1) La próxima intentaré no comportarme como un imbécil. Lo prometo.
2) Mmm, sería bueno que al menos pudieras dirigirme la palabra o un gesto que no sea la nada. Ni siquiera digo que tengamos una conversación, pero al menos que no me omitas así tan groseramente.
1) Ok, tenés razón. Lo que pasa es que vos viste cómo soy yo. ¿Sal?
2) Mirá que ya tienen eh. Sí, ya sé que no sos una persona muy accesible. ¿Le pongo ketchup a una parte, o a todas?
1) A una parte, así hago rotation -dijo mientras se llevaba una papafrita a la boca.
2) Igual me parece bien que al menos ahora seas un tantito autocrítico. Ya no nos hacemos daño hace rato...
1) Bueno, eso quizás se deba a que justamente dejamos de hablarnos. Y no entiendo cómo no te gustan los mejillones -entonces le tendió uno con un tenedor, gesto al que ella reaccionó poniendo cara de asco-. Dale cheeee.
2) ¡Pero no seas pesado! No me gustan, ya lo sabés.
1) Je.
Mientras ella comía sus papafritas con ketchup, miraba cómo él disfrutaba de esa combinación un tanto extraña. Entonces él se levantó repentinamente, como si hubiera tenido una idea urgente, y fue a la cocina. Trajo jugo.
1) ¿Querés?
Ella ni le contestó, sólo tendió su vaso.
2) El tema del jugo de naranja es que te lo tomás de un saque. A mi me cuesta, arranco a tomarlo y no paro hasta que el vaso queda vacío.
1) Idem. Igual tenés que entender que para un racionalista como yo las cosas son blancas o negras. Sí, ya sé que yo mismo vengo con la paleta de colores a salpicar todo de cualquier color, pero viste, a fin de cuentas...
2) Quizás aplicándote un poco podrías hacer pintar algo lindo. Me choca cómo omitís todo cuanto yo digo, creo que no me merezco eso, ¿verdad?.
1) Sí, lo sé. Pero creeme que me cuesta, ¿ok? No espero que me comprendas, como yo de alguna manera no te comprendo a vos... lo irreductible de la experiencia, vio. Estamos un tanto limitados. Hoy en día ni estamos de acuerdo en el menú, imaginate lo que podría salir de...
Por su parte, ella comía unas fajitas de pollo que lucían lo suficientemente bien como para que él las envidiara un poquito. Pero había guerra culinaria y él no aceptaría aunque ella le ofreciera cien veces.
2) Probá. ¿No? Qué cabeza dura. Y mi pollo debe estar bastante mejor que esas cosas que estás comiendo vos.
1) Igual mejor, más mejillones para mi -le dijo sacándole la lengua-. Pollo con papas fritas, sos más resuelta que yo, querida.
2) No no, querida no. ¿Ves? Eso si que es cualquier cosa. Resulta que antes no existía y ahora no solo existo sino que soy "querida". La verdad que no me parece. Imaginate si yo te digo "querido", a vos. Es una patada.
1) Sí, tenés razón, que palabra de mierda. A mi me trae malos recuerdos. Igual es la última vez que se me ocurre decírtela, lo prometo. Uno tiene resbalones entre las palabras, viste, en una de esas dice cosas que jamás diría -tomó tres mejillones con su tenedor, los sumó a una papafrita y se los mandó nomás. Ella miró el espectáculo nuevamente poniendo cara de asco-. El otro día le dije a Gallagher "andate a la mierda", y yo jamás lo mando a la mierda. Lo mando a la concha del pato, pero a la mierda no, no va. Estoy hecho un estúpido.
2) Es que yo no entiendo, sencillamente. Sos un desfachatado, no tenés nada de criterio gastronómico a veces. Por lo menos comé cosas que combinen. Mejillones con papas fritas y encima tomando jugo de naranja. Ponele tabasco y yo creo que estás en tu cumbre culinaria.
Él la miró con un gesto de aprobación. Evidentemente no le parecía tan mala idea.
1) Igual, es verdad, podría haber combinado mejor con...
2) Noooooo, eso de que la cerveza va con todo también es otro invento tuyo, eh.
Una cumbre culinaria
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Etiquetas: anonimos
Desarmada
[I was supposed to write something else, but couldn´t articulate the right words ]
Cuando una amiga tuya se estrella en Panamericana y General Paz a las seis de la mañana te llaman a las diez para avisarte. Entonces lo que queda de vos, poco dormida y además desoriendata por la noticia, se levanta, y antes de cualquier desayuno -cosa usualmente necesaria antes que nada- comenzás una cadena de llamados que termina en que salís rápido para la casa de alguna amiga para ir desde ahí a la casa de entierros.
Cuando llegás ves a la madre llorando y al padre haciendo los arreglos, de acá para allá, llamando y contratando no sé qué servicio de carroza. Y entonces yo también empiezo a llorar como una condenada porque simplemente no puedo creer que una amiga mía murió y está en una caja de madera. No podía sacarme de la cabeza las últimas veces en que la había visto y...
Estabamos todas las chicas, eso ayudó. Estabamos todas menos una y la madre no dejaba de llorar. Y en Clarín salió cualquiera: dicen que tenía una hermana y es mentira, porque se trata de un hermano que luce de terror, que llora por dentro pero por fuera se encarga de decirle a una banda de desconocidos gracias por venir y esas cosas. Y también en el diario dijeron que ella tenía veintidós años pero tenía veinticinco. Qué diario de porquería.
Todo esto en un feriado martes, un feriado de mierda, peor de lo que hubiera imaginado. Y en el trabajo el miércoles me dejaron irme, el velatorio fue a la madrugada. Y a las tres de la mañana el entierro y...
Cuando hablé con Allen él decía que no debía estar ahí, que ni siquiera debía haber aparecido en la oficina. Mirá corazón, yo no soy tan impulsiva como vos en estos casos. Y me di cuenta que Allen me hubiera peleado pero se daba cuenta de que mi animo estaba por el piso e increiblemente se calló la boca.
Quedamos en juntarnos a cenar temprano algo de comida mexicana, porque yo necesitaba dispersarme y no podía sacarme la imagen del cajón de la cabeza. No tenía voluntad, totalmente decaída, totalmente desganada. Recordé justamente cómo yo había tratado de acompañar a Allen cuando había muerto Mili, y cómo él en su hábito inaccesible se había borrado del mundo.
- Dos noches de visitante en cualquier lado no me vinieron nada mal - explicó-. Era extraño en mi propia ciudad. Uno precisa exiliarse, Julieta ma había re puteado, luego entendió.
Allen, em, ella también estaba golpeada, no creo que hubiera "entendido" como vos decís.
En la cena Allen comenzó a hablar de lo indignado que estaba con los cambios en Facebook, que como siempre todo demostraba que el tenía razón y que todo esto se iba a ir al carajo. Me imagino que se pensó que me distraería.
Y quizás haya sido porque realmente no me importaba nada, pero tuve que preguntarle por qué él y yo no habíamos funcionado.
- Si tengo que explicarlo racionalmente, somos dos polos demasiado cercanos, que cuando nos rozamos hacemos corto circuito. Acordate de cómo nos llevabamos para el carajo el breve interludio que estuvimos.
Racionalmente... no puedo creer que diga "racionalmente".
- Pero es que parecía todo tan bien...
- Sí, pero viste que cuando la sumatoria de elementos cambia su relación, los resultados pueden diferir de los experimentos anteriores. Las personas buscan a su complemento o a su igual, y no sé dónde estás vos y menos sé dónde estoy yo.
- Sí, es cierto que nos llevabamos mal. Me daba la impresión de que te saturé. Yo qué sé, tenía curiosidad, pero a la vez me invadía esa certeza de que no ibamos a funcionar a largo plazo. Y siempre la pregunta de si valía la pena salir con mi mejor amigo.
Siempre un terreno un tanto extraño. Es característico de Allen eso de que no sabés qué mierda le pasa por la cabeza, es especialista en hacerse el pelotudo. Una vez me lo confesó, me dijo que lo hacía absolutamente a conciencia.
¿Corroida? Estoy tan deprimida que soy capaz de decirle todo a Allen: que me molestó su alejamiento, que tenía miedo de lastimarlo, pero que él podía ser muy dulce. Que admiró su capacidad intelectual pero que lo veo a la deriva, que hace cosas sin sentido. Que siempre me dio cosa su "experimentación química". Que el es responsable e irresponsable a la vez. Y el dice que sabe todo eso, se hace el que no le digo nada nuevo. ¿Tan así será? No soy tan evidente, corazón.
- Sólo a modo de hipótesis: creo que no hubieramos llegado lejos, que nos hubieramos mandado a la mierda en malos términos a los pocos meses. Era desactivar eso en seguida o esperar la explosión.
- Allen, perdón, estoy hecha una lágrima. Sólo que la verdad no quería estar en casa y...
Allen me abrazó y yo me solté un poquito, me alejé de mi misma. Estaba tan segura de repente. Creo que cualquier otro hombre hubiera intentado darme un beso, pero él tiene modos más... a veces diría burocráticos, otras veces diría de niño, otras veces de estúpido , otras veces diría que no tiene modos.
- No te creas que soy un tipo de múltiples facetas. Simplemente actúo una serie de papeles que me salen bien y no tan bien.
- La extraño. No caigo aún. Era mi amiga y se fue y no la voy a ver más y vi a la madre y vi al padre, al hermano y ella...
- ¿Querés que nos vayamos? -dijo Allen, por decir algo.
- No no, quedémonos un rato más. ¿Cómo es eso de que tocan? ¿Me vas a invitar a verte? Sí, ya sé que no es tu fiesta pero dale. Seguro no voy a conocer ninguna de las canciones, salvo que toquen cachengue, pero seguro que vos no.
Publicado por T. en 11:54 0 comentarios
Etiquetas: val
Mixplayed
[Otro borrador viejo. Es llamativo como empieza con "algo de futurología" cuando a este momento, aborda cuestiones que ya están caducadas. Se suponía que tenía algo de mística, pero ahora se nota que son ganzadas.]
Algo de futurología:
Al despertarse Allen habrá disfrutado de un sueño reparador, pues habrá sido la primera vez en dos semanas que logra dormir instantáneamente entre semana.
En la oficina se dará cuenta de que le han delegado todos los pelotazos posibles ya que al jefe se le habrá dado la gana de irse a Bariloche unos días. Por otro lado notará nuevamente los acercamientos de Verónica, su partenaire de medios: "hoy te regalo un Snicker". Valeria designará a la susodicha como "la malco" porque no tienen una buena relación.
No hay forma de que Allen sepa demasiado del por qué estas dos muchachas se llevan mal. Valeria, recientemente nominada como la "little sister" de Allen, se ha demostrado un tanto protectora para con su "older brother". Verónica por su parte, no puede esperar a dejar de trabajar con Valeria.
Por otro lado, Rocío llamará a Allen cerca del mediodía. Será este el momento aproximado donde nuestro antihéroe se habrá dado cuenta del error de dejarle su celular. Allen deseará con todas sus fuerzas no escuchar la boludés de "dejé a Richard porque quiero estar con vos", deseo que efectivamente se le cumplirá.
Cerca de la merienda toda la oficina se pondrá de acuerdo en una cosa al menos: hay que aprovechar los descuentos de Freddo de los miércoles. Quizás será el punto más alto en el día de Allen, pues justo después de conseguir su cuarto, un mensaje de Rocío le propondría juntarse a "tomar algo". Allen responderá negativamente.
Sobre esto, la opinión de la hermanita de Allen será: "No sabés cómo es la historia. Hablalo, si ella te cae bien, hablalo." Para él será esa especie de error que no piensa cometer, pero que le carcome el cerebro.
A lo largo del día Discovery Channel y Google harán de las neuronas de Allen un revuelto incapaz de toda sinapsis, operacionalmente a funciones de queja e insultación.
Para el final del día Allen se encontrará lo suficientemente exhausto como para discutir nuevamente con Matías sobre la inclusión de algunas versiones acústicas, entre las cuales se planifica un intento de Yellow de Coldplay y Hide your love away.
Aún así, ambos sostendrán una discusión sobre si extraer Don´t look back in anger de Oasis del repertorio para reemplazarla por Stop crying your heart out. La dificultad de Allen para articular los coros de la primera es quizás la mejor excusa que encuentra Matías para ese reemplazo. Pero, obvio, Allen no piensa dar de baja a lo que es para él "una de las canciones más grandes de la historia del rock". Por la fecha Allen dejará sus pocas labores vocales.
La performance de Orlando para la fecha habrá dejado bastante de desear, probablemente porque se pasó toda la noche despierto con Ly. La idea central que Allen llevará en la cabeza será "¿Quién mierda propuso hacer el ensayo de hoy?". Fredric incluso ingresará todo campante con su novia, cuando el contrato implicito decía explícitamente que no se debían invitar a externos al menos durante el primer mes de ensayos.
(El próximo ensayo sería el peor, definitivamente, con una discusión entre Fredric y Matías sobre si valía la pena preparar temas extra, porque sería una farza prepararlos y no tocarlos. Si Allen no intervino en la discusión fue por su mal humor).
Por la noche Valeria le arrojaría un mensaje de texto a Allen: "no me puedo dormir". Hubiera contestado, pero además de dormido sorpresivamente rápido, Allen apaga el maldito celular por las noches. Tres semanas después de esto Allen se desinotoxicaría de cerveza y drogas, debido a que su "cuerpo se está enajenando". Eso le gustó a Valeria, que aprobó y le invitó una torga en Havanna al otro día.
Aviones
[En borrador desde marzo, quedó este post. Se supone que lo iba a terminar, pero bueh]
Quien se está parado en pleno escenario es Roland Barthes. Lleva puesta una camiza azul marino, pantalones a cuadros -que claramente no combinan- y zapatillas. La oscuridad detrás de él parece deborarlo, pero no. Esa oscuridad está con él.
Roland: El sujeto reticente es el sujeto que en realidad necesita de la cercanía. Pues, me parece, los disparos amenazadores para ahuyentar a los intrusos son pruebas, como una especie de artefacto ridículo que la persona solipsista impone para obstaculizar la labor de quien se preocupa por el.
Un reflector se prende. Jim Bentham no puede evitar su cara de nada, mientras Bella lo mira con sos ojos redondos y grandes. Él dice que ya dominará sus males, que sus pánicos no precisan de atención. Ella dice que debería buscar ayuda. Él ya contestó en varias oportunidades que "no cree en la psicología".
Bella: Cómo quieras, pero algún día tendrás que enfrentarlo. Tendés a escaparte.
Jim: Justamente estoy parado aquí -alza la mirada-. No creo estar evitando nada, simplemente, tomo mis tiempos para llevar acabo mis luchas.
Bella: Tenés miedo a volar, ¿no?
Jim -bajando la mirada-: Claro, precisamente. En realidad, creo que es una especie de disgusto a todo lo que no puedo comtrolar, todos esos procesos que no entiendo.
Roland: El sujeto debe aprender a convivir con eso que no es él, con ese gesto que le es ajeno pero propio. Quizás sea sólo cuestión de dejar las cosas tranquilas, de no pensar tanto. Oh, pero por supuesto, somos seres pensantes y a veces nos cuesta dejar a las cosas simplemente... ser.
Bella: Sé que no te gusta que te lo diga, pero me preocupás.
Jim: Lamento. Son momentos, verás. Soy un tipo razonable hasta que me vuelvo irracional.
Bella: No lo escucho de tu boca pero lo veo en tus ojos. Estás molesto, en parte conmigo. ¿Me vas a contar? Ok, creo que me puse un tanto frenética, perdón.
Jim: Los vuelos, los aviones. Me resulta difícil de creer que esa cosa que pesa no sé cuántas toneladas va a cruzar todo un oceano. Encima se le agitan las alas y tengo que confiar en una manga de sujetos que quizás estén borrachos.
Roland -mirando a Jim-: Hace poco se cayó un avión cerca de Bruselas. Las chances de que se vuelva a caer un avión allí son infimas, ahora le cota a otra capital del mundo.
Jim: Callate pelotudo.
Bella: Mirá, decir que sé que te vas a subir al avión con tal de llegar a Brugges. Por lo demás, me cansé de discutir sobre esto. Simplemente te llevó unas pastillas, ¿ok? Ya la noche anterior tenés que relajarte, mi viejo nos lleva.
Jim: A genial, yo que me llevo bárbaro con tu viejo, que me adora que me quiere con toda su alma y...
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Déjà Vu
I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:
Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.
Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.
II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.
Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.
También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...
III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.
Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.
- Diré que no.
- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?
- Eso sería retrógrado.
- Pero no igual, sino diferente.
- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.
Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".
IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...
- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.
Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.
- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.
- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.
Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.
Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.
V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:
- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula
Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.
IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.
Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:
- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.
Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.
- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.
Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.
- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.
Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.
V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.