Cuando llegué a su casa, estaba aún temblando. Hacía las cosas de forma lenta, como si estuviera invirtiendo mucha energía en cada movimiento, como si su cabeza precisara milimetrar sus acciones. Le pedí que se sentara, pero dijo que no. Yo me senté y le pregunté qué le había ocurrido.
Pánica
domingo, 15 de enero de 2012
Estuvo unos cinco minutos respirando lento. Estaba más tranquilo. Y me dijo:
- Esto me pasa por hacer boludeces solo.
Entendí de inmediato qué le había pasado. Cuando me llamó, su voz quebrada me hablaba acurrucado desde una punta de la cama. En esos momentos la gente se quiebra, te dice cualquier cosa. Él me dijo "te necesito, por favor vení".
Me lo dijo con un tono tan frágil, tan quebradizo. Le dije que se calmara, que no le iba a pasar nada, que eran sólo los efectos colaterales. Todo eso que él mismo me había explicado.
- Tengo miedo de estar solo - me dijo-. Si me pasa algo nadie se entera.
Tuve que ir para su casa. Según él, había intentado controlar su ataque durante más de una hora, pero una serie de tics nerviosos lo preocuparon. Fue como una bola de nieve, pensaba que se iba a morir.
Le tomé el pulso y estaba alto, tenía cien pulsaciones por minuto. No estaba haciendo nada, no había hecho ninguna actividad. Era pura tensión.
Le pedí nuevamente que se sentara, que se relajara. Que se concentrara en la respiración. Lo hizo con un movimiento rápido, como si se diera cuenta de que no estaba impedido. Pero no se podía quedar quieto, movía las piernas, las manos.
- Hey -le dije-, relajá la mano. A ver, dale, no la muevas.
- No puedo.
- No pienses en la mano. Es tuya.
- No entiendo a Merleau.
- Dejalo a Merleau. Respirá hondo, despacio.
- El problema es que pienso al cuerpo como una máquina y al alma como otra cosa. Es un cartesianismo muy nocivo del que no me puedo deshacer.
Entendí el por qué de su admiración por Ponty. Se ve que en su momento le ayudó a contrarrestar estos ataques, le sirvió para adoptar una postura filosófica frente a su problema. Pero también, siempre lo dijimos, somos racionalistas en rehabilitación. Él y yo.
Le tomé la mano. El me la agarró fuerte, como si realmente se le hubiera desmoronado el mundo y necesitara aferrarse a alguien. Su otredad. Me puse yo misma merleaupontiana, quién lo hubiera dicho.
- Corazón - le dije -, es hora de que admitas que tenés un problema, que tenés que cambiar tus hábitos. En particular, quisiera verte mejor, alejado de esa mierda. Dejalo, por favor.
- Sí, fue la última vez, lo juro.
Él tuvo al menos unas tres últimas veces, que yo sepa. Pero algo en su cara me decía que esta vez iba en serio, que no era la joda que usualmente le escuché. Tenía tanto miedo en sus ojos. Por eso digo, la gente cuando está en estos estados se quiebra, vomita toda su verdad.
- Y sé que no vas a querer, pero deberías ir a terapia. Te va a ayudar a sobrellevarlo, a sobrellevar la abstinencia.
Dijo que sí. Pero con esto no le creí. Sabía que lo iba a desestimar, tal como luego lo hizo. Le ofrecí acompañarlo, hasta eso. Ya no teníamos una relación sana. Yo trataba de que el fuera parte de mi pasado, pero lo tenía ahí. ¿Cómo voy a conocer a alguien si él está aún rondando tan cerca?
¿Cómo superarte, o cómo olvidarte, si me venís a buscar así?
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Viejazo
jueves, 12 de enero de 2012
Es raro como se dan vuelta las cosas. O llamativo, quizás. Porque cuando ella me llamó para charlar afuera de la oficina, yo estaba en otra cosa: una maldita campaña que un sujeto se había encargado de dejar mal programada antes de salir a vacacionar.
Creo que me tuvo que pedir como tres veces:
- Hey, ¿tenés un minuto?
Suelo contestar chistoso: "¡Para vos tengo dos!". Sí, lo sé, es una respuesta pelotuda. Igual, en esta ocasión no se la dije.
Dos segundos antes de que lo dijera ya sabía, era como si hubiera recapitulado.
- Me voy de acá. Conseguí otra cosa.
Estoy viejo, porque inmediatamente me acordé de mis renuncias. No necesitaba explicaciones, ya había cosas que sabía, cosas que entiendo ocurren naturalmente.
- Me lo veía venir... - suspiré-. Bueno, me alegro y espero sea para mejor - respuesta políticamente correcta, esa -. Sé que pasaron cosas difíciles, que cierta gente no te cae... en fin, espero haber podido aliviar un poco.
Su respuesta me alegró el día:
- Te quería agradecer por bancarme las cosas, sé que me tuviste en cuenta y de hecho lograste que mi situación mejorara.
Ella fue la primera vez que fui a discutir un aumento de sueldo que no era el mío. Me costó horrores conseguirlo. Es tremendo que alguien te reconozca el esfuerzo.
- De nada. Te lo tenías merecido. Ni te voy a preguntar a dónde te vas, pero sí cuando.
- Me pidieron que comience la semana que viene.
- Qué rápidos che.
- Perdón, les dije si me daban más tiempo como para ordenar todo un poco acá...
- ¿Ordenar? - dije riendo -. Pero si esto está encantador así como está, por favor. No es cuestión de tiempo, no es cuestión de nada. Esto es así. Quedate tranquila, ya inventaré algo.
- Dale. ¿No vas a extrañar mis comentarios fuera de lugar o mis peleas con Chris? - dijo al sonreir por primera vez en la conversación-.
- Los comentarios sí, las peleas no creo. Quizás extrañe tus chimentos sobre las tetas que aparecen en Infobae, o tus acusaciones satíricas contra nuestra querida institución. Tenés afán de armar lío, me hacés acordar a mi cuando era más joven.
Ese comentario me valió el viejazo de oro 2012. Quisiera agradecer a la academia y a mi madre.
- Pensé que te ibas a enojar, porque viste cómo son acá. Cuando se fue María le pusieron cara de ojete.
- Sos también tremendamente responsable, eso es genial. Entiendo que un trabajo es parte de un proceso de uno. Y también entiendo las broncas que puedas tener contra este lugar, o contra por ejemplo, tu jefe anterior y mi actual jefe. Guiño guiño.
Se rió. Dijo algo más, que iba a extrañar a todos. Y que iban a salir a almorzar. Tuve que decirle que no, cuando debería haberle dicho que sí.
Es raro, dije al principio. Creo que uno intenta reivindicar cosas que a uno le pasaron, o no sé... uno tiene esa implacable idea de que puede cambiar el rumbo bruscamente de un timonazo y en verdad navega un barquito dentro de una botella de vidrio.
Lo cierto es que sus frustraciones, su quemeimportismo, su actitud de nena rebelde, su mal humor, su dejadez y su desilución me hicieron acordar a mi: cuando me fui al sindicato, cuando le revoleé el celular por la cabeza a la loca, cuando me encanuté las pelotitas de Google de la oficina, cuando envié el cv del perro, cuando hackeé el formulario de contacto ese, cuando nos quedábamos en la oficina después de hora con GB tomando cerveza, cuando le hice creer a mi jefe que la competencia me ofrecía trabajo, y así me dio un aumento.
Y ella, tan contestataria con todo. Tuve que apaciguarla con el tema de las vacaciones, no conseguí que llegue a horario en un año y medio, bah... pavadas, que me hacen darme cuenta que por más quilombito que yo metiera no sólo jamás fui Spartacus sino que ahora lo soy menos que nunca (1).
Y me imaginé lo que esta chica me habrá puteado alguna vez, porque cuando uno tiene un jefe dice y piensa cosas. Me acordé de los cruces que tuve con ella tres seis meses atrás. Y ahora puedo decir que entiendo un poco más, y que de alguna forma jode dejar ir a una buena persona.
Pero hay que aceptar las cosas, porque cuando lo aceptás lo entendés mejor, y te pone contento.
Love,
The good old man
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(1): La jocosa referencia a Spartacus se explica mejor en el post que le antecede: Leaving song pt. 2
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Perspectiva
miércoles, 11 de enero de 2012
I
("Porque a vos se te confunde todo", dijo ella.)
- A ver, hacé el intento. No es concentración, es simplemente que te relajes y te dejes llevar por tu percepción -dijo.
Ella caminaba, levantó levemente la vista para toparse con la avenida Maipú.
- ¿Observas los puntos de fuga? Como todo se pierde en el horizonte. Caminás y la línea esa que se forma cuando la vereda choca contra las paredes de las casas se pierde por allá -continuó.
- Lo veo - replicó ella, sin mayor observación.
- Entonces si seguimos caminando vas a notar cómo se va transformando el horizonte, eso que vemos al fin. Creo que llegamos a ver hasta Garay, ponele.
- No, más. ¿Mínimo Caseros?
- Supongamos, la verdad que me es lo mismo.
- ¿Para qué estamos haciendo este experimento si para vos "es lo mismo"?
- Busco probar un punto, corazón.
Caminaron unos metros más. Ya llevaban como ocho cuadras en una misma dirección. Todo por la promesa que él le hizo de un helado. Qué tipo berreta.
- Busco probar, en definitiva, que las delimitaciones no son tan claras como vos pensas.
- ¿Cómo yo pienso?
- ¿Viste que el horizonte, eso que es Caseros o Garay, supongamos, se está construyendo todo el tiempo a medida avanzamos? Bueno, pasa lo mismo con el tiempo.
- ...
- Eso que ahora vemos, en lo que ahora nos concentramos, es lo mismo. Espacio y tiempo son eso. Algo que está en frente y no es determinado.
- Pero si yo avanzo sé que en un momento me cruzo con Caseros, y antes con Garay. Y después, con Avellaneda creo.
- Claro. Porque estás repitiendo un ciclo. Es como cuando hacés algo nuevamente. Ya sabés el efecto. Con el espacio lo mismo. Ahora, si no conocés el camino porque nunca lo transitaste, ahí está el tema. Es lo mismo.
- No es lo mismo estar caminando por una calle que no conocés que estár pasando por un momento que no sabés que va a pasar. En el caso de la calle, siempre podés preguntar a dónde ir.
- Claro, pero supongamos: preguntás alguien que conoce, que ya estuvo ahí. Cuando te agarra alguno que no caza una, cagaste. Cuando vos estás pasando por un momento particular en tu vida, por ejemplo digamos, te peleaste conmigo por cuestiones que no voy a nombrar, pedís consejo a una amiga. O le contás, y ella opina. Opina desde su tránsito de las cosas, porque ella se peleó con otro pibe y ya sabe cómo es el asunto.
- Con esto me querés decir que... ¿te tengo que cagar a pedos tanto en tiempo como en espacio?
- No. Lo que intento decir es que aún las cosas que parecen claramente delimitadas no lo son. Y que la idea de espacio por sí misma es una pelotudés, porque siempre el espacio es en un tiempo.
- No me digas, no me digas. ¿Merleau?
- Aplicable, claro, sí.
- Me parecía que en cuanto empezaras a leer eso me ibas a venir con algo por el estilo. No pensé que lo plasmaras así. Pasamos Caseros, ¿y el helado?
- Dos cuadras. Es muy buena, podemos pedir Chantilly con frutillas. El tema es que las delimitaciones claras son cualquier ganzada.
- No, corazón. En base a lo que vos decís entonces hagamos todos cualquiera con todo, que total no hay nada claro. Tu problema es que pensás las cosas en estático. Mirá, vos acá si mirás para adelante tenés una delimitación clara. El tema es que conforme avanzás, va cambiando.
- Sí, eso digo que...
- Es situación, como a vos te gusta decir. Contextual. Pero no implica que no se pueda separar cosas, ver en definitiva, extraer una forma.
- Y vos te pusiste como Castoriadis.
- Por favor no empieces a referirme a gente que no leo.
- Sí leíste, yo te presté uno.
- No lo leí. Lo tengo estacionado ahí abajo de la mesita de luz.
- Me lo decís así, la verdad es que no tengo ganas de helado entonces.
- ¿No? En una de esas jamás tuviste ganas de helado y todo fue un engaño.
II
No siempre es un privilegio. O sea, ¿sabés lo que es que desde los 16 todos te empiecen a hablar a las tetas? Los pibes, todos, ya ni te miran a la cara para hablarte. Una vez, cuando era chica iba caminando con la camiseta Argentina, pasa un viejo y me dice "con esa delantera ganamos el mundial". Viejo verde.
Entonces te sentís objeto, pero en serio. No como le puede pasar a cualquier mina, sino el hecho de que sos pura y simplemente un par de pechos. Y nada más. Es algo por ende, que jamás traté de usar a mi favor, aunque vos no me creas.
Encima algunas te miran mal. Ya como sos tetona, sos puta. Resulta que una camina de una forma para que se le agiten las gomas. No, claro, la fuerza de gravedad no tiene nada que ver.
¿Te pensás que alguna vez le tiré onda a algún profesor? Ni ahí. El tema es que si voy con una remerita ya me miran. ¿Qué quieren que haga? ¿Que vaya de polera en verano?
Y ni hablar del dolor de espalda. ¿Por qué te pensás que ando tan contracturada? No son sólo las cuentas, las planillas de Excel y la computadora. No, no. Esto también.
No digo que no quiero tener, pero a veces me imagino lo que sería tener menos. No poco, pero normal. ¡100, desde los 16 años, Allen! Es demasiado. Sé que a vos te resulta un poco dramático lo que te cuento, pero hay veces en que pienso en sacarme y ya.
No me mires con cara de espanto. Y ya sé que me quejo, me vas a decir que mi planteo está mal, que me entendés pero que mi rabia no tiene sentido. Porque es bueno sentirse deseado.
No me gusta, te lo dije. Y no me gusta que me digas mina, las otras serán minas, pero yo no. Se propasaron conmigo toda mi vida. Seguro que es lindo que te presten atención, pero llega un momento en que te sentis... agredida todo el tiempo, insultada así porque sí. Eso no entendés.
Que ser objeto de deseo, pero por favor. A algunas les cabe que las miren, que les digan cosas. Se hacen las ofendidas pero les gusta. A mi te juro que no, entre las guasadas y el hecho de que te menosprecien todo el tiempo por tu par de tetas es too much.
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Etiquetas: Breaking point 3
Las partes del proceso
Phase 0. Completed.
Description: Basics. Existence. Big Bang.
Notes: Process started silently 4 months ago.
Phase 1. Loading: 38%
Description: Skeleton & muscles.
Notes: Process failed to complete on Jan.03. Restarted.
Phase 2. Loading: 5%
Description: Breathe, sight function & other capabilities.
Notes: Running on parallel. Paused.
Phase 3. Loading: 0%
Description: Higher rational and emotional processes.
Notes: NA
It's all part of the process (8)
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Etiquetas: essay
Extraños
lunes, 9 de enero de 2012
I
Me sentía levemente destruido, quizás un poco exhausto, un piquín demolido, otro poquitín aniquilado. Y pensé por qué sería, a qué se debía esa tenue desolación. No lo supe hasta que comencé a darle vueltas a su nombre una madrugada en la que me desperté por que sí. Sin razón aparente, pensé en ella.
Cuando se lo comenté a Paliers me dijo "vos seguí perdiendo tu tiempo, pero te vas a dar cuenta cuando pasen los años que le tendrías que haber dicho todo lo que sentías. El tiempo no va a volver".
Siempre dice cosas sobre el tiempo este tipo, pero si no sos más que un maldito racionalista en rehabilitación.
"Te lo digo en serio. Si no le decís a ella que la amás, nunca lo va a saber. Y si no se hablan hace meses, bueno, es una excelente razón para romper el hielo".
Habla como si supiera.
El problema fue cuando ella me vio con la otra. Quise explicarle que era simplemente otra, una especie de coartada que me había inventado. Ella me vio. Llevábamos tres semanas de separado. Según tengo entendido eso la ayudó a olvidarse de mi.
¿Y ahora? Ahora hace como nueve meses que no hablo con ella, que no sé nada. Y la extraño. A partir de esa madrugada en que la recordé, supe que tengo algo pendiente con ella. "Chocolate for the notice", me dijeron.
Ensayé mil veces cómo volverle a hablar. Desde un "Hola, tanto tiempo" hasta un directo "necesito hablar con vos". Nada, porque no son las palabras lo que necesito tanto sino la actitud.
"La actitud y las palabras son lo mismo", me contestó el boludo de Paliers. "Buscas palabras como si con la fonética y la gramática te las fueras a arreglar. En verdad necesitas todo, plantarte, convertirte en esa fonética y gramática que necesitás, que deseás, que sos pero no te animás a ser".
Le pregunté por él. Pero siguió:
"El tema es que estuvieron ya separados un tiempo, todo cambió. Ahora bien, si no sos capaz de hacerte cargo de lo que sentís entonces sos un cagón. Andá ahora haceme el favor buscala e incinerate ante ella con tu verdad".
Paliers utilizaba mucho esa metáfora, la de incinerarse.
II
Elle et moi avions rendez-vous à la plaza. Il est un de mes endroits préférés. Aucune discussion sur les livres ou la politique. Nous avons bavardé à nous, et m'a fait beaucoup rire. C'était une nuit magnifique.
Puis, sans raison, j'ai eu une attaque de panique. Je ne pouvais pas expliquer, elle ne comprenait pas ce qui se passait pour moi. Je lui ai rappelé de l'autre.
J'ai essayé de la revoir, mais ce n'était pas le même. C'était comme perdre la trace de tout. Ce fut l'époque où beaucoup de mes amis ont cessé d'être mes amis. J'ai fait des choses je me suis retrouvé dans le pétrin avec eux tous.
Ils ont été des moments très rare pour moi.
III
Cuando nos volvimos a ver lo noté cambiado, más desacelerado. Él y yo siempre tuvimos algo, un no sé qué. Siempre me hizo cosquillas y cuando lo abracé me di cuenta de cuánto lo extrañaba, y él me olió el pelo y me pregunté hasta cuándo...
Pero me la pasé la velada anotando cosas, quizás aparentaba que no le prestaba tanta atención, pero estuve enfocada, muy enfocada. No tomó cerveza en toca la noche. En lugar de comportarse como un freezer, me tomó la mano.
No me gusta que combine sus remeras con camisas, y lo primero que vi es que no llevaba su clásico outfit, sino una sencilla remera. Cuando nos abrazamos me correspondió inmediatamente. Esos detalles, vio.
Él tiene esa capacidad de hacerme reir de mi misma, que a la vez me da miedo. Miedo porque oy creo que él es recontra inteligente, lee mucho, sabe mucho. Y él me dijo "yo jamás dije que no fueras inteligente. Es más, sos mucho más inteligente que yo". No sé bien por qué lo dijo.
Me di cuenta que yo también estaba más tranquila con él, que no necesitaba estarle tan encima. El se autoproclama inofensivo, y por primera vez, le creo. En ese momento pensé que tendríamos un problema, pero ahora que se fue me siento mejor, o me siento menos presionada, o lo que sea.
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