Parrhesia

miércoles, 23 de mayo de 2012

I
Según los griegos, la parrhesia es el "hablar fanco". O al menos es lo que cuenta Michel...

II
Después de tanto tiempo resulta que él me dijo que a le pasaba lo mismo conmigo. Resulta que cuando yo lo miraba del otro lado de la clase, aquella vez que llegó tarde y no se sentó al lado mío, pasaba lo mismo.

Y así, fuimos compañeros durante todo un cuatrimestre. Nada, eramos dos personas que se había cruzado en la librería y que luego resultamos ser compañeros de clase. Trabajamos juntos en varias ocasiones. Arreglamos una salida, la primera, y vos no viniste porque "tenías que trabajar".

Jamás te creí esa excusa.

También recuerdo cuando nos juntamos a estudiar una vez en casa. Limpié todo, no vaya a ser que no diera la imagen de hogar de una dama. Pasé toda la mañana ordenando mis múltiples placares que vos ya conociste.

Y hubo otra vez donde te crucé en Belgrano y fuimos a tomar algo al Havanna. Ahí acordamos organizar la fiesta de mi cumple, esa en la que se prendieron todos, aunque llegaron recontra tarde a mi casa. Y yo te presenté con algo de vergüenza a Nico, mi ex.

Y bueno, eso, tanto tiempo paso sin decirnos que nos gustábamos.

III
Foucault relaciona ese hablar franco (que no necesariamente es el decir veraz en sentido de una única verdad absoluta, sino que se trata más de algo honesto, abrirse sinceramente al otro, por decirlo de alguna forma) con el gobierno y con la política: el decir veraz como discurso por excelencia del primer mandatario.

IV
Creo que todo sería más fácil si sencillamente me dijeras lo que pensás, lo que sentís. O sea, si no querés salir más conmigo, decimelo. Pero eso de ni contestar, de desaparecer, ¿qué onda? ¿Tanto te cuesta hacerte cargo de las cosas?

Porque hay un hábito de vivir como incómodo cualquier expresión de no aceptación. Es más fácil contestar "no puedo, tengo la agenda ocupada hasta el 8 de octubre de 2017" antes de decir "prefiero que no". Un no que enmascara otro no.

Suena feo. Pero es así, la gente prefiere una mentira que te haga sentir un poco estúpido, pero respetado, antes que la verdad. Porque el rechazo duele, entonces si hacés una mentirita, la cosa safa.

Y así nos perdemos en el juego de las apariencias. Las cosas no quedan claras, no somos francos. Es todo una cuestión de protocolo: no está bueno decirme que te aburriste conmigo, no está bueno decirme que no tenés ganas de salir el viernes. Montemos todo en la mentira de que estás con otra persona... por favor...

V
Claro que, cuenta Foucault, ese decir veraz ha mutado a lo largo de los años y la civilización. Ese discurso que se inicia sobre sí mismo, y que funda las bases de la "buena" política, ha quedado perdido. Artificios de la retórica, vio.

Something that sounds

I
"Writing songs is a chaotic process: you don´t know exactly how it starts. It can accidentally bump into your head, without asking permission, when you are on the bus, still in bed, at the supermarket or whatever.  It involves joining parts of your everyday life, old memories, utopias and (im)posibilities. Perhaps it sounds like an A, C or F#? You keep adding layers and layers and layers, til you got ..."


II
Nos volvimos a encontrar en una fiesta, en uno de los bares cerca de Sol. Llegué tarde, como de costumbre, y él estaba allí desde hacía rato, aparentemente. Ni me acerqué a saludarlo: estaba lejos, sentado en una mesa, charlando con gente que no conocía, y con otros que conocía un poco.

Implementé inmediatamente mi White Russian, ya que quién sabe, en cualquier momento la conciencia podría atacarme y me volvería trágicamente lúcida.

Conmigo estaban Iván y Beatrix, dos amigos de hace mucho tiempo. Beatrix se la había pasado toda la noche diciendo que yo no tenía buena cara. Y se habrá pensado que era por el otro, pero nada que ver. Aunque cuando Jon se levantó al rato, y saludó de pasada, no le di ni cuarto de pelota.

No fue a propósito. Fue sencillamente algo que pasó, me salió así. Veníamos hablando de la vida con Beatrix e Iván, que me insistía en que le cuente con quién estaba saliendo. Con nadie, contestaba siempre yo. Se cansó de mis escasas respuestas, y simplemente se fue a charlar con esos desconocidos y gente que conozco poco, donde andaba Jon. Se reían mucho, hablaban de lugares recónditos del mundo. Criminales.

Recuerdo que tomé otro trago más, que quizás fuera un Cuba Libre. Y no me gustó. Luego por alguna razón me di un beso con Beatrix, y seguimos hablando como si nada. No recuerdo nada más.

Solo la música: "spending my time", de Roxette. Posta.

III
Y en algún momento del debate, Michel le dice a Noam algo así como: "a mi me parece que basás todos tus conceptos científicos en el sentido común".

IV

Compré unas donas y me fui a uno de los cuatro molinos ubicados en la circunferencia de la ciudad. Era un día soleado, pensé en morirme un buen rato al sol. No era el único, había otros habitantes que lúcidamente optaron por lo mismo que yo.

La noche anterior en el Snuffel había tocado un japonés, o chino, o koreano. Tamiro Shagakhi. Creo que ese era el nombre. Cuestión, que el tipo había traído unos bombos enormes -e nor mes-, hab[ia ejecutado algunas piezas en violín y otras en mandolina.

Yo no es que estuviera borracho, pero algo así. Todo lo que el tipo este hacía me parecía ruidosamente fantástico. Yo estaba acodado en la barra, disfrutando del delirio. En un momento una chica se me sienta al lado, le pide al danés una cerveza Kolsh. Me habré dedicado unos diez minutos a preguntarme si estaría sola.

El danés estaba a full, atendiendo a toda una parba de borrachos que seguramente entendían tanto como yo de lo que estaba haciendo el señor Tamiro. Quizás eramos todos exiliados, pensé.

De alguna forma comencé a hablarle a la muchacha de la Kolsh. Francesa. Logramos entablar un breve diálogo rebuscado en inglés, en el que ella me dijo que estaba de paso yendo para Amsterdam. Fueron de esas conversaciones donde la mujer no devuelve mucho. Yo le conté que venía de Madrid. Le importó tres pepinos.

Justo en ese momento Tamiro paró todo y cantó algo así como un aullido reverberante, crujiente, palomitas de maíz. Me dio hambre y entonces le solicité al danés que tuviera el gran gesto de prepararme un tostado loco. Y además le pedí otra Javellin.

- This one is the best - le dije a la chica de la Kolsh-.

Me contestó arrojando una mirada desagradable. Lo bueno de saber que no vas a ganar con una mujer es que te liberás ante ese fracaso de haberla perdido, te volvés como impune.

- Well, sunshine, you shure don´t talk much, do you? - dije, para apresurar la degradación.

- I tend to talk when I want to talk. And if I want to talk to that person - replicó.

- You don´t get laid much, do you? - incineré-.

- What? - dijo, habiéndome escuchado perfectamente.

Procedió a retirarte, mientras yo me tentaba un poco por dentro, sin poder evitar la sonrisa.

- I´m just making conversation, hey!

El chino/japonés/oriental seguía con otra fase de su extraordinaria música: ahora tenía un gong (por fin) y lo ejecutaba luego de recitar unos mantras (o lo que fuera que era lo que estaba recitando). Me fui al rato para los bares de la vueltita de la plaza central, ahí, en esa torre que de noche es más bonita que de día, por la iluminación.

Se trata de tres bares, uno al lado del otro: el primero tiene happy hour de las 22 a las 23. El del medio, de las 23 a las 24. Y el último, desde la medianoche a la una de la matina.

Extrañé a Tamiro un poco, pues me había acostumbrado a su extraña música surrealista. En una mesa estaban unas muchachas sentadas, tomando stout. Eran dos. Me acerqué a una y le pregunté si tenía fuego. Me ofreció y le contesté "ojala fumara, pues así me sería más fácil continuar la conversación".

Increiblemente, sonrió. Me senté con ellas.

No recuerdo demasiado más. Sé que en algún momento le dije de vernos mañana, pero no recuerdo la respuesta, ni tengo anotado el teléfono de nadie, así que...

Me desperté al otro día con un cántico en mi cabeza. Tomé inmediatamente el charnago y descubrí que era -algo raro que a mi me ocurra-, una base en C#.

Fases

miércoles, 16 de mayo de 2012

Jon está trabajando en la siguiente secuencia de canciones:

Fase 1: Ignición
- La chica se enamora profundamente de alguien. Se siente intensamente atraída por esa persona, podríamos decir hasta cegada. Literalmente, ella es encendida por el acontecimiento de conocer a esa persona. Vive una relación muy apegada y se siente verdaderamente feliz y realizada.
  (Es la canción más corta de la saga, la más ruidosa.)

Fase 2: Colisiones
- La chica se encuentra engañada por quien creía que era su amor. Descubre que él no le corresponde, por más que compartieron mucho juntos. Ella ve toda su historia, sus vivencias, destruidas. Se siente estúpida y toma un enorme rencor hacia su ahora ex enamorado.
  (La composición más compleja de la saga, ya que no cuenta con una estrofa homogénea y su ritmo es "atípico".)

Fase 3: Siluetas
- Intenta reencontrar su rumbo, ya que luego del shock de verse abandonada, se encuentra errante. Sufre cambios en su personalidad, directamente siente de otra manera, debido a la desilusión ocurrida. De tal forma, se percibe a sí misma haciendo cosas que no se creía capaz, y fallando a sus anteriores mandatos de moral. Es ella divagando y sobrepasando sus propios límites.
  (Es la canción más larga, y que contiene la mayor cantidad de referencias bibliográficas, entre las que se encuentran Flaubert, Ponty, Sartre y Stalin.)

Fase 4: Colapse
- Finalmente se junta con otra persona, con quien tiene un romance bastante importante y se pone nuevamente en pareja. Se cree en un principio feliz, pero en verdad es una relación forzada que intenta dar fin al ciclo depresivo anterior. Es ella intentando superar una situación que vino arrastrando con esa relación fracasada, que tanto la marcó.
  (Sin composición.*)

Fase 5: Dinner & Wine
- La chica en una cena, habla con su pareja. Le expresa su tedio, su sinsentido. Se encuentra deprimida, porque va descubriendo algunas cosas de sí misma: que es infeliz. Esta canción contiene una frase ideada por uno de los personajes que no es Jon: "Honey would you pass me the wine, just another glass and I´ll be intact".
   (Es la más tradicional de la serie, ya que se basa en estructuras pop ya conocidas.)


La Fase 4* es el bache en la secuencia: Jon aún no ha creado ni la música ni la letra. Sencillamente se sabe que existe porque sería la pieza faltante de la serie.

Se supone que podría haber una fase 6, en la que el conflicto se resuelva de una forma u otra. Pero eso es futurología.

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Notas de Bayton:

1. Probablemente haya que agregar algo, un impass, entre Fase 1 y Fase 2, ya que el pasaje de una a otra puede ser demasiado repentino. Eso podría ser como una Subfase, llamada Limbo.

2. Siluetas debería llevar el subtítulo de "Tus cielos azules niegan la evidencia".

3. La existencia de una Fase 6 sería buena, ya que sino la saga termina con lo que puede considerarse la canción menos arriesgada de todas.

4. Fase 5 a su vez tiene reconocidas similitudes con la olvidada Sunny Day.

5. Hablando de autorobos: Fase 3 contiene a modo de final el estribillo de otra canción antigua, que dice "Es tan real, es tan real: hasta estallar". Debería al menos retrabajar los arreglos. O directamente extirpar esa parte.

6. Ignición está en E. Colisiones está en D, basando su estructura luego en F# y A/E. Siluetas arranca en C, para posteriormente basarse en E. Dinner & Wine está en A.

Y todas sus concatenaciones

I

Llegué a Brugge y lo primero que hice fue acodarme en la barra del Snufel. El bartender me recordaba: un danés al que un argentino le había enseñado a hablar español. O sea, un tipo que te decía "che" con tonada nórdica.

- ¿Que tanto, tío? - me preguntó, mientras me servía una Ohms.

Yo pateé mi poco equipaje al costado de la barra y me senté. Tomé la cerveza mientras le conté parte de mis quilombos.

- Camina por la ciudad, seguro solo fue una pelea de palabras - dijo, queriendo decir "discusión"-. Estás en este lugar hermoso, podés descansar che.

A eso había ido, a perderme un rato, a que nadie supiera donde estaba. Brugge, así de pequeña como es, me sirve para perderme una semana tranquilamente. Para caminarla por todos lados. Me gusta caminar las ciudades, sencillamente recorrerlas. Y reconocerlas.

Pensé que, en caso de guerra con Chateau D´If y con Gaena, este sería un buen refugio: las puertas de la ciudad cuentan con fuertes (aunque digamos, si uno llega por tren, no hay mucha guardia. Hay que mejorar eso). El gran problema era la segunda ciudad.

- Dame lo más fuerte que tengas - le pedí al danés -.

Sacó de la heladera una Javelin, la destapó, y me la sirvió. Le conté un poco el fato con Jacqueline.

Ella se había vuelto para Roma, por algún motivo que desconocía. Pero nos seguíamos hablando con cierta regularidad. A mi parecer, ella no quería nada serio conmigo. Eso, sorpresivamente a mi me generó un conflicto, porque ella me gustaba.

Luego me enteré de todo lo que me enteré.

- Bueno che - me dijo el danés -, el problema es que vos no tenés que fijarte en una mujer sola, sino que tenés que tener siempre al menos tres disponibles.

Las chances de éxito de lo que me contaba este tipo eran nulas.

Los últimos días que estuvimos juntos, Jacqueline se había vuelto malhumorada, como nerviosa. Quedé descartado de su vida, todo por que aún seguía dando vueltas con el otro. Fue por esos días, una noche X, que ocurrieron las cosas con Solange. Una semana después, yo mismo le pedí a Jacqueline que fuera honesta con todos, hasta consigo misma.

Resultado: se fue. 

Y yo soy un caradura. Solange fue más un juego que otra cosa, ahora tengo que decirle de alguna manera que no podemos seguir como veníamos.

Ergo, de mis dos historias casi simultáneas, no me queda nada. Qué loser. En definitiva Solange es una especie de daño colateral, de concatenación del quilombo que se me armó con Jackie.

II
Elegí mal la ciudad, pero me pareció una de las más prudentes para alejarme de todo. El TrasTevere es bonito, de todas formas. Me vine acá como si tuviera que pensar las cosas, pero ya lo decidí todo. Lo que tengo que hacer es masticar las ideas, asumir, poder decir, lo que voy a hacer.

Caminé hasta el Castillo de Sant´Angelo, donde esgrimí mi no tan nueva libreta universitaria de la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, y pude entrar gratis. En ese lugar se refugiaba el Papa Clemente VII, que tenía un corredor oculto a su disposición que conectaba el castillo con lo que hoy a devenido en el Vaticano.

En Gaena tenemos algo por el estilo.

Yo creo que Jim me envidia haber conquistado esa ciudad, creo que muy en el fondo le enerva que yo sea la reina de ese lugar, y no él su rey.

Se piensa que voy a gastar mis energías en seguir asediando su castillo de la costa francesa. Por favor, si ya no significás nada para mi, si no te sigo, si no te estoy observando lo que hacés, si no te chequeo la cuenta de Twitter para ver a quién le cocinaste pollo al verdeo.

El tema es que fracasé en mi escape alternativo, pues salir con Jon no me ayudó a deshacerme finalmente de este karma que es JB, sino más bien que le dio una excusa para volver. Y yo como una colegiala idiota, entre dos amores.

El problema con Jonathan es que se comporta como un pendejo, me arruinó la intensión de estar con alguien mejor que Jim. Y eso que este último no se lució últimamente por su madurez, su tolerancia, su carácter centrado.

Más allá de todo, Jon es buen muchacho. Se hace el playboy demasiado, pero es bueno. Ahora, digo yo, los hombres entonces hacen las mismas cagadas, por A o por B: se meten con tilingas por vengarse de una. Tanto el racionalista como el pendex (que son dos polos claramente opuestos, oh, sociedad contemporánea!).

Fui a la rueda de la fortuna, a ver si esta vez no me mordía la mano por mentirme a mi misma. No en ese momento, estaba en plena emancipación. Pude decir lo que ya sabía, había decidido hacía al menos una semana: me vuelvo a Buenos Aires, basta da esto.

Y me lo imaginé al señor Bentham explicando todo: "Por una serie de interrelaciones que eran difíciles de prever, pero fáciles de imaginar, tenemos que la sujeta A se a metido con el sujeto B, pero que tras una serie de conflictos le da pie al sujeto C para que salga con ella. Ergo, sujeto B se mete con sujeta D, lo que  agudiza los conflictos entre sujeta A y sujeto B. A todo esto, sujeto C no es más que un daño colateral. Y sujeta D, una holandesa reventada".

Lo último lo agregué yo.

No sé. Pobre Jon, terminó siendo una concatenación de mi intento de liberarme de la sobra de ese tipo, ese tal Bentham. Sea quien sea.

Uno (pedazo de...)

viernes, 11 de mayo de 2012

Durante toda la semana no supe nada de él. Era su especialidad: borrarse. Tuve que contestar con mi mejor cara de piedra a la pregunta "¿Y qué tal la pasaron con Jon?". Muchas veces mal intencionada, esa pregunta me molestaba. No tanto por la intención, sino porque no sabía que mierda contestar.


"Sí, mirá, pasaron cosas. Y de repente, así como así, se fue y no sé nada de él". Pedazo de hijo de puta.

Mi madre me dijo que la amistad entre el hombre y la mujer no existe. De hecho, según ella, su mejor amigo era mi papá. Pensé que estaba todo arreglado para contradecirla, pero digamos que ahora se me ha dado un revés.

De alguna forma sabía que esto iba a pasar. Ahora, contaba con una seguridad: él solito iba a aparecer, pues teníamos que reanudar los ensayos. Alguien preguntaría y pafate, ahí quiero ver. Nos veremos nuevamente en la sala, él y yo. ¿Cómo será? Nuestra relación cambió.

En verdad, no cambió nada. Sólo hemos pasado otras cosas, sabés que de alguna forma pienso que sos atractivo, de la misma forma que yo ahora sé que me darías. Y tenemos esa relación contradictoria donde nos contradecimos pero en verdad nos entendemos muchísimo.

Nada cambió. Quizás sea yo que en lugar de esperar algo de vos, podría yo que sé, invitarte a salir. O quizás vos podrías dejar de comportarte como un soberano pelotudo y dejar a la estúpida esa que sabrá mucho de matemática pero es un aparato. En serio, vos mismo dijiste que no te resultaba tan entretenido conversar con ella, que te costaba. 

Ay, pero: "Siempre quise salir con una peliroja y ahora, i got it!". Pedazo de pelotudo.

Cuando leo lo que escribís me pregunto qué cantidad de mambos tendrás en la cabeza. A quién le habrás escrito qué canción, a quién corchos le estoy cantanto. De alguna manera, me lesbianizás (reite).

Yo también tengo mis metáforas, mis historias, mis histerias. ¿Te pensás que las tuyas son mejores? Mirá yo no te lo conté pero antes de vos, justo antes, me estaba viendo con un baterista: casado con una hija. Eso es quilombo.

Cuando te lo conté me dijiste algo de la moral, vos que sos tan autocrítico y no podés sostener nada de lo que decís ni dos segundos sin relativizarlo: "Bah, yo lo veo así, quizás me equivoque". "Oh, no quiero andar diciendo verdades, como si supiera de lo que estoy opinando". Odio cada una de esas frases, se te nota mucho en una de las estrofas.

¿Cómo llegar de la tercera persona a la segunda? Eso me pasa con vos nada más. No es que te ame, no te la creas, pero... algo tenemos.

Y pensar que en diez días me voy a enterar que estás con esa... pedazo de garca.