- ¿No tomás lo suficiente ya?
- Es sólo para degustar, para disfrutar el momento.
- ¿Y si lo disfrutamos sin un botella verde? - dijo ella retirando la Heineken de la mesa.
- ¡Es fin de semana!
- Justamente, podemos estar sin me parece. Sería el verdadero intento.
- Hagamos un jueguito: yo no tomo en tooooda la semana si querés.
- Epa. Eso quiero verlo.
- ... Y vos no fumás en toda la semana.
Silencio breve.
- ¡Es injusto! - exclamó ella-. No es lo mismo, yo ya estoy acostumbrada che.
- Same rules. Estoy seguro de que perdés.
- Bueno bueno, ya que te hacés el malo, vas a ver. Perdés antes que yo seguro. Me fumo el último y arrancamos.
- Y dale, ¡yo me tomo la última y arrancamos entonces! - riéndome dije.
- ¡Pero no es lo mismo!
- Mirá Jackie-o, fumate tu último. Así y todo te gano.
A la mañana siguiente no se aguantó su café sin puchos. Gané.
hábitos
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Me verás volver
I
Me hablás y no sé exactamente cómo lográs aliviarme. Me siento mal, pero cuando vos me decís que va a estar todo bien, te creo. Tenés una forma de presentarme el balance de bueno/malo de una forma muy... no sé cómo llamarla, cálida, dulce o como quieras. Y te creo.
Si mi vieja me dice "no te preocupes, ya te va a salir algo", no le creo. Si mi mejor amiga me dice "bueno, es cuestión de tiempo, va a salir algo", no le creo. Si mi hermana me dice "no te preocupes, algo aparecerá", no puedo creerle. Ahora, vos venís y me decís "tranqui, que vas a estar bien. Vas a encontrar algo para vos y vas a estar contenta"... te creo! Te creo y me hacés sonreir.
Vos decís que sos malo reconfortando a la gente, que no sos capaz de aliviar a nadie. Y yo tengo q desmentirte, corazón. Tengo que decirte que me levantaste el ánimo siempre. Un misterio es cómo lo lográs, como aunque estés con tus "malos humores", te las arreglás.
Y me encanta cuando me traes la barra de Cadbury de yogurt de frutilla. Me hace sentir segura. Así es fácil volver.
II
- Hello - dijo ella al otro lado del teléfono-. No te quise llamar antes, a ver con qué humorcito tuyo me encontraba de mañana...
- Hola - contesté con la cabeza totalmente detonada.
- ¿Y vos que querías venir a buscar en ese estado? - dijo ella-. ¿Qué hiciste anoche?
- Salimos con Bataille y Guy, comimos el mexicano más caro del mundo, pero buenisimo. Luego creo que anduvimos por... Bangalore. Y había dos por uno.
Ella se rio. Con voz resfriada me contó del kayak y que el Wilkenny estaba como lo había dejado. Le dije que me alegraba que hubiera vuelto, aunque sé que ella prefería quedarse.
III
Recopilo un poco la información: tengo un carácter de mierda, tiendo a ser bastante inconexo con las cosas que digo y además duermo poco, lo cual acentúa todo esto.
La verdad que, tengo que decir, por más que vos digas que no tenés paciencia, soy testigo de todo lo contrario. Para mi que trabajar con chicos te armó del temple justo para que no te enojes si aún no fui al hospital. Todo esto antes de que vuelvas. je.
IV
- Sos de Buenos Aires, ¿de dónde?
El micro ya había salido, no había retorno. Volvía a la ciudad, al trabajo, maldita sea.
- De Olivos - contestó ella, mientras veía alejarse la terminal de omnibus.
- ¿Por donde anduviste? ¿Bariloche y algo más?
- El Bolsón, dos días - contestó ella mientas descubría que en la bandejita le tocaba pollo con una crema rara.
Mientras continuaba investigando su cena, su compañero de asiento la interrogaba sobre sus quehaceres cotidianos: era maestra, tenia veintinueve años, vivía en Olivos. Muchacho macanudo, pero ella no estaba de humor. Por su acento cantado, el pibe era de Córdoba.
Él le habló de que estudiaba música, guitarra. Se dedicaba a dar clases y visitaba al hermano que vive en Buenos Aires dos veces al año. Porque el hermano era abogado y estaba de feria.
- ¿Viajaste sola?
- Sí.
- Uh, de habernos conocido antes, te mostraba todo. Hace un año que vivo acá en el sur. Quizás me puedas mostrar algo de Buenos Aires.
Va a Buenos Aires dos veces al año, tiene al hermano ahí. Pero solicita un tour... ajá.
- Mmm, sí, claro, cómo no - contestó ella, con su característica bondad imposible de ser sometida, siquiera por el reinado del mal humor que tenía encima.
El cordobés se las arreglaba bastante bien para sacar tema, aunque ella creyera por momentos que los motivos de charla se habían agotado, aunque surgieran algunos silencios momentaneos.
Hubo parada en Neuquén, para estirar las piernas en medio del frío polar de las plataformas y los bondis manejados por choferes probablemente pasados de sueño. Ahí ella compró una botella de Araucana.
- Aa, esa es buenísima - le dijo él-. Es una excelente cerveza. ¿Te gustan a vos las vervezas raras? Está la Oxpron, es negra.
- Es para mi novio. Esa que decís seguro le gustaría, le encanta la cerveza Bock. A la vuelta me encuentro con él.
De ahí en más ella decidió mostrarse arisca, tanto que cuando le pidio el mail le dio de mala gana uno que no era. El muchacho también redujo el volumen de parloteo.
Dicen que ella tiene facilidad para relacionarse. Es solicitada, sin querer o buscar nada. No es extrovertida, sino algo así como Something About Mary...
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Escapar
I
Ella ensayó cuál era su reacción:
- Estaba pensando en tomarme las vacaciones de invierno...
Esperaba que la respuesta de él fuera una escenita, o algo por el estilo. Se trataba más del efecto de sus miedos que de algo que realmente él sintiera.
II
Caminaba casi a los tumbos, abrumada. La calle era puro ruido, tanto que provocaba sordera. La muchacha estaba angustiada. Repetía cosas:
- Me duele la cabeza de tanto pensar. Creo que mi cerebro va a explotar. Me quie ro ir.
Dobló la esquina, justo para encontrar a un pobre diablo sentado en la vereda. Mirándo para todos lados pero sin poder ver nada, la chica tropezó con él.
- Oh, perdón. Qué torpe soy.
- No hay problema, señorita. Uno está aquí medio de improvisado. Es una esquina, vio. Uno nunca sabe del todo que hay cuando dobla.
Se trataba de un tipo deslucido, harapiento. Estaba tocando la guitarra cuando el tropezón lo interrumpió.
- Chica, parece que alguien le ha hecho daño, que sus miedos se han complotado todos en su contra hoy.
Ella estaba parada, mirándolo. No se movía. El tiempo estaba suspendido.
- Verá, soy de la creencia que la gente hoy en día se preocupa demasiado por todo -dijo mirándola a los ojos, con una sonrisa tristona-. ¿Se siente usted mal?
Asintió con la cabeza, casi al borde del llanto, conteniéndose por temor a ser vista por los transeuntes.
- Me permito preguntarle qué la aflige, ¿será posible? - dijo el pobre mientras apoyaba la guitarra contra la pared de ladrillo.
- Todo. El mundo. Las personas. Me rodean y... siempre tengo problemas por todo. En el trabajo tuve que encerrarme en el baño a llorar...
El harapiento guitarrista miró al suelo, pues la sensación le era al menos conocida.
- Tengo miedo de que me agarre no sé qué...
- Chica, ¿hace cuánto que usted no hace algo que realmente le de disfrute? ¿Hace cuánto que usted no hace algo que le dibuje una sonrisa? Se trata en muchos casos de cosas sencillas que están al alcance de nuestra mano.
- Es fácil decirlo...
- No dije que fuera fácil torcer el timón. Pero al menos hay que comenzar a mirar hacia el lado que uno quiere girar. Aunque no se vea nítido porque hay niebla - dijo abriendo bien los ojos, con gesto de gravedad.
- ¿Y qué dice que hay que hacer?
- No hay prescripciones, pues cada uno sabrá. Yo inventé un método: tiene que encontrar alguna cosa que le de miedo hacer, y hacerla.
La chica miró al pordiosero. ¿Por qué se había quedado escuchando a semejante personaje? ¿Por qué lo que este decía sonaba tan verdadero como ingenuo?
- Usted puede seguir así como le va. O puede improvisar. Estoy seguro de que está en posición de improvisar, que puede armar algún juego a su alcance. Crisis viene del griego de "cambio", lo que no denotaba en la antiguedad algo necesariamente negativo, como lo hace hoy en día.
- Y me imagino que a usted si le fue bien, eh.
- Creamé, se lo dice un hombre ya caído en desgracia pero que reconoce cuando una muchacha linda puede ... seguir otro camino. ¡Invente! Sencillamente tiene que hacer eso que le viene rondando la cabeza todos los días. La ruptura.
La chica comenzó a alejarse, sin retirar la mirada de aquel sujeto. Él volvió a tomar la guitarra, para ensayar:
- If your heart´s an ocean, may i swim in your seas? But there´s no such thing as heaven...
Ella comenzó a caminar rápidamente
III
Él la miró. Sonrió.
- ¿Sur?
Ella asintió. Voy sola.
Él la miró. Mujer viajando sola. Ya habían hablado de eso. Él ya había viajado solo, pero ella ya había dicho que no le gustaba la idea, que no tenía ganas de hacerlo. Tenía ganas de viajar, pero nadie podía irse con ella.
Ella quería un descanso, quería desconectarse. Era más una necesidad que un lujo.
- Pues ve, siempre con cuidado y pasándola bien... -contestó él, casi como un padre.
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Bad weather
I
Justo a las once de la mañana salia mi bus para Bariloche, ese que me iba a llevarme a un lugar más despejado, para alejar la cabeza de todos las responsabilidades que el rol de profesora de secundario acarrea. La ventaja es esta: que me puedo tomar vacaciones de invierno. Y no hablar de que tengo un mes y pico de vacaciones en verano.
Pero vuelta: salía ese sábado y teníamos que levantarnos temprano. Yo me había quedado a dormir en lo de Jim, que es más cerca de retiro. Y de paso el me hacía el desayuno mientras yo me quedaba remoloneando en la cama.
Jim despertó sobresaltado. Pensé que yo me iba a despertar antes un sábado, pero no. Me ganó, estaba como loco.
- Honey, ¿qué pasó?
- Ni idea. Tengo el corazón que va a mil...
Le tomé el pulso, puse mi oído directo en su pecho. Efectivamente, tenía el corazón que trinaba, y recién se despertaba.
- Jimmy, corazón, sé que no te va a gustar lo que te voy a decir, pero por favor andá a la guardia. No es normal...
- No hace falta. A veces me pasa, no al toque se me va.
- Ah, ¿es periodico? Porfa, andá al médico.
No contestó. Ni me miró, se levantó un tanto apurado y se fue al baño. Yo miré la valija, hecha casi, porque había desperdigado todo en busca de mi cámara. Cuando volvió se acostó un poco, se notaba que hacía respiración diafragmática, profunda, a ver si le bajaba el pulso un poco.
Hubiera tenido que abrazarlo y reconfortarlo, pero en lugar de eso me saltó la parte equivocada:
- Jimmy, please, prometeme que después de que me acompañes a retiro te venís a la guardia. Estás acá nomás.
No contestó. Odio cuando no contesta. Él sabe que al resto del mundo le rompe las pelotas cuando no contesta.
- Jimmy, seguro que no es nada grave, pero vas y te hacen un electro y...
- Jackie, porfa, después voy, pero ahora dejame tranquilo. Te lo pido por favor.
Me enculé y comencé a preparar mi valija nuevamente. Preparada despreparada de a ratos y fragmentariamente en lo que me quedó del viernes. Pensé en decirle que no me acompañara a Retiro, pero seguro que ahí se armaba. Y pensé en decirle que lo llamaba cuando llegara al hostel para ver cómo le había ido. No le dije nada, total después lo hice igual.
Jim se levantó, automáticamente se vistió y fue a configurar la cafetera, además de iniciar la computadora para chequear el horario del tren. Parece más voluntarioso que yo, que soy la que se va de vacaciones.
Pasaron como quince minutos hasta que volvimos a hablarnos. Entre sorbos de café y las tostadas con mermelada de durazno, le comenté que había sacado en el mismo hostel que el año pasado.
- Es el mejor - dijo él casi sin mirarme.
Pensé que en una de esas se había enojado porque me iba.
- ¿Te molesta que me vaya?
- No. ¿Por?
- Digo, estás un poco... intratable.
- Disculpá. Es que me pongo cabezadura con la idea de ir a los doctores. La otra vez mi vieja me hizo una historieta conque tengo historial familiar y no sé qué mierda.
- Y pensá que en una de esas si vas al médico ya no le vas a dar excusas a que te moleste con eso, ¿no?
Me puse didáctica, como si le estuviera hablando a un nene. A veces lo trato como a un nene, sobre todo cuando se pone cabeza dura, que no es poco seguido. Me miró en claro proceso de enojo.
Pensé que no me quería ir así, que no nos ibamos a ver por una semana y que no tenía ganas de...
- Ok, después voy - me contestó.
Lo conozco lo suficiente como para saber que no va a ir, que me contestó cualquier cosa con tal de que pare. También sé que cuando nos tomamos el tren el diálogo entrecortado no logró licuar que estabamos enojados el uno con el otro. Pensé en quedarme, pero luego dije que no, que no era justo.
Llevaba todo mi equipaje pesado, para descargar la furia o quizás testear si le daba un paro. Se pone así de gilastro. Esperamos 45 minutos hasta que anunciaron el bus.
Por más que me dio un beso largo antes de que yo subiera al omnibus, nuestra despedida tuvo algo de... como cuando dicen que no hay q irse a dormir sin haber resuelto una pelea. ¿Y te llamo y quizás se te pasó? Me saludó desde la plataforma.
II
- ¿Cómo va? ¿Todo sorpresa? - me saludó Jorge.
Gruñí.
- Dale dale. ¿Ya se fue Jackie? Vamos, no te pongas así que en una semana está de vuelta. No seas pollerudo.
- Nada. Es que discutimos un poco antes de que se fuera.
- Bueno bueno - ingresó Debord - muchachos, tengo una salida para esta noche que pinta bastante bien.
Me pareció excelente, pero intuí que algo no cerraría.
- Tengo una fiesta por Belgrano, a la que me vienen hinchando para que vaya unas amigas.
- ¡Por fin algo potable! - estalló Bataille.
Tocaron el timbre: era Gilles. Tuve que bajar a abrirle.
- Bueno - dijo Debord cuando volví para traer al maestro de la fuga-, dado que el señor Bentham no anda de humor para hacer los tacos necesarios, pedimos pizza y ya.
Deleuze lucía particularmente encendido: había dejado a Lispector en la casa y se había apresenciado en mi casa.
- Ah, le dije a mis amigas que vengan para acá - dijo Debord-. ¿Todo bien?
Y qué mierda le iiba a decir... Ya las invitaste, caen en una hora, no no, no hay problema.
- Son buena onda, las conocí en el sur hace dos años. Nada del otro mundo, pero después vamos a la fiesta.
Me llegó un mensaje al celular, de Jackie:
"Seguro que no fuiste. El chofer del bondi está loco, puso el aire acond. Te llamo, no te enojes. Besote."
Why can´t you let it go?
- Ah bueno, cómo te tiene - dijo Bataille, que vió al menos de quién era el mensaje.
- Me parece perfecto que estés ahora sin ella un rato, así tenés tu espacio - dijo Gilles, a quien estrangularé la próxima vez que haga un comentario de tal calibre.
Me paré sin decir nada, midiéndolos a todos, para poner un disco de The Killers. Me dolía la cabeza, tenía la idea de que era por tensión.
- Vamos vamos, muchachos - celebró Debord -. ¡Esta noche será una harta noche!
Niños con Rivotril
- ¿Qué es eso? - dijo Jackie, al ver que dos chicos se pasaban algo.
Uno de los nenes lucía inquieto, decía que se sentía mal, tenía los ojos llorosos. Uno de sus compañeritos trataba de consolarlo, y le ofreció un Rivotril. Ella simplemente cubría una suplencia en primario, y se topó justo con esto. Jaqueline, acostumbrada a los alumnos de secundario, quedó pasmada.
- No, pará, dame eso - intervino-. ¿De dónde lo sacaste?
Le sacó el pastillero azul al nene que estaba ofreciendo. El niño dijo que la mamá se lo daba.
- ¿Tomaste de esto? - indagó al chico que se sentía mal.
En nene negó con la cabeza, al borde de las lágrimas, como si lo estuvieran retando. Se agachó para hablarle, mientras miraba al otro de reojo, que no entendía por qué le habían incautado sus pastillitas.
Jackie recordó sus días de maestra de primaria. Se sentía mucho más cómoda en las clases de quinto año que las de segundo grado, eso era un hecho.
- Hey, chiquitín - le dijo jackie al nene que se sentía mal - ¿Qué pachó?
Luego, esa misma tarde, le contaría a Jim:
- No entiendo qué mierda piensan los padres. Claro, el otro vio al amiguito mal y le ofrece un Rivotril. Está mal que le den eso, no tienen conciencia los nenes. Esto me pasa por aceptar una suplencia donde no me corresponde.
Puteaba tanto que Jim tuvo la sensación de estarse escuchando a sí mismo.
- A la postre, es un peligro porque en una de esas si el nene hubiera tomado le hacía algún efecto adverso.
Jackie hizo un gesto explosivo de "claaaaaro!". Horas antes de encontrarse en el living de su casa con Jimmy, que había prometido cocinar esta vez él, Jackie se encontraba en la oficina de la directora de primario, con el pastillero azul en sus manos.
- Jaqueline, sé que estás acostumbrada a manejarte con chicos adolescentes, pero esto es otra cosa. No podés quitarle al nene algo que le dieron los padres y que tiene que tomar.
- ¡Se lo saqué porque andaba ofreciendo! Y me pareció que debían saber que estas cosas andan circulando por acá. ¿La maestra de estos chicos sabe?
- Sí, sabe. Pero el tema es que si después el nene va a la madre y le dice que le sacamos el pastillero, tenemos lío nosotros. Eso está con receta seguramente, y si se lo dejan al nene es para que lo tome a la hora que le corresponde. Tu rol únicamente es que no ande convidando, en eso estamos de acuerdo.
Jackie miraba a la directora indignada. El quilombo que hacían los niños en el recreo le resultaba particularmente apabullante. Resulta que ahora ella estaba mal, que no tenía derecho a sacarle el pastillero al nene, que incluso había comprometido al colegio.
- Sencillamente cuando toque la campana, volvé al aula y devolvele al niño lo que es suyo. Y seguí con la clase, la maestra de ellos está volviendo el lunes.
- Ok. Pero es que nada más no lo puedo creer.
- Jaqueline, pensé que estabas más preparada para esto. Justamente te ofrecimos la suplencia porque vos tenés experiencia en primario.
Y desde el living Jackie revivía todo con una ira pocas veces vista. Aún no se le pasaba la bronca. Jim la escuchaba, estaba dolida, impactada.
- Me da lástima - decía-. El nene no tiene conciencia, cuando le falta eso se siente mal y no entiende por qué. Tiene siete años.
Jim abrazó a Jackie, que daba vueltas y no se podía sacar de la cabeza la imagen del nene nervioso aceptando una pastilla.
- Hey, tranquila.
- Mañana tengo que volver.
- Mañana... mirá, es una verdad que no podés hacer nada con esos padres, que si tienen a un hijo medicado, lamentablemente está fuera de tu jurisdicción eso.
- Dicen que tiene ADD. ADD es una deficiencia neuronal, física, no tiene que ver con que el chico sea nervioso e hiperactivo. Eso se trata con un psicólogo, no mandandole ansiolíticos. Yo trato con chicos de secundario, no de primario.
Jim seguía abrazando a Jackie, que seguía hablando entre la bronca y la tristeza. La invitó a sentarse, pero ella no le hizo caso.
- Te quedaste realmente mal... ¿Preferís que salgamos un rato?
- No no, es que no me puedo sacar la imagen de la cabeza. Y a la gorda pelotuda diciéndome "pensé que estabas preparada para esto". Estúpida.
Jim no sabía mucho qué hacer, pues es bastante incompetente para reconfortar a alguien. Se sentarón en el sillón negro del living, Jackie apoyaba su cabeza sobre el hombro de él, que la acariciaba.
- Estúpidos...
- En estos momentos son los que consulto a Rolland. Él sabe de todo sobre este tipo de cuestiones, se sabe las interacciones de las sustancias con el cuerpo. Es un groso.
Llamé a Rolland.
- ¡Bro! ¿Qué onda?
Un breve catchup hicimos, hata que llegué al dofón de mi consulta:
- Escuchame, ¿me explicás bien qué es el Rivotril?
- ¿Te dieron eso?
- No pelotudo, consulto porque es lo están dando a un alumno de Jackie.
- A la pelotita in the sky with diamonds*. Bueno, ese pibe no va a tener higado cuando sea grande, porque ese tipo de droga es muy pesada. Bah, depende de cuántos miligramos le hayan indicado, pero genera dependencia. Está contraindicada para hepáticos de hecho.
- Ajá.
- La droga se llama Clonazepam. Tiene un período de acción de hasta 30 o 40 horas. Es una Benzodiazepina.
- Joya, el pibe vive drogado.
- ¿En serio le indicaron eso? ¿Qué desorden tiene?
- Yo qué sé, Rolland. No es mi alumno. Jackie tampoco sabe, el psiquiatra o a lo que sea que el pibe va, le indicó eso.
- Bueno, mirá: la gente que consume benzodiazepina tiene más tendencia a cometer crímenes y no encontrar trabajo.
- ¿Qué?
- Eso. Justo vengo de dar final de bioestadística, así que estoy filoso. Está estadísticamente comprobado que la gente que consume ese tipo de psicoactivos tiene tendencia a eso, a afanar y ser desempleado. Es como una figura del "doesn´t fit". Porque el tema es que en algunos pacientes tiene reacciones adversas.
Jim decidió no contarle esto a Jackie.
- Es de la misma familia que tomaste vos para volar. El Alplax y el Rivotril son ambos benzodiazepina, pero el primero es de acción inmediata y no dura tanto. Che, hablando del tema, encontré el otro díia un libro que quizás te interese: La Argentina Ansiolítica.
Busqué la contratapa en internet:
HISTORIAS COTIDIANAS SOBRE LA MEDICALIZACIÓN DE LA VIDA Un hombre que llega a la guardia de una clínica con síntomas de ataque de pánico, una abuela que discute con el cura de la iglesia sobre su necesidad de visitar a un psiquiatra, un ejecutivo que odia las pastillas y prefiere el diván, una mujer fóbica a los aviones que nunca viaja sin su pastilla "mágica" o una chica que logró terminar su carrera con la ayuda de ansiolíticos son algunos de los personajes anónimos que transitan las páginas de este libro.
- Barthes: andate a la mierda - le dije luego de buscar-. La puta madre me agregaste un libro que leer. Pero con los aviones algo esporádico, che.
- Che, pará, ahora que estamos en esto de contraprestación de conocimiento, ¿qué mierda es un troyano?
- Un tipo que nació en Troya.
- No forro, en serio.
- ¿Por los virus troyanos lo decís?
- Claro claro. ¿Estás lento hoy? Te gusta hacerte el salame.
- Bueno, ¿conocés la historia del caballo de Troya, no? Se supone que un troyano, en términos de malware, era un programa que traía algo escondido cuando lo bajabas. Te lo bajas pensando que es una cosa, pero en verdad es otra, te caga. Aparecieron a mediados de los noventa - explicó Bentham tratando de lucir un saber enciclopédico que en verdad envidiaba de Barthes -, y ahora los usan para hackear máquinas, ya que pueden generar una brecha de ingreso para otras computadoras. Un "security breach".
- Ajá, muy lindo todo. ¿Me está espiando la CIA?
- No creo. Seguro debe ser uno de esos que te baja algún soft malisioso. No hagas nada de home banking por las dudas.
- ¿Cómo mierda lo saco?
- Antivirus y un combo mágico de programitas, che. Debe haber sido algún ejecutable que bajaste. Eso te pasa por bajar discos piratas.
- Pará tarado. Creo que me lo pegaron por el msn.
Bentham prometió llamar al día siguiente con instrucciones específicas de cómo miércoles sacar esa porquería.
- Hey - volvió Bentham a Rousseau -. ¿Cómo le va, profe?
Ella no contestó. Puso una sonrisa triste y abrazó a Jim, que se sentaba nuevamente junto a ella en el sillón.
- ¿Qué dijo Rolland?
- Que es un ansiolitico. Y bueno, se sorprendió de que a tan corta edad un chico lo esté tomando. Y estaba preocupado porque tiene la máquina llena de virus.
Jackie abrazó más a Bentham. Él simplemente le habló de que quería ir a ver La Omision de la Familia Coleman, que le encantaría que fuera. Habló como si recién se conocieran:
- Mirá, yo no sé si venís seguido por acá. Sos muy linda, seguro tenés novio. Pero no lo veo por acá, así que me gustaría invitarte, si no es demasiado atrevimiento, a una salida entre nosotros dos para que conozcamos nuestras personas personales.
- Tonto - Jackie se rió.
- Yo sé que en una de esas te resulta un poco raro que un tipo como yo se fije en vos, y que seguro que salís con Luciano Martinez o Mariano Castro, pero si tenés un finde libre yo te ofrezco de vernos un rato.
Jim levantaba la ceja mientras le hablaba, cosa que a Jackie le hacía reir aún más. Pero con ese pequeño gesto gilastrún fue calmando su malestar.
* : "In the sky with diamonds" es una expresión que que Bentham agrega para denotar gravedad, que parece haber quedado instaurada. Por ej: "se fue a la mierda in the sky with diamonds", "estamos en las últimas in the sky with diamonds", "la mandé a la mierda in the sky with diamonds".
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