Cuadros de Dalí

viernes, 14 de septiembre de 2007

I
Allen) Si, claro, debí haberlo supuesto. O sea, sentí inmediatamente después de los chisporrotazos, que algo estaba desconfigurado, que el aire estaba demasiado quieto, no soplaba el viento, no había marea y la pluma que escribía mi historia se paralizaba una vez más.

Jen) ¿Y por qué no me dijiste nada?

Allen) Estabamos probando. Ni vos me contabas todo, ni yo te contaba todo. Era así. Lo que si recuerdo era lindo, eran esas aventuradas afirmaciones tuyas, te cuidabas de dar información pero no demasiada. Ya anoté más de una vez que vos defendés tus versiones con ambigüedades.

Jen) Y yo detecto omisiones de tu parte. Luego, cuando uno te repregunta y presiona un poco, paf, caes en las ambiguedades también. Esquivando los balazos, le dices.

Mientras Allen servía nuevamente los chops, Jenny miraba la tabla de quesos, elegía el roquefort más apetecible. Lindo lugar, linda comida, ideal para un martes después del trabajo.

Jen) Me gustan los cuadros.

En las paredes, colgados, estaban unas bellas réplicas de cuadros de Dalí, algunos Miró, pero los que más importaban eran los Dalí, que chorreaban tiempo en plena creación. Desde la pared miraba lo abstracto de la situación, lo abstracto de esa unión repentina (muy linda, por cierto), entre Jen y Allen.

II
2) ¿Cómo andás? Trato de comunicarme contigo pero noto que ya no es lo mismo. Te pregunté cómo andás, si está todo bien. Me dijiste que si, pero no te creo, estás demasiado opaco hoy Allen.

1) Comencé a desplegar mis hipótesis de la siguiente manera: Suelo cruzarme con estúpidas bastante seguido. De hecho, mi primer arranque fue esa versión, la de la estupidez. Pero luego, no sé, ciertas observaciones, instancias de análisis, me llevaron a pensar que en realidad no sos mala chica, que bueno, a veces uno no tiene las cosas claras. Te entiendo. Me duele, pero te entiendo.

2) Sé que es tonto, te diría que te extraño. Por eso te sigo hablando, trato de solucionar esto, de volver a hablar de esas cosas. Me gustaba hablar con vos de esas cosas, de la vida, de lo irrelevante. Tenemos ese punto de contacto muy fuerte. Me doy cuenta que vos te repartís medio cabisbajo a veces. Eso hago yo, Allen.

1) Pero yo sostengo que no tiene sentido, que no va a ningún lado, que no fuiste ninguna idea que me hayan robado, Jenny. Yo soy testigo de mis propios intentos, pero la verdad es que no me la dejabas fácil. De hecho, siempre me costó hablar contigo, hasta que encontraba alguna llave mágica y entonces comenzabas a contarme las cosas, a enviarme a la persona que eras.

2) No estoy acostumbrada. Hay muchas cosas que no sabés de mí, no te imaginas que...

1) ... a mí me gusta jugar con mis hipótesis un poco. He acertado a bastante de lo que he percibido de ti. Si, ya sé que vos sos retrotraida. Ahora te digo que me doy cuenta de las ambiguedades, y vos me comentás...

2) .... que te acordás de cada cosa de mi. Me parece tierno, llamativo, pero tierno. Yo me tengo que anotar las cosas para no olvidármelas.

3) Pero nos movemos el uno en el otro, tan de repente. Nos tomamos por sorpresa porque los dos teníamos curiosidad de darnos el beso, de sentirnos un poco, de hablarnos callados, de escucharnos con todo el silencio del mundo a nuestro alrededor.

1) Como en Cien años de soledad - dije-, te acordás que se anotaban las cosas con cartelitos .

2) Si. Masomenos. Tengo mil cosas en la cabeza, y vos... Debo admitir que te juzgué mal en principio. Que pensé que eras un...

1) ... maldito yupi caido de la estratósfera celestial de la tierra de las apariencias, que de mi emanaba cierta plasticidad de las cosas que no era más que una estructura de fierros que intentaban ser carne. Tenías toda la razón, pues es lo que soy.

2) ¿Puedo decirte algo? Tomás las cosas que digo para otro lado.

III
Jen) Linda noche - me acomodo la mochila en mi espalda.

Allen) Si, es cierto - es claro que no queremos hablar del clima, pero tengo que ir derivando para otro lado-. Muy lindo tu regalo, mañana lo estrenaré. Lo prometo.

Jen) Lo mismo digo. Muy detallista usted. Además de insistente porque te dije que no hacía falta.

Allen) Estamos acostumbrados a regalar en ocasiones específicas, especiales. No necesito motivos para regalarte algo y decirte que espero verte la próxima.

Jennifer intentó mantener la cordura, frente a la clara declaración de que esto no quedaría ahí, en avenida Santa Fé y Bulnes. No quedaría ahí. Allen se había prometido no quedar ahí. Jen sonreía por dentro, no vaya a ser a Allen se diera cuenta.

Jen) Es bueno irnos conociendo...

Por eso es bueno tomarla de la mano, sonreirle de reojo, ver cómo reacciona (hay feedback), comentarle de sus pantalones rotos en la rodilla, olvidarnos un poco de la urbe que nos rodea. También funciona bien esto de decir las cosas un poco como son, sin demasiado rodeo, pero sin tirar baldazos de "me gustás" tan friamente. Por eso es bueno haberla tomado de la mano, para iniciar ...

3) ... ese claro roce, esa respiración tan íntima, tan salida de contexto, que te hace lucir un poco más real que de costumbre. Esa electricidad que nos recorre, que somos el uno en el otro. Nada de nulidades, estás en mi como yo en ti. Te extrañaré, lo sé... pero dejame tus labios un poco más...

IV
Veo los cuadros de Dalí, y me acuerdo de vos. Y entiendo la quimera que era todo esto...

Soundtracks

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Personajes:
- Allen Jana
- Ludi
- July Cinadi
- Lisa
- Felipe
- Orlando
I
(Soundtrack: "Fix you", Coldplay)

Mirá, sé que no vas a quedarte acá conmigo - le decía Ludi a Orlando-. No te quiero dejar, duele tremendamente. Pero es que tengo ya las heridas por todos lados, sangro a cada momento, y veo que vos, no vas a cambiar nada. Mi amor, sabés que tengo una debilidad por vos. Pero vos... tenés un afán por irte de mi una y otra vez. Ya me he cortado bastante con tus palabras, me he hundido demasiado en tus ausencias, ni hablar de lo que he sufrido mis persistencias para contigo...

Orlando miraba, como quien no quiere la cosa. Ludi era Ludi, pero él era Orlando, el mismo Orlando que se juntaba con Allen y Felipe en dos horas para ir a nunca se supo que fiesta.

Yo te tiendo la mano, Ludi, pero vos insistís en que no, en que o me quedo o me voy. ¿Por qué no entendés que me quedo, pero salgo, peo existo de esta manera? No me pidas que sea quien no soy, porque...

... no soy nadie para pedirte que cambies. Es algo que tiene que surgir de vos, Orlando, sino no me interesa (esto no es del todo verdad). Soy una tremenda pelotuda, siempre me pasa esto de que en realidad no estoy enamorada de nadie. Son ilusiones ópticas, que entran por mi retina, se me filtran por los poros, me llegan al corazón, y ahora resulta que estoy escupiendo sangre otra vez.

(Soundtrack: "Walk away", Franz Ferdinand)
...

II
(Soundtrack: "The crossfire", Starsailor)

¡Allen! Pará un poco, querés...

Allen intentaba reconstruirse de las sensaciones de los golpes visuales, la química en exceso, los pensamientos masivos en verde, el destornillador, y unos tres tequilas. Ahora estaba más lúcido. Caminaba bien, aunque gozaba de esa alegría de varias gradaciones. Pretendía subirse al auto, algo que July pensaba impedir. Se había prometido pararle el carro a Allen cuando la situación lo ameritara. Aquí está tu oportunidad...

No te subis, no me vendés eso de que se te pasó, no me interesa qu jueges a nada, que recorras esas sensaciones de vuelta. No quiero resbalones, ni alarmas, ni sorpresas.

(¿Te has mantenido en tus cabales sólo para decirme que no voy a hacer lo que voy a hacer? ¿Olvidaste que una vez más tengo entre ceja y ceja cierto curso de la historia, que he decidido plasmar ahora nomás en todo su esplendor que se derrumba? No vo que estés lista para ir para el otro lado. Si querés no venir, no vengas. Pero son las seis de la mañana, los sismos ya pasaron. Vamos al auto.)

¡Allen! Te dije que no. Que esta vez no.

(soundtrack: "Champagne Supernova", Oasis)

Entonces lo agarré, lo tomé de la cara, lo miré a los ojos. Me paré enfrente, bajé el tono, le pedí que bajara él su tono. Le recordé que él me pidió que yo haga esto, que queremos los dos hacer esto. Le dije que se apoye contra la pared, que descanse, que estoy, que le prometí que estaba, como él estaba la otra vez en el hospital. Nos abrazamos, no podía creer que me escuchara. Quizás si se te pasó el vuelo, pero vamos a estar seguros, ¿si?

(Hay veces en que uno pierde las direcciones y entonces comienza a ir para diferentes lados simultáneamente, en busca de una solución para ese momento recóndito que sucede ahorita. Y no se trata de simple borrachera, sino de una filtración que reclama por las fallas del sistema, que pide a gritos que se caiga. Tiene que caer. Es que nada parece matarlo. Pero yo sostengo que cuando uno está mal, debe pasar el momento (... efímero soy...). Pero July tiró un cable a tierra. Ella es la mejor parte de mi conciencia, la que más vale la pena.)

III
(Soundtrack: "Shut your eyes", Snow Patrol)

Luna le dice a Felipe que le diga a Lisa que descomprima sus sentimientos un poco. Lisa les comenta que no les puede decir lo que le pasa, pero que se siente muy mal. Luna y Felipe sostienen que Lisa tiene que decir lo que le pasa. A lo que Lisa responde mirando al piso que no, que se prometió que no iba a implicar a más gente que a ella en su dolor.

Entonces Ludi entra en la habitación, con claros signos de haber llorado. Y todos saben que Orlando no está, que se fue. Ludi mira a Felipe, sabe que él sabe exactamente lo que pasó. La verdad es que Felipe sabe más sobre numerología azteca que sobre lo que pasó (o no pasó, no lo sabe...) entre Ludi y Orlando.

Pero el cuadro recién se completa con un Allen que entra por la puerta, advierte la escena, que el resentimiento se respira en el aire. Lisa lo mira a Allen, que mira a Ludi, que se suena los mocos. El gran presente ausente Orlando está durmiendo aún.

(Soundtrack: "Hyper Music", Muse)

Lisa se da cuenta que se han olvidado de ella. Por un lado dice que es mejor así, por otro lado está apuñalandose nuevamente porque no dice eso que va a terminar diciendo. Allen se da cuenta de que comparten ciertos silencios que él desearía no compartir. Y ahí comenzó a teorizar sobre las omisiones que se descarriaron en ese pedazo de hierro, tan difíciles de moldear porque tienen forma propia. Forma de estaca.

¿Ya es hora de omitir otra vez? Mientras se escuchaban los martillazos sobre el hierro...

La pequeña Miss Mundo

jueves, 6 de septiembre de 2007

Personajes:
- Ludi
- Orlando
- Felipe
- Milagros
- Allen
- El muchacho buen mozo
- Luna
- y demás...
I
La pequeña Miss Mundo bailaba al compás de una música bellísima, daba vueltas, miraba a los ojos a su acompañante, un muchacho muy buen mozo. Ella vestía de blanco, casi una novia en el mejor día de su vida. Era un momento que se le filtraba en la carne, que la hacía ella misma ahí ahora. Él no esquivaba esa sonrisa amigable, tierna, por momentos alborotada, pero siempre presente.

Mili danzaba, se hubiera quedado toda la noche. A su alrededor estaban tdos sus amigos, bailando. Bailó un poco con Orlando, un poco con Feli. A Allen tuvo que arrancarlo de su silla casi. July le decía "andá andá, te lo presto un rato, bailen".

La banda tocaba. Nunca se enteró si eso era un vals o alguna otra cosa. Ella solo estaba. Su compañero la besaba de a ratos, le pedía momentos a solas, cuando se alejaban de la multitud, de la bola disco que giraba arriba, de las luces que atravesaban el paisaje, articifialmente tan bello...

II
Allen) Tengo esa sensación, repentina, y para mi inevitable, de que podríamos haber estado allí. Antes... digo, antes de todo, antes de los ataques, antes de las ilusiones, antes de ese gran encierro. Otra vez me debo culpar de mis demoras.

Feli) No creo que haya que ser tan duro -Mirando al piso, resistiendo hasta límites demasiado lúgubres-. Nosotros estuvimos siempre. Quizás no cómo ella necesitaba. Pero estabamos, con ella, no eramos extraños.

Ludi) Es que la veo ahí. Sola... Siento que terminó de materializar la ruptura, de cerrar la puerta. La extraño, no va a ser lo mismo - se cubre, como queriendo evitar que el resto la vea llorar-. El día antes de que todo esto pase me llamó, porque nos teniamos que juntar al día siguiente. Le pregunté cómo andaba. Me contestó que mal, que se sentía mal, que iba al médico.

Allen) Digo... estos son los momentos donde uno putea, quiere meter reversa. Los cielos nublados deberían ser descapotables... July está mal con esto. Ayer no nos podíamos dormir. Se le escapa siempre la misma lágrima cuando le mencionan a Mili.

Luna) Querida... ¿qué te ha ocurrido?

Feli) Hay que... hay que retomar la cosa. Cambiaron las reglas del juego. Mili está aún, entre nosotros. No murió, sigue estando, y va a estar, ¿ok?

Luna) Lo que dice Felipe es cierto. Mili está, no voy a dejarla. Es mi amiga, la quiero, la adoro. Estamos acá, seguimos estando todos, ¿no? ¿no?

Feli) Si.

Allen) Siempre afronté este tipo de colapsos de una manera patética, usualmente deshecho, con capacidad operatoria reducida, incapaz de esquivar balazos o montar una nueva obra aunque la sala esté vacía. Se desarma todo. Claro que me quedo, claro que Mili sigue existiendo.

Ludi) Le pregunté una vez por qué se había peleado tanto con el mundo, casi preguntándole en sentido metafórico. Ella me contestó, "¿Y por qué estas peleada tu?"

III
Esa canción (o pieza, no importa) ya la había escuchado en las películas. July le dice al oído "¿viste que mal que baila Allen?". Esa complicidad de Mili le sonríe, mientras Allen sigue el compás como puede. Felipe baila muy bien, lástima que está borracho, para variar. Foto con las chicas, Luna que siempre sale re linda, Ludi que salió mirándo para el costado, y por ahí se la ve a Lisa, un poco con nariz de payaso por el champán.

Sos tan lindo, mi vida, sos tan lindo. Me encanta que me mires de lejos, sabés que cuando quieras estás invitado a la recepción, que nos encontramos de nuevo en cinco minutos. ¿Te acordás cuando me decías eso, al salir del trabajo? Y tenerte acá, ahora, ¿cuánto pasó?

Mili volvió a los brazos de su galán, de su historia de a dos, no puede aguantarse más que volviendo a abrazarse un poco más que la vez anterior. Porque a veces hablar con vos es hablar con nosotros mismos, vernos desde afuera, pero simulado desde adentro.

Allen hacía piruetas de la mano de July, agarrada de Ludi, ese trencito que era una oruga, que seguro era mariposa. Orlando hablaba con una de las primas. No tiene remedio... Y si a Mili la envolvían entre las risas y una forma de ser todos a la vez, no era casualidad.

IV
Mili danzaba con el aire, movimiento arriba, estirando, luego hacia la derecha, cuidado de no pisarse. Allen y Ludi se asomaron a la habitación del hospital, sin entrar. Mili estaba en el vals, en la fiesta, con su adorado. La pequeña Miss Mundo, que a los 24 lo conquistó todo.

Pero Allen y Ludi veían una cama, la enfermera que pasaba, la tristeza que se les chorreaba un poco más. Algún quejido que se escuchaba de la otra habitación, la señora mayor que tejía mirando un partido de fútbol. Las pastillas de todos los colores, la química que se desplegaba en todo su ser, que en reaidad no sirve para nada, no lo puede todo.

Mili reía, la tenían en alzas, alguien había volcado una botella de sidra. Feli, seguro. Y no te olvides de mi, cariño. Aunque la luz entre por el ventanal, no te olvides.

Allen) Tanto afán de exactitud, querida ciencia, pero el dolor nos toca igual.

La imagen de Mili consigo misma (pero con todos, vivía con todos) era un retrato de una melancolia golpeadora. Entonces, Ludi miró a Allen, la enfermera les pidió que vuelvan al otro mundo, a reencontrarse con el resto.

Ambient...

martes, 4 de septiembre de 2007

Allen a Orlando:

Viste que uno en realidad es ese tejido, ese todo integro y palpitante que lo rodea y es uno mismo a la vez. Es ese ser íntimo que es también ese ser proyectado en los otros, esa sensación de comunidad (no pocas veces conflictiva) con los otros y con el mundo.
Hace tiempo que dejé de creer en las meras instrumentaciones. Tincho y Mauricio (no Macri), cada uno a su manera, me han dicho reiteradas veces que uno es en situación, no tanto un ser en el mundo, sino un ser con el mundo.
Y justo ahora, que hay algo que inunda un no sé qué mío, oportunamente ubicado al centro de mi pecho.
Porque allí está el chacra emocional, ¿no? ¿No se trata de ese punto energético estratégicamente ubicado en el cuerpo? Cuando hablaba de las sensaciones acuáticas, hablaba de eso. Siempre me dijeron, cuando estaba angustiado, y me quejaba de que me dolía ese punto de mi cuerpo, que era el chacra congestionado.
En realidad nadie existe por sí sólo, por favor, eso es una tremenda pelotudes. A veces pienso que he reducido la independencia del ser humano a una serie de predisposiciones afectivas. Que uno no decide, que uno transcurre. La racionalidad es sólo un fantasma tétrico. Y lo que uno verdaderamente quiere es lo que uno es, y no puede evitar esa relación de enemistad-amistad-amor-odio con el mundo.
También pensaba que el verdadero ser es en comunicación, ¿no? O sea, no te hablo de a magia divina, ni de cómo hacerse millonario, ni de sexo con ella, ni de familia de uno, ni etcétera etcétera. Creo que lo que verdaderamente está abajo, lo que realmente hace ser, es la comunicación, poder implicarse con los otros. Todos los arreglos afectivos, de poder, de dinero, de desmán, todas las piruetas ergonómicas, son eso.
Y a todo esto viene una situación de arrastre. Pues ahora, como dije, ese no sé qué del ambiente reactiva ese no sé qué de la burbuja interna, que entra a convulsionarse de a ratitos para ver si nos desparramamos un poco en el sentimiento ajeno. Me parece que estoy entre ese "no me importa nada" y esa clara reflexión emotiva de que todo me importa demasiado...
No sé si es esa sensación irrefutable de que nada va a cambiar, o ese impulso de inmiscuirse un poco más en la existencia, adquiriendo nuevos pagarés, una Corona frente al río nocturno, o hacer que el tiempo (creativo) fluya de una maldita vez, que el castor ya se ha aburrido.

(Chocan los chops, con su ya clásico cántico: "Y que se caiga el sistema".)

Conversación con el enemigo

domingo, 2 de septiembre de 2007

#) Hola.

1) Hola. ¿Cómo estás?

#) Bien.

1) No puedo creer que estemos acá, los dos frente a frente sin que se estén cayendo las paredes, sin que resplandesca esa necesidad de huir...

#) Lo mismo digo. Sé que te cuesta estar acá, que te has implantado esa reticencia a mi. Lamento eso. Pero respeto que estés acá ahora, que no hayas optado por no venir.

1) Si. Yo también lo lamento. Y reconozco explícitamente el esfuerzo emotivo que estoy sufriendo ya.

#) Tenía razón cuando dije que no podíamos quedarnos con todo esto embotellado, esa vez abajo de la lluvia. Tuve que perseguirte casi, alcanzarte, lograr que pararas, para poder hablarte. Tanto tiempo a pasado Allen. Ese mismo tiempo que susurra su verdad, no la mía.

1) No sé. Tengo que admitir que recién ahora me doy cuenta de ciertos mecanismos. Y creo que fui efectivo de desarmarlos, sin darme cuenta. Vos no querías que los desarmara, pero creo que tenía que abandonarlos.

#) Creo que no los abandonaste del todo. Entendeme. Renuncié a vos porque no quedaba otra escapatoria, y te digo bien claro, fuiste una de las renuncias más dolorosas que tuve que hacer. Intenté volver, acercarme un poco. Pero siempre me respondiste con una repelencia asombroza, con bombas y estallidos.

1) Decime, ¿vos tenés esa sensación, cuando estamos con todos, los dos presentes, de que tenemos que omitir lo inomitible? Eso, de que nos negamos el uno al otro pero en realidad estamos tan de frente, tan cerca, dolorosamente cerca desde un abismo.

#) Si. Lamentablemente nos hemos vuelto expertos en esquivarnos. Pero vos iniciaste este proceso. Vos fuiste el que se fue, el que comenzó a volar los puentes, a desintegrarse.

1) No pude con tanto dolor, entonces me fui. Y aprendí a desconfiar de mi mismo, entonces comenzaron las detonaciones. Sabía que si existía el puente, iba a cruzarlo, o peor, a intentar que vos lo cruces. Entonces comencé a detonarlo.

#) Recuerdo, escuchar las explosiones a lo lejos. Por favor, si me has hecho llorar con semejantes cosas. Esa lejanía, ese no reconocimiento de que me quisiste, de que estabamos juntos. Te odio por eso. Negación de que yo estuve en vos y vos estuviste en mi. Negación de que las cosas cambiaron. Procediste a borrar las cosas, a convertirme en la nada.

1) Esa nada es la marca de la presencia absoluta.

#) Si, veo. Me doy cuenta. Estamos de acuerdo en eso. Quiero que sepas que yo no hice todo este montaje, que te recuerdo, que estás... que me pone mal acordarme de vos, pero no por el pasado ese que tuvimos juntos, sino por eso que te volviste ahora, Allen.

1) Estoy absolutamente convencido de que el problema no es con vos, el problema es con quien eras antes, y ese por qué del fracaso. Porque creo que ya no te conozco, pero tengo una imagen demasiado explícita de quién eras. ¿Sabés que hasta recuerdo tu número de documento? Fah...

#) ¿Ves? Negás toda mi realidad, todo eso que soy desplegado en la actualidad, mi yo de hoy, que ha pasado por más cosas que Allen Jana. Te quedás con hipótesis de quien soy, y con certezas (discutibles) de quien yo era. Me matás una y otra vez, todos los días. Pero el que sangra los balazos sos vos.