1) Me veo obligada a sostener que nuestros "diálogos" tienen algo de Cortazariano. Esa especie de solemnidad respetuosa pero querendona, algo chambona, vaga, retrucadora. Como si estuvieramos exponiendo una clase o algo y de repente saltara alguien de atrás a decirte "che boludoooo".
Hipotesis
jueves, 22 de marzo de 2012
2) Te juro que a veces tus hipotesis me...
1) Opté por no intentar comprobar o refutar las hipótesis. Son eso: tesis con hipo. El problema es que vos siempre le ponés hipos a mis tesis, ¿te das cuenta? ¿Y mientras qué hago? Trato de dibujarte la silueta, pero no te quedás quieto. Te malcriaron de chiquito a vos, para que no se te pudiera dibujar como corresponde.
2) Entonces claro, resumime como si yo fuera sólo un mal dibujo. A mi siempre me toca la denuncia, siempre me toca el rincón del aburrido. Y cuando me mandás y te lo descontrolo, te das cuenta de que lo hago divertido, te ponés peor.
1) Yo no me pongo peor. Me pongo mal, pero no peor.
2) Tus tecnicismos...
1) Tus criticisisismo...
2) Tus tesis...
1) Tus hipos...
2) Ahora no estamos solemnes.
1) Es solo un bache de las circunstancias. Es más, si no hubieras hablado te hubiera dicho, con el debido respeto, que te quiero. Así como sos.
2) Sí. Perdón, tuve la sensación de que te frené. Es que me dio miedo, porque eso, decir "te quiero", pero "te quiero" en serio, es todo un acto. Y me agarró vértigo, porque sólo me lo decís vos.
1) Mentira igual, te lo dijo la otra.
2) ¿Qué otra? Ah... pero ese te quiero no vale, es otro "te quiero". No está convalidado por nadie, es un pacto medio a la ligera, sacado al paso.
1) ¿Y? Me sigue no gustando..
2) Es que te juro, me cuesta explicarlo y me cuesta encontrar las ganas de debatir eso.
1) Debatir...
2) Eso, que vos des y que yo entre a batir. Siempre terminamos sacando cualquier cosa, te juro que no es, te lo juro, te lo prometo, te lo imploro.
1) Bah, perdoname, es que a veces no sé medir el ancho de mis celos. ¿Te acordás cuando ella... -le hace un gesto con la mano, que hace un firulete sobre al frente de él, y le tira un beso-. La odié desde ese momento.
2) Admito que fue, muy a mi pesar, un gesto desubicado. Pero eso no revaloriza su "te quiero" de ninguna forma, más bien lo contrario. Porque entonces, si es por eso, se genera inflación con los "te quieros": la gente empieza a emitir "te quieros" de forma descontrolada. Y necesitamos querer, pero a un precio razonable.
1) Querer a alguien jamás cuesta un precio razonable.
2) Bueno, se entiende...
1) De hecho, no. O sea, la razón te juro que no tiene que ver con la inflación de los "te quieros".
2) Te amo, en verdad es ahí a dónde quería llegar, y así de paso evitamos el índice inflacionario, sea cual sea.
Ella se sonroja un poco. Algo molesta, porque no queda solemne sonrojarse. Pero si queda querendón.
1) Tus tesis...
2) Tus hipos...
En definitiva son todas hipótesis.
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Nantes
lunes, 19 de marzo de 2012
Nobody raise your voices... just another night in Nantes (pronunciese "Nontes").
Todo mi interés por este lugar surgió de la información que llegó a mi, de parte de alguien que no les voy a mencionar, de que hay una compañía de teatr que trabaja con muñecos gigantes. Entre esos muñecos gigantes, una niña y un elefante son las estrellas.
Obviamente, deposité todas mis expectativas en eso. Como si se tratara de un pedazo de escenografía que necesitaba ver.
Me encontraba levemente desviado de Montpellier, por un no tan leve error logístico que tuvo que ver con un paro de trenes en la gran ciudad de Marseille, capital del fin del mundo.
Ponele canales a todo. Merodeé por la ciudad al menos unas tres horas, sin rumbo fijo. Es lo que me gusta hacer. Además es barato, porque nadie te cobra por perderte por ahí.
El problema con la logística es que me retrasó al menos un día con mi plan de viaje. Pero en esa confusión llegué aquí, y he dicho en reiteradas oportunidades que a veces mis errores son geniales.
En verdad, ¿saben qué? Marseille tiene poco que ver. Todo surgió por confundir Port Bou con Bordeaux, todo por la pronunciación francesa. Vieron que cierran todo. Que la E es O, que le sacan las letras a todo, que juntan todas las palabras y celebran todas las contracciones.
Bueno, entonces a Nantes llegué de pedo. Y me podría haber ido así como llegué, pero no pude. Si me había equivocado, debía equivocarme grosero.
¿Por qué mierda tienen una calle que se llama J. F. Kennedi? ¿Por qué camino hacia cualquier castillo que encuentro? Creo que esto lo hago a propósito, y que escuché Bordeaux porque quise escuchar Bordeaux y no Port Bou.
O sea que atentó contra mi mismo.
Mis problemas cada vez me resultan más snob.
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Etiquetas: IV
Amsterdam
I went to meet Jim at Schiphol Airport. I finally saw his face a year later: slimmer, short haired, same beard, really bright smile. I didn't quite understand at the time what was going on, and perhaps I still don't get it.
I didn't know what to do. Should we shake hands? Just say hi? Should we kiss? We had a kiss in the cheek, just that. Altough we both wanted something else.
I asked several times if he wanted help with his bag. He just let me carry his petite guitar (let me clarify this: it is not a ukelele). And at some point, walking throught the hall, to the station, we hugged. I could tell he was really pleased, he smelled my hair.
We took the train to Centraal Station. He was like a little boy, looking outside the windows, amazed. I was surprised. I mean, he already knew Amsterdam, so... Why is it so incredible to him?
- Homes, houses, cars. The trams. This is beauty - he said-. I can't wait to reach the canals, and Damplatz.
Damplatz was my everyday life, nothing serious. Then he mentioned something about going to Volendam. Which of course I agreed, coz it's a really nice town.
- Please, can we go to the Rijksmuseum? - He said.
He knew that i do not enjoy going to museums.
When we reached Centraal Station, we hopped off and went to the street. The sunset was really stunning. It was not cloudy, and that's rare in Amsterdam at this time of the year. But somehow, the sky was clear.
He just stood, and cried. He was disarmed, completely shocked,
- Is there somethig wrong? - I asked-. What happens?
I hate it when I don't understand what is going on. And I was clueless about Jimmy. I even thought that he was crying about someone else, that bothered me.
- I'm alright. It's just that I thought I would never come back here, and...
He could not even finish the sentence.
Somehow, we hugged again, what this time it was really strong. He was still carrying his backpack, really heavy, so my arms could not get around his body. It felt like being faraway, but getting closer. So close.
He looked at me, maybe for the first time since he arrived. He kissed me, in a really slow gesture which I loved so much. I understood a little: he was really touched by being in Amsterdam, but I didn't know exactly why.
He smiled., I love to see a nice smile after a kiss, so close you know. It's not so common to see happyness right there in font of you, hugging you.
I believe we stood there like ten minutes before we could reach the tram and get home. We stayd home, talked til pass midnight. I believe we told each other our whole lifes, and I understood a little bit more: he loves this city and he was really happy to be back and "in really good company", he said.
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No me busques, pero procura encontrarme
miércoles, 14 de marzo de 2012
I
Because where I come from, darling, no one asks about your problems, no one listens to you. I mean, if you are sad, or something like that, you are all alone. That's pretty... shitty.It's really lonely at home. I wish that people would really talk, but like, willing to listen to the other person. Sometimes I wonder if what happens to me every day is communication, real dialogue... life.
I remember when my ex boyfriend left me, I was destroyed. And no one noticed, no one asked about me, about how I was feeling. My friends would just say "hi, how are you today?", but they were not really asking.
Where I come from, people don't mess around with other people's problems. And that's how you end up alone an depressed.
But staying with you it's fun. And I know that I can talk to you, and you remember the things I say, even though you claim to have a really bad memory. So it's nice to have met you, so accidentally, but well, whatever the future brings, uh?
I like it when you hold my hand, and we walk side by side. When you look at me and smile, and perhaps you can now give me a kiss, boy.
II
“Supongamos que alguien quiere copiar pura y simplemente Las Meninas – le dijo Picasso a su amigo Sabartés -, llegaría un momento en que si fuese yo quien lo hiciera, me diría: “¿qué pasaría si pusiera este personaje un poco más a la derecha o a la izquierda?”. Y trataría de hacerlo a mi manera, sin preocuparme de Velázquez. Esta tentativa me llevaría sin duda a modificar la luz o disponerla de otra forma, puesto que habría cambiado de sitio un elemento. Asi, poco a poco, lograría hacer un cuadro, Las Meninas, que sería detestable para cualquier pintor especializado en copiar y no serían Las Meninas tal como aparecen en el cuadro de Velázquez: serían Las Meninas del que lo hiciera”.Me quedé mirando el cuadro mucho tiempo. Diría que fue el momento donde me suspendí más en todo el viaje: Picasso pintando a Velázquez. Mientras tanto, St. Claire se paseaba mirando las otras 43 ideas de Picasso sobre Las Meninas, pero yo me quedé capturado allí.
Por algún motivo, todo se detenía ahí: desde mis escapatorias hasta mis miedos. Era como suspenderlo todo. Claro, este tipo sencillamente se había hinchado las pelotas de la academia, de lo que los otros le dijeran. Y si antes era genial, luego de esto comenzó a ser aún más genial.
Lo dice tan a la perfección. Correr un poco los elementos, hacer sus Meninas. Quizás yo debería hacer mis Meninas, eso es.
Ella vino en algún momento y dijo:
- You know, there are other versions over there.
- Yes, but this one. I love it - repliqué-. We all ask the same thing.
- What's that?
- What the fuck is Velázquez painting...
III
Estaba tan atacado por ella, tan destruido, tan triste, que me acodé en el bar a tocar un poco y a tomar todo lo que pudiera. Eran recién las nueve de la noche, era domingo. Yo recién había llegado de un pésimo día, me había dejado las cosas en la habitación y me encontraba en el lobby.
Me había propuesto emborracharme hasta olvidarla, y la verdad que funcionó. No de la forma que yo creía, pero funcionó.
Fui ayudado por ella, por Laurie, una chica bonita, de Noruega. Me encontró casi borracho en el bar. Me la presentó un mexicano:
- Ella es Laurie, mi amiga que te comenté. Es mesera.
No me esforcé demasiado, pero luego terminamos hablando un poco. Ella sonreía todo el tiempo, era una muchacha muy bonita. Y yo un tipo muy afortunado, evidentemente.
Cuando me dijeron de salir ni lo dude. Ya llevaba seis cervezas de ventaja, y decían de ir al festival de Fado. ¿Por que no? Además, me estaba llevando de maravillas con esta noruega, así que decidí salir.
El lugar se llamaba Katmandú, nos habían invitado unos locales que el mexicano había conocido en la calle. Y Laurie se aburría, mientras yo hablaba otro tanto con una chica llamada St. Claire, sólo por ser amable. En cuanto se fue, pude invitarle a Laurie el destornillador más caro de mi vida, y el peor.
Nos reíamos de la gente que tomaba cerveza con pajita. Ella era tan frívola, tan vacía. Justo el antídoto para olvidar a la otra. De alguna, ella me terminó arrastrando a su habitación. Le tuve que pedir permiso para buscar mis cosas, qué ridículo.
Definitivamente sabía como manipular a un hombre. Me pregunté qué buscaría ella, pero justo cuando pensaba el asunto ella me indagó si era casado. ¿Un poco tarde, no? Y luego, por qué un muchacho tan buen mozo como yo no estaba casado, que le resultaba extraño.
Le dije que, que de ninguna manera, que yo no era así, blablero. Ella contestó sonriendo que me había tomado a mal un alago. Ahí entendí que estaba bastante menos preparado de lo que me había imaginado.
Me solté y me dejé caer. Ella me atajó, hizo lo que quizo conmigo.
Pero saben, los fantasmas vuelven a la mañana siguiente.
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Robarle el camino a casa
martes, 13 de marzo de 2012
- ¿Hacia dónde vamos? - le pregunté a Jon por cuarta vez.
No contestaba, se hacía el ofendido porque yo había intercambiado mensajes con Laura. Pero todo el tiempo se encargaba de aclarar que no le importaba. ¿Entonces?
Caminábamos por Olleros. Me había garantizado hace más de diez cuadras que estábamos a sólo cinco minutos de Avenida Santa Fe.
Nos habían echado de su bar preferido, todo gracias a que no me entendí con el barman. Eran las cinco de la mañana y definitivamente nos faltaba actitud a los dos. De tanto caminar, yo comenzaba a no creer en Jon, porque cuando quiere puede volverse bastante hdp.
Yo no tenía un peso, había pagado toda la noche las cervezas, e incluso unos tragos que habíamos invitado a unas amigas de Jon, que casualmente habíamos encontrado. La verdad, lo último que quería hacer era caminar.
Le pregunté por quinta vez.
- No rompás más las bolas - contestó-. Estamos cerca, hace solo cinco cuadras que pasamos Córdoba.
Pedazo de mentiroso hijo de puta, estábamos caminando hace media hora. Y la verdad, mi humor se pudría a cada paso.
Pedazo de mentiroso hijo de puta, estábamos caminando hace media hora. Y la verdad, mi humor se pudría a cada paso.
- Vamos, Bayton, tomémonos un taxi y ya - dije mientras pasaba uno de esos autos amarillos y negros a los que suelo pagarles cuando no quiero caminar.
No contestó, y seguimos caminando. Mi problema principal era que yo no tenía dinero, sino que Jon lo tenía. Mi paciencia estaba al punto límite, pero creo que todo empeoró cuando pisé una baldosa medio suelte y me salpiqué todo el pantalón. La puta que lo parió.
Treinta metros después fue que perdí la cabeza, y lo agarré a Jonathan, al grito de "dame la plata pelotudo. ¿Todo esto es por lo de Laura, no?". Una forrada. El se encargó de esquivarme, creo que le pegué en al nuca y medio me resbalé. Casi me hago mierda, la vereda estaba toda llena de barro.
- ¿Qué hacés pelotudo? - me dijo mientras de un manotón me desubicó el cachete izquierdo de la jeta. Eso me enfureció más.
Intenté afanarle la billetera del bolsillo, pero no sé cómo mierda hizo para esquivarme. Me compenetré en que tenía que sacarle la plata y tomarme un tacho. Flor de pelotudo, me decía que qué hacía, que estábamos a dos cuadras.
- La puta que te parió - estallé- hace tres horas que me decís que estamos a dos cuadras. Dame la guita tarado, me quiero tomar un taxi.
Bayton estaba encabronado con caminar, me decía que ahora sí faltaban dos cuadras, que me dejara de romper las pelotas "como un oligofrénico". La cuestión es que con todo esto de la lluvia del orto y bla, me terminé estrolando contra el piso mientras intentaba, mediante una llave, sustraerle la billetera a Jon.
- Forro, pará - me dijo, y entonces me resbalé al carajo.
Caí de culo. Todabía me duele, pensé que me había roto el coxis o algo así. El tema es que se me pasó, y al toque Jon me señaló el horizonte.
- Ves, boludo, ¿los autos que pasan ahí, de las dos manos? Bueno, ESO ES SANTA FE, así que dejate de joder y vamos.
Levanté mi cabeza, medio sacudida de la caída. Efectivamente, tenía razón, autos pasaban en el horizonte cercano, era la avenida. Que enojo, estaba con el culo embarrado y probablemente si hubiéramos sido más pacíficos ya estaríamos allí.
Y ese fue el día que le intenté afanarle a Jon.
Publicado por T. en 17:32 0 comentarios
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