azul, gris, esas cosas. Allen tiró un par de photoshopeadas así al azar, y diagramó la ideota. Oliver dijo que era mejor tener cinco notas con imágenes. Porque:

Oliver: Usualmente los newsletters son más secotes, más texto. Podemos apoyarnos más en la imagen, poner titular y copetes, algunas cosita así.

Allen: Nada de imágenes animadas, boludeces no.
Un estilo joven es sonriente, es de colores llamativos, es de momentos amenos y lugares ociosos. Es de buena vida, de mirada proactiva y proyectos en cascarón. Todo eso definieron esos artífices de la nada, Allen y Oliver, Jana y Hestond. Ponele un top banner con esa imágen del salame ese con la laptop.
Allen: Y escribí en tono más juvenil, carajo. Dejá de utilizar esas fráses remate de "ahora estamos haciendo historia", sos el Neustadt de los newsletters vos.
En una de esas luego de la cantidad de cerveza no se habían acordado de que la de la limpieza había pasado y le habían dicho que limpie después. Entonces nunca más apareció.


¿Será que un espacio laboral a uno le provoca ganas de revolución? Revolución las pelotas, pero ganas de hacer quilombo seguro, ganas de "romper", de "sabotear". En fin.

Oliver: El problema es que nunca me enteré -miró detalladamente la botella- de que estabamos tomando cerveza roja.

Allen: Es que ... ponele y... un poco de ketchup en.... si claro. Las conchas de sus madres.

Cerraron la puerta con llave a las once, bajaron en ascensor, saludaron al guardia y se fueron cada uno a su casa.

Antedecentes

lunes, 25 de agosto de 2008

I

Según reza el cartel que se encuentra en el baño del Walmart:


No es una picardía ni una broma;
tampoco una aventura. Es un delito.
Quien lo comete, aunque sea por
primera vez, puede ser penado con
multas y cinco o más años de cárcel,
además de quedar con antecedentes
que lo perseguirán por el resto de su
vida.
Denunciamos a los que roban.

Entonces, ojo, teman oh ustedes.

La vida. Si, justo esa palabrita que se quedó con el último renglón para ella sola. Sí, la vida es perseguida por los antecedentes, ese al alter ego o lo que sea, que se supone que uno es.


Menos mal que me lo recuerdan cuando estoy en el baño, ese momento tan especial conmigo mismo, vieron.


Teman, que los antedecentes persiguen.

Por el resto de la vida.

Vida...

Vida...

II
A ver, nos acordamos de la vez que a Esthershack un barman le apostó que no se tomaba de un saque un... submarino alemán, escocés, o lo que fuera. Era un chop de cerveza, que adentro se le metía un whisky.

Resulta que Esthershack se lo tomó en cinco segundos.

Esthershack: Entonces el piso era fluo. Estaba bueno, como que brillaba viste....

Y digamos, sin que deba ser tomado como declaración rigurosa, que algunos meses después en el cumple del susodicho traigo a cuento la situación porque vi que tiene una de esas botellas.


Esthershack: Uhhhh no boludo, pará. Sabés lo que me costó volver a tomar whisky. Me taladro la cabeza cada vez que veo esa botella.

III
Entonces frené, como pude aparté el auto de la calle, estacioné medio chueco. Total no venía nadie, creo. El corazón me iba a mil, se me iba todo. Estaba todo ligero, no sentía el peso del cuerpo, todo volaba. Luego, años después, todo esto lo relacioné algunas charlas con Bob, en las que me indicaba...


Bob: ... Siempre menos de lo que dicen. Porque es algo jodido, te digo, es la que peor fama tiene, Allen. O sea, una cosa es por joda, pero esto ya ni siquiera da para eso.

Allen: Bueno, pará, qué te sorprendés...

Bob: Es que no pensé eso. Encima recién ahora me contás...

Allen: Bueno, sos casi doctor, yo tengo curiosidad. La wikipedia no dice todo, viste.

Bob: Mirá, este tipo de cosas te quedan grabadas, posta, se te meten en las células directamente...

Porque justito anteayer la vi así nomás, como quien no quiere la cosa, y me volvieron esas ganas tremendas, viste.


IV
Mmm, es que sabés que me parece que no me cree, loco. Me tiene por pirata nomás, y no es que le afecte, es como que renunció a los reclamos. Y te digo una, la verdad es que le quita cierto sabor a todo eso. A veces la noto desganada, pareciera que le da todo lo mismo.

Sep. En realidad, es una cagada que haya hablado con Ludmila, porque si hay una gran paranóica es ella. Bueno, está bien, un par de veces, alguna salidita furtiva, algún picoteo por izquierda, pero nada grave. Además no estabamos de novios eh.

Entonces pareciera que ahora solo sirvo para la piratería. ¿Y si te digo que me gusta en serio que me decís? ¿Te me reís? ¿No? Gracias che, copado que me entiendas. Es que la quiero. Y sí, no te voy a mentir, el otro día me colgué charlando media hora con la de Metrovías. Un amor la chica, pero... Sí, se acuerda de vos, Allen, te manda saludos.


Es que también ustedes son chambones. Se cagan de risa de todo, dicen Orlando con esta, Orlando con la otra, y claro Orlando está más difamado que Richard Nixon che. En serio, cortenlá y no fomenten esas ideas.



V
Es que ahora Miguel ya casi ni me dirige la palabra. Si, nos juntamos con los chicos, estamos él y yo, pero nada. No te conté, pero hace unos meses volvimos a estar juntos. Igual no me gustó, él se lo tomaba para la chachota, yo le decía que no me gustaba cómo franeleaba con las otras y solo atinaba a sonreirme.

Claro, se piensa que soy una reventada. Me dice, Valeria, yo ya no quiero más quilombos, pero... Vos también pensaste lo mismo cuando terminamos en un despelote, cuando te llamé al otro día estabas re caliente. Se te pasó, menos mal, me preocupé.

Entonces tuve que caer esa semana en la oficina y desde ese entonces me parece que todos me tienen como una regalada. Carla directamente me ignora y Zunny casi ni bola me daba. Sobre todo con las chicas lo notaba, con los hombres no tanto. Y Miguel es el que peor piensa de mi, para el soy directamente una...

Mmm... Él no habla de vos. Vos preguntás bastante por él, cómo anda, si está bien. Él nada, hace de cuenta como si no existieras. Bien como es él, viste. Miguel tiene esa onda pendex con los problemas, te dice que está todo bien pero ni te habla.

Simplemente es algo a lo que una lamentablemente se acostumbra...

VI
Posta, en serio. O hagan las cosas bien, o no hagan nada, que sino los antecedentes los van a perseguir...

En serio, no sean boludos.