La ciencia (II)

jueves, 20 de septiembre de 2012

I
Porque los pasillos blancos, el silencio, la solemnidad del trato de la gente ahí, es toda coherente. Yo camino, porque la verdad que no sé hacer otra cosa. Bah, caminar mientras espero me da la ilusión de que el tiempo transcurre, que en algún momento lo que sea que estoy esperando - no lo sé - llegará más pronto.

Es un artificio, sólo eso. Media hora o tres horas, o un día. Hay tramos de tiempo que valen lo mismo. Le mandé un mensaje. A ver cuando contesta. Puf, otra cosa que esperar.

Un televisor está en la otra sala murmurando, y los sonidos recorren un pasillo para llegar a la sala donde estoy. Juraría que escuché la voz de Bugs Bunny.

No sé cómo, pero alguien tiró una colilla de cigarrillo en el piso. La pateé, no quería que pensaran que era mía. Seguí caminando, en círculos o haciendo un ocho, o un cuadrado. Pensé que tenía que intentar figuras no uniformes, pero me costaba mucho y además creo, resultarían más llamativas a la señora del mostrador que miraba su pantalla de la computadora, pero seguro me relojeaba.

Me responden el mensaje: "Te extraño". No tiene nada que ver con el mensaje que envié. En otro momento hubiera sonreído.

Esperar es la nada, viste. Es estar vivo, pero no ejercer como ser vivo. La nada. Caminé, hice un cinco romano y lo atravesé.

¿Cinco horas llevaba ahí? Miré el reloj. Ni de casualodad, recién llevo acá una hora y seis minutos. Es lo mismo en verdad, no sé por qué me preocupo, o por qué miro la hora. No espero una hora determinada, espero que las cosas ocurran, que aparezca uno de estos tipos y me diga algo.

Claro, la tele en la otra sala muestra caricaturas. El cartel con la flecha anuncia "Pediatría". Ahí no debe ser todo tan serio, incluso debe haber algo de color, las sillas, algún juguete.

Esperar, y que un médico de un parte, que jamás es completo. Como si precisara el aval de la ciencia para seguir esperando. Voy a esperar, y no por que quiera, sino porque las cosas son así.

a ciencia puede hacer lo que le de la gana. Cuando alguien que querés tiene cáncer, puede llegar a ocurrer esta instancia: la espera. Y a vos te dejan de a ratos visitar, mirarlo a los ojos. Y te das cuenta de que las personas pueden morirse y no las vas a volver a ver.

II
- Las ecuaciones son una forma pensar las cosas - le dije -. Entiendo lo que me explicás, pero tratá de bajarlo a casos reales. Te la vas a pasar describiendo personas en contextos, bárbaro. Y vos tenés una ecuación, pero cuando la planteás tenés que llegar a un resultado.

- Sí, claro.

- El tema es que vos te quedás viendo cuál es el resultado, cuando tendrías que poder obtenerlo por las ecuaciones. Es decir, no tenés una operación lógica, tenés una descripción.

- Sí, eso pensé. Pues me va mejor en verdad describiendo hechos, explicando cosas, antes que con la futurología o cualquier intento de predicción. No lo sé, creo que ni siquiera sería deseable.

- ¿Para qué hacés ecuaciones si no es para poder llegar a un resultado?

Miró para arriba. Estoy casi segura que estaba pensando en qué responderme.

- Supongo que a mediano o largo plazo, se podría establecer una serie de probabilidades. Tendría que yo ser más enfático en practicar el método, y la verdad, no sé si quiero.

- Estás en el orden de la creencia científica.

- Sí, eso lo sé. Pero mi planteo inicial fue que mi hipótesis de las ecuaciones se sostuviera, y ahora te di un ejemplo. Depende del contexto en el que conozcas a alguien, depende tu impresión. Depende también del momento de tu historia y de la historia de la otra persona.

- Y depende de la realidad social, depende de los impuestos, depende de con quién haya estado ayer, depende de un montón de factores que no podés meter en ningún intento de operación lógica o matemática.

Al decir esto demostré cierto cansancio, o hasta enojo.

III
Me imagino que lo que a mucha gente le ocurre cuando se vuelve vieja es que se pone mal por las cosas que no hizo. Entonces eso les provoca angustia, o les provoca una hiperactividad que intenta recuperar el tiempo perdido.

Mi madre una vez me dijo, cuando era yo chico, que tenía que decir más lo que me pasaba. Ahora todo tiene sentido, pues será que en una de esas ella si podía hacer futurología y sabía que me tenía que advertir.

Porque después no tenés oportunidad de decirle a las personas las cosas que te pasaban. Y en parte, según ha indicado un amigo mío, este tipo de cosas se trabaja muy a la manera conductista: te doy una pastilla para que se te pase la depresión.

Escuché en diversas oportunidades que el problema de la ciencia occidental, o uno de los problemas, mejor dicho, es que toma las cosas de forma aislada. Es decir, se toma la medicina oriental y se aplican los principios mecánicos o físicos o químicos. Se desecha toda la cuestión filosófica.

El planeta medita.

La maquinaria funciona.

IV
Todo depende de la osadía del médico: usualmente lo que harán es atacar el problema con la química necesaria. A tal dolencia, tal fármaco.

Ahora bien, hay cierto tipo de dolencias con las que son más reticentes. Por ejemplo, el insomnio. Como estamos acostumbrados a pensar todo desde una matriz de dolencia-fármaco, este tipo de cuestiones están desatendidas.

Tal como si fuera El Club de la Pelea: hacé más ejercicio, cansate. Masticá valeriana, tomá té de tilo.

Y estás tres días sin dormir y no sentís cansancio. Te comenzás a preguntar si en algún momento tu corazón se detendrá o cómo hacés para estar parado cinco horas, caminando y dándo vueltas en un hospital.

En una de esas la voz autorizada dice: "probá esto, no genera resaca". No saben lo que hacen, porque siempre tienen que ver qué pasa. Es como la teoría de las ecuaciones: se presupone que a un sujeto X se le puede aplicar un fármaco X, para obtener "aproximadamente" un resultado X.

Pero en esto no están tan seguros, siempre tienen que chequear los efectos, la tolerancia, la reacción y la resistencia del sujeto. Entonces te dicen que pruebes con cero coma veinticinco, a ver qué pasa.

A ver qué pasa. Las ecuaciones te hacen eso, prestar atención a ver qué pasa. Se supone una cosa, pero... No estamos jugando con matemáticas, al ingeniero. Estamos en tiempo real, acá, desmembrando la realidad como podemos, dando por seguro eso que un día, así como así, no vamos a tener más.

La Ciencia (I)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

- Lo tengo - dijo él de repente. Su rostro se iluminó como si hubiera descubierto algo en serio, como si tuviera un invento o dislumbrara un cambio de paradigma.


- Tengo la comprobación teórica, que sé que probablemente no aceptarás. Pero aún así, quiero desarrollarla a ver si me sale:"

Tomó un poco más de cerveza, me acarició la mejilla, como si fuera un último gesto antes de ponernos a discutir.

- Vos conocés a diferentes personas en tu vida, en diversos ámbitos y situaciones.

- Sí - le contesté sin entender demasiado a dónde iba.

- Bueno, entonces vos conocés a Fulanito, ponele que es un compañero de trabajo. Lo conocés y no te llevás tan bien, porque te pide cosas, siempre te genera quilombos, no te ayuda, bla bla blablero.

- Sí, eso es de hecho real, Fulanito puede llamarse Carlos perfectamente.

Tomé yo de mi cerveza, una Stout que me había pedido él. Porque cuando estoy de humor lo dejo elegirme la cerveza, le digo mas o menos qué gusto quiero y él mas o menos pide.

- Entonces, Carlos o Fulanito, para vos es un idiota. Perfecto, happens every day. Ahora, a ese mismo tipo no lo conocés en el laburo. Fortuna dispone que no son compañeros de oficina, sino que lo conocés en un cumpleaños. Se charlan, te hace reir. No sabés que el tipo laboralmente es insoportable, vos conocés esa otra versión más amable.

- Depende, en una de esas me doy cuenta de que es un idiota.

- En una de esas no. ¿Nunca te pasó de que alguien que conocés en un contexto x, después lo tratás en un contexto Y y resulta que tu opinión sobre esa persona cambia?

Iba entendiendo a dónde quería llegar. Entrecerré los ojos, lo observé, lo medí. Está desarrollando una hipótesis, está armando no una ecuación, sino la estructura que le permite las ecuaciones mismas.

- Pero entonces - dije -, justamente resulta que las personas son en situación.

- Precisamente. Pero tenés al tipo y a su contexto, discretizables. Hay una unidad que se mantiene, que interactúa con algo más. Si bien el tipo sí o sí puede ser él mismo, tener ese carácter y esos modos en ese contexto preciso, él en persona es la unidad que se mantiene en las diversas situaciones.

- Entonces...

- Que lo que yo planteo, de que una persona A en una situación B, resulta en C, es un esquema válido. Vos me habías dicho que lo mío se caía cuando aislaba las cosas. No aislo, discretizo.

Comprendí lo que temía, que estábamos hablando de su teoría de las personas y los status. Era todo un esquema, y tengo que admitir que cuando lo escuché con el ejemplo, me desarmó de fundamentos para refutarlo.

No pensé en decirle que, en definitiva, se trata de diferentes "insights", porque también dependerá de cómo esté yo cuando lo conozca o no a Fulanito o Carlos. Pero quedaba encerrada en sus ecuaciones, persona a (en status a) + persona b (en status b).

- Es ridículo, siempre las personas llevan status.

- Sí, es inevitable, pero el status puede cambiar y la persona, digamos, cambia menos. El contexto cambia día a día, porque estamos hablando de la situación inmediata, verdad. Pero la persona cambia más lento, de hecho, los pasajes por los diversos status son los que la van modificando.

Así él estaba nuevamente drenando su inteligencia, intentando pensar algo que, en el mejor de los casos, no aporta nada. Porque, como él perfectamente sabe, no puede obtener un resultado claro de esas ecuaciones.

Montaje 1

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Si quieren algo que me pasó en el trabajo. Y si no, dejen de leer ahora.


Yo había ingresado a trabajar en empresa de tendido de alta tensión. De las que ponen los tendidos que van al lado de las rutas, esas estructuras de metal que recorren kilómetros y llevan electricidad de una ciudad a la otra. Bueno, de esas.

Me encargaba de soporte informático y web. Todos me querían relativamente porque les solucionaba la vida, sea la impresora o actualizar el sitio o que llegaran los mails.

Mi jefe era un tipo alto y corpulento, de carácter fuerte pero risueño: le gustaba hacer chistes a lo largo de toda la mañana. Esperaba a que no hubiera mujeres en la oficina para hacer chistes u observaciones sexuales.

Creo, en alguna época, me quizo tomar a mi de compinche para escucharle sus historias. Me contó de una vez que se fue a Andalucía para encontrarse con una gitana que le gustaba el sexo violento.

- Me gritaba cosas - contaba él-.

Y será que yo no le daba demasiada bola, que se terminó aburriendo de mi y se fue a contarle al cadete: un chico catequista.

En fin, el tema es que tras tres meses de trabajar allí, me di cuenta que había pedido demasiado poco sueldo. No les extrañe de mi, pues ustedes serán lúcidos, pero yo soy lento para calcular cuánto debería salirle a otro tipo que yo mueva mis brazos, piense, y esas cosas, para él.

Hacia fines de mes me senté a hablar con este tipo. Hasta el momento, habíamos tenido una relación acorde, estaba todo en orden. De tal forma, me senté en su escritorio, pues él era accesible, y le planteé que precisaba más dinero.

Me había comprado un pantalón la semana anterior, que me había salido un 16% de lo que ganaba.

El tipo abrió los ojos como si fuera un dibujito japonés. Con cierto nerviosismo me dijo que no, que no era lo que habíamos arreglado, que habría que verlo en todo caso, pero que yo estaba hace muy poco trabajando ahí como para venir con semejante planteo.

Y Emma dice que a mi me mata la ansiedad, y tiene razón. Porque si yo lo pienso racionalmente, debería haberme aguantado y punto. Pero no.

Estuve cabrón dos días con el tema. Entonces pensé un sistema, algo para disparar la cuestión.

Pensé que si mi jefe se enteraba de que me estaban ofreciendo trabajo de la competencia, intentaría retenerme aumentándome el sueldo. Entonces, pensé en enviarme un mail a mi mismo diciendo que era un tipo x de otra compañía, y que quería tener una entrevista. Solo tendría que lograr que accidentalmente mi jefe lo viera.

Eso era fácil de lograr, ya que era de mi conocimiento que luego de irme yo de la oficina, mi jefe o su principal lacayo me usaban la computadora.

Investigué sobre la competencia, tomé al principal enemigo. Averigué el nombre y área de uno de los tipos importantes, con su correo electrónico y teléfono. Utilicé algunas artimañas tecnológicas para simular un correo electrónico de esa empresa.

Escribí. Lo envié de tal forma que lo recibiera justo dos o tres minutos antes de que yo dejara la oficina para irme a mi casa. Eras las cinco y media.

Destino quizo que mi vida se complicara ese día, pues mi madre fue internada en el hospital debido a un golpe severo en la cabeza. Estaba deprimida, el médico preguntó si había chance de que ella quisiera hacerse daño.

Mientras esparaba en uno de los pasillos del hospital, mi teléfono sonó. Era mi jefe nervioso, diciéndome que encontró un mail de un tal Octavio, de la competencia, que me decía que quería conocerme para ofrecerme trabajo.

Yo estuve casi al borde del colapso. Pensé que era obvio que yo me había enviado a mi mismo ese correo, sentó que se caía de maduro toda mi manipulación. Estaba hecho un manojo de nervios. Le conté que estaba en el hospital, debido a la condición de mi madre.

Al otro día me desperté a las diez y media de la mañana. Estaba tardísimo, así que salí corriendo para la oficina.

- Perdón - dije-.

Me dijeron que no había problema, que entendían que estaba con asuntos familiares.

A los dos días fue primero de mes, y me encontré con un 30% de aumento.

Perdón si les hice perder el tiempo con esta historia poco emocionante, pero me acordé de esto a la mañana, mientras caminaba a la parada de bus.

Razones

I

- Quizás deberías cambiar las cosas un poco - decía Emma mientras caminaba y terminaba su helado -. Einstein decía que solamente el loco hace siempre lo mismo y espera resultados diferentes.

- Tampoco es tan fácil - repliqué -. O sea, siempre que uno está en su peor momento se lo dice: "tengo que cambiar mi estilo de vida, blablablablero". Cuando lo jodido pasa, listo, de vuelta a lo mismo.

- Bueno, no esperes resultados inmediatos. Vos Jonny, pecas de ansioso, me parece.

- Lo sé.

- ¿Te puedo decir algo?

- Así nomás, sin pedir permiso.

- A veces me da miedo eso, que te vayas a cansar de mi, que no sea lo que vos querés y que en seguida te vayas.

- ¿Ah? Tampoco es así.

- Bueno, la primera vez que me quedé a dormir con vos creí que nunca más me volverías a hablar. Y todo por esa cara que me pusiste cuando me fui.

- Mmmm, es un recuerdo poco decoroso. Es que la verdad, no comprendí por qué te fuiste. Eran las cuatro de la mañana.

- Me sentía incómoda...

- ¿Y no era mejor hablar las cosas?

- Salíamos hacía dos semanas. Me cuesta hablar con vos ahora, imaginate...

Tiempo después me daría cuenta que, si un rol tenía en mi vida Emma, era enseñarme a ser un poco más paciente. En general.

II
"Scientists have discovered a biochemical link between the overwhelming state of love, drug addiction and violence. These emotions are actually controlled by three very powerful drugs: dopamine, seratonin and adrenaline. There is a connection between drug addiction, mental illness and love at first sight."

Dopamine, seratonin, adrenaline. From Therapy?'s LP entitled One Cure Fits All, released on 2006.

Leí eso y supe que lo escribió para mi, o acerca de mi. Diganmé egocéntrica, pero lo sé. Y mientras él estaba con la otra y yo estaba con el otro, resulta que los dos nos pensábamos.

Me reí, pues la vida es ridícula. ¿Cómo puede ser que dos personas que se quieren estén así de separadas?

Tengo eso de chiquilla. Y me acordé entonces de esa vez que yo me enojé con él por haberme mandado a callar. Estaba hablando con otro amigo del hostel, y yo estaba cargosa, y en un momento me dijo "estem, estoy hablando con Carlos, así que por favor callate".

Me callé.

No le hablé en toda la noche. Al otro día me levanté antes, desayuné y me fui. Estuve en las afueras, en los molinos de la frontera, como le decía yo. El día había estado espléndido y encontré el bar más viejo de toda la ciudad, del año 1600. Recién volví como a las cinco y él apareció y me pidió perdón.

"Hey. Perdoname. Mirá, te traje un Shakespeare de chocolate".

Puso cara de perrito mojado y morí de ternura.

III
Happiness is not something you actually are aware of at the moment you become happy. You can't never recall the moment you said "oh, i'm about to be happy". I mean, really, is not something you can tell, not at least clearly.

Yes yes, in the long run you can say "I was unhappy until...". But it is a scheme, a diagram, something you think afterwards.

You can just take examples, try to write like a plot, a story for you. But you can only do that after things happen to you. So, you are never really aware of the passage from wherever you are to happiness.

And I think it happens the same, more or less, with the opposite. So that makes reason something you has to have an emotional base.

I have said before that I feel that reason is an emotion, or something build upon emotions...

La lucidez

lunes, 27 de agosto de 2012

I

Algo gracioso ocurrió a mi persona personal esta mañana. Iba en el Metro, con Michelle. Hablábamos de sueldos, creo. Ella decía que no le pagaban todo lo que en verdad merecía, que tenía muchos conocimientos y ni hablar de los años que llevaba trabajando allí.

Yo la escuchaba, asintiendo. En un momento de esos en que la vida te aborda así porque sí, vi una chica muy bonita que se levantaba de su asiento para descender en la estación Nuevos Ministerios.

Muy linda, pelirroja, con una pollera negra y zapatillas que le daban mucha actitud.

Cuando se bajó del metro, la seguí un poco con la mirada, mientras se alejaba. Entonces, volví mi cabeza para retornar a las palabras de Michelle, y me di cuenta de que ella también la había estado mirando, al punto de detener su relato.

- Ah, genial. Ahora resultan que nos gustan las mismas.

Se rió.

- No te puedo creer, lo que me faltaba. Yo la vi primero.

- Ja, seguro. Igual, intuyo que yo no tenía chance.

Ninguno de los dos tenía chance corazón.

II
No pude dormir en toda la noche. Lo intuía, pero la verdad, no me podía mover de la cama. Igual siempre me ocurrió de dormir mal las primeras veces de compartir cama. Ella dormía como un osito polar.

Me levanté brevemente, para hacer algunas notas. No sé cómo, de repente, tuve el pantallazo de que el primer libro de Merleau-Ponty, La estructura del comportamiento, trabajaba sobre el mismo caso clínico que el primero de Foucault, Enfermedad mental y personalidad.

Revisé ambos libros, en busca de las referencias, pero corroboré que estaba equivocado. Primera corrección: ambos refieren a los casos clínicos documentados por Goldstein sobre la afasia. Segunda corrección: esto no aparece en el primer libro de Mauricio, sino en Fenomenología de la percepción. Lo supe en cuanto di con el apellido de Goldstein en las notas de Michel.

Volví a la cama, mi mente voló bastante rato, libremente. Imaginé que me peleaba con mi madre y me iba de casa. Me llevaba unas botellas de cerveza. También en un momento imaginé veía a Michelle con otro tipo, que los veía, como quien ve una película. Por último, se me vino a la cabeza la idea de un pájaro.

Efectivamente, podían escucharse los pájaros de la mañana. Vi cómo los rayos de luz se filtraban por la persiana, miré como Emma dormía.

Me levanté al largo rato, a las diez y media. Preparé café, puse tostadas. Quince minutos después ella apareció despeinada, con los ojos casi cerrados. Le traje café, y le pregunté cómo había descansado.

- Yo no dormí - le dije -. Es hasta que me acostumbre.

- ¿Que no dormiste? Te escuché roncar.

Evidentemente me falla la conciencia, y no sé exactamente cuándo. Entonces las imágenes que vi fueron sueños. Eso significa que llegué a sueño rem, pero ¿por qué dormí tan poco entonces?

Revisé si había dejado marcados los libros.

III
I wrote this two or three days after we broke up, ten years ago. I remember it was saturday night. It's in A, and I never put a title to it:

I play with shadows and light
Making figures on the wall

Play loud music
While everybody home
Dances along on their own

Outside’s life
Saturday night
Walk through the streets, into the world
My phone’s ringing
There’s no answer
Maybe no one’s calling home

Keep my music box
With my dancing queen
That doesn’t want to dance anymore

Doesn’t make sense
To play the game, if I know I’m going to loose

Hear TV sounds
As all I do is talk to a picture of you